Este martes, 21 de julio de 2026, se cumplen 150 años de la aprobación en las Cortes de la Restauración de la ley que abolió los fueros de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. La norma, impulsada por Antonio Cánovas del Castillo, igualó a las tres provincias con el resto de España en materia fiscal y militar, y sentó las bases del actual Concierto Económico.
El texto legal, publicado en la ‘Gaceta de Madrid’ el 21 de julio de 1876, extendió a los territorios vascos “los deberes que la Constitución política había impuesto siempre a todos los españoles de acudir al servicio de las armas cuando la ley los llama y de contribuir en proporción de sus haberes a los gastos del Estado”. En la práctica, obligaba a las entonces denominadas Provincias Vascongadas a aportar reclutas en los reemplazos ordinarios y extraordinarios del Ejército, y a pagar los impuestos generales sin las exenciones fiscales que habían mantenido hasta ese momento.
La ley llegó tras la tercera guerra carlista, concluida a comienzos de 1876 con la derrota de los partidarios de Carlos VII. Los fueros habían sido confirmados en 1839, al término de la primera contienda carlista, pero el nuevo escenario político dio paso a un debate parlamentario que se extendió entre los días 12 y 19 de julio. El ‘Diario de Sesiones’ de las Cortes refleja la intensidad de aquellas jornadas.
El debate parlamentario y la voz de Moraza
El proyecto fue defendido por el Partido Liberal-Conservador de Cánovas del Castillo y por el Partido Constitucional. Uno de los diputados más vehementes, Joaquín González Fiori, sostuvo que las provincias vascas “han estado burlándose por completo de la Nación y de la ley de 1839” y que sus libertades tenían “por única base el abuso”.
Frente a esa postura, Mateo Benigno de Moraza, diputado por Álava, encabezó la defensa de los fueros con intervenciones que se prolongaron durante varias sesiones. Calificó la jornada del 21 de julio como un “día tristísimo” para su “desgraciado país” y se remontó a figuras como Estrabón o Sebastián Elcano para argumentar la antigüedad de las instituciones vascas. “La abolición de las libertades vascongadas, de las libertades más antiguas del mundo”, dijo Moraza, quien cerró su discurso con la esperanza de que, cuando vieran al país “arruinado y perdido”, los diputados sintieran el “sentimiento de la justicia y de la consideración”.
El diputado Arcadio Roda, del Partido Conservador, acusó a Moraza de haber dejado “fatigada” a la Cámara y de convertirla “en una Academia científica o literaria” por la extensión de su alocución. El debate reflejó dos posturas irreconciliables. Tal y como resumió uno de los parlamentarios, la ley “no satisface a nadie: los fueristas lo consideran duro y los antifueristas lo consideran sobradamente prudente”.
La abolición de los fueros en 1876 puso fin a siglos de instituciones propias y abrió el camino hacia el Concierto Económico que aún regula las relaciones fiscales entre Euskadi y el Estado.
Del fin de los fueros al Concierto Económico
La ley del 21 de julio de 1876 supuso la desaparición temporal de las diputaciones forales, convertidas en provinciales como en el resto de España. Sin embargo, pocos años después, el Estado alcanzó acuerdos económicos con cada territorio que darían origen al Concierto Económico, el sistema singular por el que se rigen hoy las relaciones tributarias y financieras entre el País Vasco y la Administración central.
En paralelo, medio siglo después de la ley abolitoria, algunos historiadores sitúan en aquella amenaza a los fueros uno de los fermentos del nacionalismo vasco moderno y del nacimiento del Partido Nacionalista Vasco (PNV) fundado por Sabino Arana.
Un acto conjunto de PNV y EH Bildu en Bergara
En vísperas del aniversario, alrededor de dos centenares de representantes de PNV y EH Bildu se reunieron en Bergara, localidad donde en 1839 se selló el ‘abrazo’ que puso fin a la primera guerra carlista. En un manifiesto conjunto, ambos partidos se refirieron a la ley de 1876 como una imposición que quebrantó el “ordenamiento político propio” y reclamaron “soberanía y derecho a decidir” para que “la nación vasca” pueda decidir “libre y democráticamente su futuro”.
El manifiesto, según las fuentes consultadas, sostiene que la abolición de los fueros “trajo la ruptura de la identidad como sujeto político que Euskal Herria había mantenido a lo largo de la historia” y añade: “Destruyeron los fueros pero no disolvieron este país. No borraron su idioma. No apagaron su memoria. No quebrantaron su voluntad de ser”. Gorka Artola, alcalde de Bergara por EH Bildu, señaló que quieren llevar al futuro “el espíritu de autogobierno que expresaron los fueros” y adaptarlo a “los instrumentos políticos que necesitamos como nación”.
Desde el resto del arco político vasco no se han producido, hasta el cierre de esta información, pronunciamientos institucionales sobre el aniversario. El Gobierno Vasco, presidido por el lehendakari Imanol Pradales, no ha convocado actos oficiales conmemorativos, y tampoco las diputaciones forales han anunciado iniciativas específicas. El 150 aniversario de la ley que abolió los fueros llega, en todo caso, en un momento de tensión negociadora en torno a la renovación del Concierto Económico y al debate sobre el autogobierno vasco, dos cuestiones que mantienen viva, siglo y medio después, la discusión sobre el encaje de Euskadi en España.

