Un F-16 ucraniano derriba por primera vez un Su-35 ruso, confirma el Pentágono

El jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU. confirma el primer derribo aire-aire de un caza ruso por un F-16 desde la llegada de estos aviones a Ucrania en 2024. El Su-35, uno de los cazas más modernos de Moscú, fue abatido en el frente oriental según Kiev.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un F-16 ucraniano derribó un caza ruso Su-35 en combate aéreo, el primer derribo de este tipo desde la llegada de los F-16 a Ucrania en 2024.
  • ¿Quién está detrás? La Fuerza Aérea de Ucrania, con el piloto y el avión donado por Países Bajos o Dinamarca. La confirmación llegó desde el Pentágono.
  • ¿Qué impacto tiene? Demuestra la capacidad ofensiva de los F-16 ucranianos más allá de la defensa antimisil y cuestiona la superioridad aérea rusa en el este.

El Pentágono confirmó el martes el primer derribo de un Su-35 ruso por un F-16 ucraniano en combate aéreo. Un hito que cambia el tablero de la guerra del cielo sobre Ucrania. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, reveló el dato durante una audiencia en el Comité de Asignaciones del Senado, subrayando el impresionante avance de las defensas aéreas de Kiev.

Ucrania recibe desde 2024 varias decenas de F-16A/B, aeronaves de los años 70 y 80 cedidas sobre todo por Países Bajos y Dinamarca. Hasta ahora, su uso había sido casi exclusivamente defensivo: derribos de drones y misiles de crucero. Este primer enfrentamiento aire-aire y contra un caza de cuarta generación avanzada como el Su-35 marca un salto cualitativo.

El primer derribo histórico en el este ucraniano

La Fuerza Aérea de Ucrania ya había anunciado a comienzos de este mes que había abatido un Su-35 en el frente oriental, aunque sin especificar el arma empleada. Ahora, la confirmación del Pentágono ata todos los cabos: fue un F-16 ucraniano. El piloto ruso logró eyectarse y sobrevivió, según canales prorrusos de Telegram, mientras que Moscú no ha reconocido la pérdida.

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Blogueros militares cercanos al Kremlin afirman que el derribo podría haber sido obra de una batería Patriot, no de un F-16. Sin embargo, fuentes de inteligencia de la OTAN y analistas OSINT coinciden en que el ataque fue ejecutado por el caza occidental, probablemente con un misil AIM-120C-8 AMRAAM de alcance medio.

El general Caine aprovechó la comparecencia para destacar que la base industrial ucraniana está escalando sus capacidades a un ritmo sorprendente: “Quiero subrayar el increíble trabajo que está haciendo la industria de defensa ucraniana para escalar sus propias capacidades”.

La ventaja técnica rusa y cómo Ucrania la contrarrestó

Sobre el papel, el Su-35S es muy superior a un F-16A de finales del siglo pasado. Su radar Irbis-E puede detectar objetivos del tamaño de un caza a 400 kilómetros en modo de búsqueda estrecha, frente a los cerca de 75-100 km del AN/APG-66(V)2 de los F-16 ucranianos. El Su-35 también monta el misil R-77M, con un alcance de hasta 190 km, frente a los 75-100 km del AMRAAM.

Pero las hojas de especificaciones no ganan combates. La adaptación táctica ucraniana y los datos de inteligencia de la OTAN han sido decisivos. “El derribo demuestra que el combate más allá del alcance visual no se decide solo por la ficha técnica, sino por la conciencia situacional y el empleo de la red de sensores”, explican a Moncloa.com fuentes del Estado Mayor de la Defensa español.

De hecho, los F-16 ucranianos ya acumulan 2.200 interceptaciones de drones y misiles de un total de unos 3.000 intentos rusos, según el portavoz de la Fuerza Aérea.

Un F-16 de cuarenta años ha puesto en jaque al caza más moderno de Rusia.

Ucrania F-16

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Equilibrio de Poder

Este derribo refuerza la narrativa occidental de que Ucrania puede disputar la superioridad aérea rusa, un escenario impensable hace dos años. Para Washington, la validación del F-16 como plataforma ofensiva es un argumento de peso en el Congreso para seguir financiando la ayuda militar, pese a las voces que abogan por un recorte del gasto.

En Bruselas, el golpe de efecto llega en un momento en que la OTAN debate aumentar el gasto en defensa por encima del 2% del PIB. La eficacia de los cazas occidentales en manos ucranianas sirve de aval para los planes de rearme europeo, sobre todo para países como España, que operan flotas de Eurofighter y aspiran al FCAS.

Para Moscú, la pérdida de un Su-35 sin que se reconozca oficialmente es un revés simbólico y táctico. El Kremlin puede verse obligado a destinar más recursos a suprimir la defensa aérea enemiga antes de lanzar ataques aéreos profundos, lo que ralentizaría su ofensiva en el Donbás. El riesgo de escalada también existe: si los F-16 comienzan a operar más allá de las líneas del frente, la aviación rusa podría intensificar los bombardeos sobre bases ucranianas en el oeste del país.

España, que participa en la coalición de entrenamiento de pilotos ucranianos y ha cedido material de inteligencia, observa con atención. Fuentes del Ministerio de Defensa consultadas por Moncloa.com admiten que el éxito del F-16 “valida la doctrina aliada de transferencia de plataformas” y refuerza la necesidad de acelerar la llegada del caza de sexta generación europeo, cuyo primer vuelo está previsto para 2029. La próxima cumbre de la OTAN en Vilna, este otoño, será el escenario donde se medirá el impacto real de este derribo histórico.