EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Cabildo de Gran Canaria ha anunciado que volverá a licitar la reforma y ampliación del estadio insular en la primera quincena de agosto, después de que la primera convocatoria quedara desierta.
- ¿Quién está detrás? El consejero insular de Deportes, Aridany Romero, lidera el proceso desde el Instituto Insular de Deportes, entidad dependiente del Cabildo de Gran Canaria, gobernado por una coalición de PSOE, Nueva Canarias y Unidas Podemos.
- ¿Qué impacto tiene? La infraestructura, clave para ser sede del Mundial de Fútbol 2030, podría acoger hasta ocho partidos si la obra se completa a tiempo, con un presupuesto actualizado que refleja el alza del coste del acero.
El Cabildo de Gran Canaria licitará de nuevo la reforma del estadio en la primera quincena de agosto, tras quedar desierta la primera convocatoria.
La espiral de costes que ahuyentó a las constructoras
El presupuesto inicial de 174,71 millones de euros no convenció a las empresas. El alza del precio del acero y sus derivados, provocada por el encarecimiento del petróleo en el conflicto del estrecho de Ormuz, disparó los costes reales del proyecto hasta hacerlo inviable para cualquier oferta competitiva. El consejero insular de Deportes, Aridany Romero, lo admitió sin rodeos: existía un desfase entre el pliego de condiciones y la realidad del mercado.
El Instituto Insular de Deportes, el brazo ejecutor del Cabildo en materia deportiva, intentó un procedimiento negociado sin publicidad con las principales constructoras nacionales. Pero no hubo acuerdo posible. Ninguna de las empresas a las que se tanteó aceptó asumir un proyecto que, a ojos del sector, nacía descapitalizado antes de empezar. La decisión del Cabildo fue rápida: relanzar la licitación en tiempo récord, con los precios actualizados.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en un factor inesperado en la agenda del fútbol canario. La crisis geopolítica en el Golfo Pérsico, que mantiene en vilo a los mercados energéticos, ha encarecido el petróleo y, por arrastre, el coste del acero y el transporte marítimo. Gran Canaria sintió el impacto directamente en los despachos de las constructoras. Ninguna quiso quemarse con números rojos. Ahora el Cabildo está obligado a recalcular.
“Muy probablemente en la primera quincena de agosto se va a volver a licitar con el precio actualizado”, aseguró Romero. El consejero insistió en que, pese al contratiempo, la isla sigue dentro de los plazos que exige la FIFA para ser sede del Mundial de 2030, en el que España defenderá la corona como anfitriona. La clave, subrayó, no es tanto el calendario como la solvencia del promotor, y en eso el Cabildo grancanario “lo es”.
El alza del acero convirtió el estadio soñado en una obra inviable con el presupuesto inicial.
De cuatro a ocho partidos: el premio que está en juego
La reforma no es solo un maquillaje. El proyecto contempla una ampliación que permitiría al estadio de Gran Canaria albergar hasta ocho encuentros mundialistas, en lugar de los cuatro previstos inicialmente. Eso incluye, además de la fase de grupos, posibles eliminatorias de treintadosavos, dieciseisavos e incluso octavos de final. Un salto de nivel que pondría a la isla en el mapa del fútbol global durante un mes entero.
Romero recordó que el proyecto grancanario fue el cuarto o quinto mejor valorado por la FIFA entre todas las candidaturas españolas. “En torno a Gran Canaria gravitan capacidades, solvencia y sobre todo determinación”, afirmó. El mensaje es claro: la isla no va a dejar escapar la oportunidad. El Cabildo asume que la actualización del presupuesto será inevitable, pero confía en cerrar la licitación antes del otoño.
El Pulso Territorial
La decisión del Cabildo de Gran Canaria se toma en un contexto de gobierno insular liderado por una coalición que integra a PSOE, Nueva Canarias y Unidas Podemos, con Antonio Morales (Nueva Canarias) al frente. La apuesta por el estadio es un proyecto estratégico que unifica a todas las fuerzas del pacto, sin fisuras visibles, y que trasciende la política local por su vinculación con un acontecimiento de alcance planetario.
En el ámbito autonómico, Canarias afronta el reto de coordinar inversiones en infraestructuras deportivas con otras islas. Mientras Tenerife también ha diseñado su propia candidatura para el Mundial con el Estadio Heliodoro Rodríguez López, la competencia entre islas no ha derivado en conflicto: el Gobierno de Canarias respalda ambas sedes. La clave estará en que ninguna quede descabalgada por retrasos o sobrecostes.
El siguiente paso será concretar el nuevo pliego de condiciones y esperar que las constructoras, ahora con un presupuesto más realista, sí se animen. Si la licitación de agosto vuelve a fracasar, los plazos empezarían a asfixiarse. Pero la determinación del Cabildo, por ahora, parece blindada. La solvencia económica que exige la FIFA está ahí; lo que falta es que los números cuadren sobre el hormigón.
Ficha Autonómica
- El caso: El Cabildo de Gran Canaria relanza la licitación del proyecto de reforma y ampliación del Estadio de Gran Canaria para acoger el Mundial de Fútbol de 2030, después de que la primera convocatoria quedara desierta por desajustes en el presupuesto.
- Datos importantes: Presupuesto original de 174,71 millones de euros; alza del coste del acero por la crisis del estrecho de Ormuz; previsión de nueva licitación en la primera quincena de agosto de 2026; posibilidad de pasar de 4 a 8 partidos mundialistas.
- Resumen: El consejero Aridany Romero asegura que los plazos se mantienen y que la sede no peligra, pero la actualización de costes es ineludible. La próxima ventana de licitación determinará si la isla entra en el circuito mundialista con todas las garantías.

