Uber poner 13.700 millones para absorber a Delivery Hero

La operación valora la matriz de Glovo en 13.700 millones y prevé ceder parte del negocio a SSW Partners para sortear el veto de Competencia. La suma de cuotas de Uber Eats y Glovo supera el 82% en España, lo que centra la mirada de Bruselas en Barcelona.

Uber ha lanzado una opa sobre Delivery Hero, la empresa matriz de Glovo, que valora al grupo alemán en 13.700 millones de euros. La oferta, a 41,5 euros por acción, supone un salto del 34% respecto a la cotización media de los últimos tres meses y cuenta ya con el respaldo del consejo de administración y de supervisión de la compañía. La operación, cuyo cierre se espera en el segundo semestre de 2027, pivotará sobre un complejo rompecabezas regulatorio que tiene a Barcelona como uno de sus focos principales.

La propuesta definitiva eleva de forma sustancial el primer tanteo fallido de mayo, que se quedó en 33 euros por título. Uber, que ya era el primer accionista de Delivery Hero con cerca del 25% del capital, ha asegurado además el apoyo de otro inversor relevante titular del 16,68%, lo que le permitiría superar el 53% del accionariado si la opa alcanza el umbral mínimo del 50% del capital restante. El respaldo del consejo alemán añade una pátina de acuerdo amistoso, aunque el pulso real está en Bruselas.

Para sortear los obstáculos de competencia, Delivery Hero ha acordado vender a SSW Partners sus negocios en 14 mercados donde coincide con Uber por 1.400 millones de euros. La maniobra busca borrar de un plumazo los solapamientos más flagrantes. España —donde Glovo es la marca dominante— figura en esa lista, lo que demuestra que la Comisión Europea pondrá el foco en el mercado español desde el minuto uno.

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Según una sentencia del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona de julio de 2025, Glovo controlaba el 53,8% del reparto de comida a domicilio en España, mientras que Uber Eats alcanzaba el 28,5%. La suma de ambas cuotas supera el 82%, dejando a Just Eat con un exiguo 14,5%. La concentración resultante hace inevitable un escrutinio a fondo y, muy probablemente, la exigencia de remedios adicionales más allá de la venta a SSW Partners.

La operación se enmarca en una consolidación sectorial que ya ha visto movimientos como la compra de Just Eat por Prosus por 4.100 millones de euros. Para Uber, hacerse con Delivery Hero significa reforzar su presencia en Europa y Oriente Medio a través de marcas como Foodpanda o Talabat, además de Glovo. En Berlín, Uber se ha comprometido a mantener la sede de Delivery Hero, proteger los puestos de oficina durante tres años e invertir 2.000 millones de euros en Alemania hasta 2031.

Con más del 82% del mercado en juego, Bruselas mirará a Barcelona con lupa: la operación no pasará sin contrapartidas.

Barcelona, epicentro laboral de la integración

Glovo tiene su sede en el distrito 22@ de Barcelona y emplea entre 20.000 y 21.000 repartidores, además de más de 1.800 trabajadores en oficinas repartidas entre Barcelona, Madrid, Sevilla y Bilbao. Uber Eats, por su parte, cuenta con unos 150 empleados de estructura y ha incorporado alrededor de 7.000 riders durante el último año. Cualquier fusión, aun con la cesión parcial pactada, obligará a racionalizar las flotas y eliminar duplicidades administrativas. Y eso, en un contexto marcado por la ley rider y la presión judicial sobre los falsos autónomos, añade una capa de tensión laboral.

La Generalitat, que no ha hecho comentarios oficiales, observa con preocupación el posible rediseño laboral. El ecosistema tecnológico barcelonés, mientras tanto, se debate entre la admiración por haber gestado una de las pocas startups españolas capaces de competir en el tablero global y el vértigo de ver cómo la absorción por un gigante estadounidense diluye el control local.

Qué cambia en el tablero político y económico

La concentración del delivery en una sola mano tendrá repercusiones que van más allá del precio de las hamburguesas a domicilio. Para el Ministerio de Asuntos Económicos y para la misma Comisión Europea, el caso Glovo-Uber servirá de test sobre hasta dónde están dispuestos a llegar los reguladores para evitar monopolios de plataforma. Las fuentes consultadas por Moncloa.com apuntan a que Bruselas podría exigir la venta completa de Glovo en España, y no solo de una parte del negocio, antes de dar el visto bueno definitivo. La decisión final no se espera antes de 2027, pero la señal que mande condicionará futuras fusiones en el sector.

Mientras tanto, los repartidores de Glovo han empezado a preguntarse si los compromisos de mantenimiento de empleo anunciados en Berlín se replicarán en Barcelona. El precedente de otras absorciones tecnológicas no invita al optimismo: cuando Amazon compró Twitch, cuando Facebook absorbió Instagram, los centros de decisión se mudaron y los equipos se redimensionaron. La clave estará en si la cesión a SSW Partners convierte la venta de Glovo en una mera operación de libro o, por el contrario, en un traspaso de activos que diluya aún más la autonomía de los equipos locales. La fecha a marcar en el calendario es el segundo semestre de 2027, cuando se sabrá si la operación se cierra y, sobre todo, con qué peaje.

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