Yolanda Díaz ha cedido el liderazgo cotidiano de Sumar. Tres años después de su salto a la política nacional, la vicepresidenta segunda ha delegado en Ernest Urtasun y Pablo Bustinduy mientras concentra su energía en conseguir la dirección de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La transición, aún sin formalizar, está cambiando la lógica interna del espacio.
El repliegue táctico de Yolanda Díaz
Desde que en febrero anunció que no repetiría como candidata, Díaz ha ido borrándose del mapa nacional. Fuentes próximas aseguran que «está totalmente fuera» del día a día del Gobierno. Sus viajes internacionales —una quincena de países en cinco meses— la han llevado a Estados Unidos, China, México o Ginebra, sede de la OIT. La gira tiene un objetivo: recabar apoyos diplomáticos para una candidatura que aún no es oficial pero que ya compite con la de Luis Planas para la FAO.
La gallega ha ido cediendo funciones. La portavocía la ejerce ahora «de manera fáctica» el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, mientras que la «propuesta política» queda en manos de Pablo Bustinduy en Derechos Sociales. «Ella les arropa, pero no participa salvo cuando le preguntan y no queda más remedio», explican fuentes del espacio.
El cambio es también simbólico. Las comidas semanales que Díaz mantenía con los cinco ministros de Sumar los lunes han desaparecido . Ahora los encuentros son casuales, minutos antes de los Consejos de Ministros o en negociaciones urgentes. Sumar ha perdido su núcleo de coordinación, y la interlocución única ante el PSOE se ha desvanecido.
Una nueva arquitectura de poder informal
La cesión no está respaldada por un acuerdo formal. Díaz conserva un «liderazgo moral», pero sin capacidad operativa. Urtasun, desde Cultura, se ha convertido en la voz pública de Sumar; Bustinduy asume la iniciativa legislativa. Sin embargo, la dirección colegiada carece de un mecanismo de mando único, lo que diluye la potencia negociadora del socio minoritario frente al PSOE.
Cada ministerio de Sumar gestiona ahora su interlocución directamente con el ala socialista. Antes era Díaz quien defendía los asuntos de todos los departamentos. «A nivel de coalición no está ejerciendo», constatan fuentes del espacio. La pérdida del paraguas común debilita a un socio plagado ya de tensiones internas.
La cesión del liderazgo no es solo una cuestión personal: es la señal más clara de que Sumar carece de un modelo de dirección colegiada capaz de resistir la ausencia de su fundadora.
La dinámica interna de Sumar
La marcha atrás de Díaz refleja una alianza táctica no escrita. La vicepresidenta necesita la bendición diplomática de Pedro Sánchez, ya que es el Gobierno quien postula candidatos oficiales. Pero el Ejecutivo ya ha presentado a Luis Planas para la FAO, y apoyar dos candidaturas simultáneas no tiene precedentes. La incertidumbre hasta el 31 de agosto, fecha límite para presentar la candidatura, prolonga la parálisis.
Mientras, el espacio debe convivir con un liderazgo difuso. La fragmentación interna —ya visible entre los confluentes— se agrava sin un interlocutor con peso que pueda imponer una línea común ante el PSOE. La situación es especialmente delicada en un momento de crisis del Gobierno, salpicado por casos de corrupción.
El calendario inmediato marca el 31 de agosto para la posible formalización de la candidatura de Díaz. Si finalmente se presenta, la elección del director general de la OIT se resolverá en noviembre en el Consejo de Administración, donde votan 28 gobiernos, 14 representantes de la patronal y 14 de los sindicatos. Díaz ha cultivado apoyos en África, Europa y América Latina, pero el camino sigue cuesta arriba. En caso de éxito, podría compatibilizar el cargo con su permanencia en el Gobierno hasta octubre de 2027, cuando arrancaría el mandato en la OIT. Para entonces Sumar necesitará haber resuelto, con o sin ella, su propia gobernanza.
Ficha del Caso
- El caso: Yolanda Díaz ha delegado el liderazgo diario de Sumar en Ernest Urtasun y Pablo Bustinduy mientras busca la dirección de la OIT. La vicepresidenta pierde peso en la coalición y la formación se queda sin interlocutor único ante el PSOE.
- Datos importantes: 15 países visitados en 5 meses; candidatura para la OIT aún no formalizada (plazo: 31 de agosto); rival interno en el Gobierno: la postulación de Luis Planas para la FAO. Sumar tiene 27 escaños en el Congreso y varios frentes abiertos en la legislatura.
- Resumen: La transición informal debilita la posición negociadora de Sumar en la coalición. La falta de una dirección colegiada clara agrava las tensiones internas justo cuando el Gobierno necesita estabilidad frente a los escándalos de corrupción.
