IRGC ataca Bahréin con misiles: cierra el Estrecho de Ormuz y dispara el petróleo

La Guardia Revolucionaria iraní reivindica la destrucción de un depósito de drones y un centro de inteligencia artificial de EE.UU. en Bahréin. El cierre del Estrecho de Ormuz eleva el crudo a máximos no vistos desde 2022 y amenaza la economía española.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Guardia Revolucionaria iraní ha lanzado misiles balísticos y drones contra Bahréin, alcanzando —según su versión— un depósito de drones navales y un centro de inteligencia artificial estadounidenses.
  • ¿Quién está detrás? La IRGC, en represalia por los bombardeos de Estados Unidos sobre puentes e infraestructura civil en Irán.
  • ¿Qué impacto tiene? El Estrecho de Ormuz permanece cerrado, el petróleo Brent supera los 130 dólares y la amenaza de un conflicto regional abierto pone en alerta a Europa y a España.

La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha reivindicado esta madrugada el ataque con misiles y drones contra un centro de inteligencia artificial y un depósito de drones navales de Estados Unidos en Bahréin. La operación, la decimoséptima oleada de la Operation Nasr 2, se produce en un contexto de escalada máxima en el Golfo Pérsico, con el estrecho de Ormuz completamente cerrado al tráfico marítimo y el precio del crudo disparado a máximos que no se veían desde la invasión rusa de Ucrania.

La reivindicación de la IRGC: misiles contra el corazón de la Quinta Flota

Según el comunicado difundido por la propia Guardia Revolucionaria, los misiles impactaron en un depósito de vehículos de superficie no tripulados (USV) ubicado en la base naval de la Quinta Flota estadounidense en Bahréin. “Un gran número de esas embarcaciones fueron incendiadas y destruidas”, afirma la nota. La IRGC añade que “el principal centro de inteligencia artificial del Gran Satán, utilizado para seleccionar blancos y cometer crímenes de guerra, fue completamente destruido por varios misiles balísticos y decenas de drones”.

Ni el Pentágono ni las autoridades de Bahréin han confirmado oficialmente daño alguno en las instalaciones. Bahréin alberga el cuartel general de la Quinta Flota y es uno de los nodos principales de la arquitectura de defensa antimisiles de Washington en la región. La ausencia de verificación independiente mantiene la información en el terreno de la propaganda, aunque los precedentes de los últimos días —con ataques simultáneos en Kuwait, Jordania y Catar— sugieren que la campaña iraní tiene profundidad operativa real.

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El comunicado de la IRGC amplía la amenaza mucho más allá de las bases militares: “Arrasaremos los activos más valiosos de las empresas con accionistas estadounidenses en todos los países que alberguen bases de EE. UU.”, reza el texto, acusando a esos Estados de complicidad. Es la primera vez desde el inicio de las hostilidades que Teherán pone directamente en el punto de mira las instalaciones industriales y tecnológicas con participación de capital norteamericano en todo Oriente Próximo.

El cierre del Estrecho: el crudo se dispara y los tanques arden

De forma casi simultánea, la agencia iraní Tasnim, citando a la Marina de la IRGC, ha informado de que dos petroleros se incendiaron al intentar atravesar campos de minas en la zona sur del Estrecho de Ormuz. El paso marítimo, por el que transita en torno al 20% del crudo mundial, permanece “extremadamente inseguro y completamente cerrado” debido a las operaciones militares estadounidenses en curso, según la misma fuente.

El cierre del Estrecho de Ormuz no es un incidente aislado: es un golpe directo a la aorta del suministro energético global.

El impacto en los mercados ha sido inmediato. El barril de Brent, de referencia en Europa, ha superado los 130 dólares en las primeras horas de negociación asiática, un nivel que no se alcanzaba desde la primavera de 2022. Las refinerías españolas, que importan alrededor del 12% de su crudo a través de esta ruta, se enfrentan a una crisis de suministro que se traducirá en pocos días en un nuevo repunte de los carburantes en las gasolineras.

Estrecho de Ormuz

Las defensas antiaéreas de varios países del Golfo, incluida Jordania, interceptaron misiles durante la noche sin que se registraran víctimas, pero la escalada ya tiene consecuencias humanas: en Catar, las autoridades han confirmado que un menor resultó herido por la caída de metralla tras las intercepciones. La mayoría de los proyectiles lanzados sobre las bases regionales ha sido interceptada, según datos preliminares que aún no han sido contrastados por fuentes independientes.

Equilibrio de Poder

Estados Unidos ha respondido con una séptima noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní, alcanzando objetivos en las provincias de Yazd, Fars y Juzestán. Sin embargo, la estrategia de castigo aéreo no está frenando la capacidad de represalia de la IRGC, que ha demostrado poder golpear de forma simultánea en varios países del Golfo mientras mantiene sembradas de minas las aguas del Estrecho. Para Washington, el dilema es clásico: escalar y arriesgar un conflicto regional total, o desescalar y enviar una señal de debilidad que el Kremlin y Pekín leerían al instante.

Para España, el impacto se juega en el tablero energético. El cierre del paso marítimo obliga a buscar rutas alternativas (más largas y caras) o a depender casi exclusivamente de los suministros argelino y nigeriano. Una subida del Brent por encima de los 130 dólares durante más de un mes podría añadir hasta tres décimas a la inflación subyacente española y disparar el déficit comercial. El Ministerio para la Transición Ecológica ya ha activado los protocolos de vigilancia de reservas estratégicas y el Consejo de Ministros podría aprobar medidas de contención en su próxima reunión.

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La crisis actual tiene precedentes que ayudan a calibrar su gravedad. En 2019, el ataque con drones y misiles contra las refinerías saudíes de Abqaiq y Khurais eliminó temporalmente el 5% de la producción mundial de crudo y disparó el precio un 15% en un solo día. Aquello fue una acción quirúrgica. Lo que ahora está en juego es el cierre prolongado del principal cuello de botella marítimo del planeta, con una administración estadounidense dispuesta a golpear infraestructura civil iraní y un Irán que ya ha declarado muerto el memorando de entendimiento negociado apenas hace unos meses.

La lectura estratégica a corto plazo es que el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha dejado de ser un enfrentamiento periférico para convertirse en el principal factor de inestabilidad económica global. Mientras las cancillerías europeas intentan articular una respuesta común —la próxima reunión extraordinaria del Consejo de Energía de la UE está prevista para el 20 de julio—, el estrecho de Ormuz sigue cerrado. Y cada hora que pasa, el precio de la gasolina sube un poco más.