La UE multa a Google con 1.000M por violar la DMA en Play Store y Search

La sanción combina infracciones en la tienda de aplicaciones y el motor de búsqueda. Google dispone de 60 días para cumplir o afrontar multas periódicas del 5% de sus ingresos globales.

La Comisión Europea ha impuesto una multa de 1.000 millones de dólares a Google por infringir la Ley de Mercados Digitales (DMA) en sus servicios de Play Store y Search. La sanción, que combina dos expedientes separados, concede a la compañía un plazo de 60 días para corregir las prácticas anticompetitivas antes de enfrentar sanciones periódicas equivalentes al 5% de sus ingresos globales.

Claves de la operación

  • La multa de 1.000 millones de dólares suma las infracciones en Play Store y Search. La Comisión Europea considera que Google priorizó sus propios servicios frente a los de terceros, violando las obligaciones de la DMA.
  • Google dispone de 60 días para cumplir o afrontar penalizaciones periódicas del 5% de sus ingresos globales. La compañía ha confirmado que recurrirá la decisión, aunque debe implementar cambios inmediatos.
  • La sanción refuerza la ofensiva regulatoria europea contra las grandes tecnológicas. Esta es la mayor multa bajo la DMA desde su entrada en vigor y marca un precedente para otros gigantes como Apple o Meta.

El doble frente de la DMA: Play Store y Search bajo la lupa de Bruselas

La investigación de la Comisión Europea ha destapado que Google favoreció sus propias aplicaciones en la Play Store, limitando la visibilidad de alternativas de terceros. En el caso de Search, los resultados priorizaban servicios de la compañía, como Google Flights, frente a comparadores de viajes independientes.

Google ha defendido el valor de estos servicios integrados. Según la empresa, los rich results en Search permiten a los usuarios reservar viajes directamente, sin comisiones adicionales. Sin embargo, Bruselas entiende que esa práctica supone una ventaja desleal que resta tráfico a los competidores y refuerza su dominio en las búsquedas online.

Publicidad

El plazo de 60 días y el riesgo financiero de no cumplir

La resolución concede a Google un margen de 60 días para eliminar las prácticas contrarias a la DMA. Si no lo hace, la Comisión impondrá multas periódicas de hasta el 5% de los ingresos globales de Alphabet, la matriz del buscador, lo que podría suponer decenas de millones de dólares al día.

Google ya ha comenzado a retirar algunos de los formatos de rich results en los países donde la DMA está en vigor. No obstante, la compañía advierte de que estos cambios han provocado una caída en las reservas de viajes y, por tanto, una pérdida de ingresos para el sector turístico en varios estados miembros.

La DMA obliga a Google a elegir entre la integración de sus servicios y la apertura impuesta por Bruselas, con una multa de 1.000 millones de dólares como primer aviso.

DMA

Google apela al valor de sus servicios y alerta sobre la seguridad de los usuarios

Esta no es la primera multa que Google recibe en Europa. En 2018, la Comisión ya sancionó a la empresa con 4.340 millones de euros por abuso de posición dominante a través de Android, un caso que llegó hasta el Tribunal de Justicia de la UE. Ahora, la DMA, con sus plazos y sanciones más ágiles, acelera la presión regulatoria y obliga a la compañía a redefinir su modelo de negocio en el continente.

La empresa también defiende la seguridad de la Play Store. Google sostiene que las exigencias de la Comisión le forzarían a debilitar sus procesos de revisión de aplicaciones, exponiendo a los usuarios a un mayor riesgo de malware y fraudes. Tanto los desarrolladores como los consumidores confían en las protecciones de la tienda, un argumento que refleja la postura de Apple en sus propios choques con la DMA.

Desde esta redacción observamos que la estrategia de Google pasa por presentar el cumplimiento normativo como un riesgo para la experiencia de usuario y la ciberseguridad, en un intento de movilizar a la opinión pública y a los propios Estados miembros. El desenlace de este caso tendrá implicaciones directas para otros servicios como YouTube o Google Maps, que podrían ser los próximos investigados. Si Google logra demostrar que el cumplimiento estricto perjudica a los consumidores, Bruselas podría verse forzada a modular la aplicación de la norma.