ASAJA Alicante ha urgido este mes de julio a la Conselleria de Agricultura a impulsar una reforma en profundidad del seguro de la cereza ante la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA) y la Agrupación Española de Seguros Agrarios Combinados (Agroseguro). Los datos que maneja la organización muestran un desplome de la contratación del 63,46% entre 2021 y 2026.
La caída no ha sido un tropezón puntual, sino una tendencia continuada que los técnicos de ASAJA llevan meses monitorizando. En apenas un un 63% de las pólizas que estaban activas hace cinco años ha desaparecido, síntoma —según la organización— de que el actual modelo «está dejando fuera precisamente a quienes debería proteger».
El responsable del departamento de Seguros Agrarios de ASAJA Alicante, Antonio Gascón, subraya la contradicción de fondo: «La mayoría de explotaciones cultivan variedades que van desde la extratemprana hasta muy tardías para cubrir todo el periodo productivo; sería oportuno considerar los daños en el conjunto de las explotaciones de cada grupo varietal en función de sus fechas de floración y recolección». Sin embargo, las condiciones actuales de las pólizas no recogen esa realidad.
Además, algunas medidas introducidas en los últimos años penalizan a las explotaciones con siniestralidad previa. Como consecuencia, ciertas fincas tradicionales de la provincia, con un historial largo de producción, se han quedado sin posibilidad de contratar los riesgos de helada y falta de cosecha por condiciones meteorológicas adversas. «Esas explotaciones quedan en una situación de absoluto desamparo», denuncia la organización.
ASAJA Alicante trasladó estas demandas en una reunión con la Conselleria de Agricultura celebrada el pasado lunes. La organización ha emplazado al departamento autonómico a que asuma como propias las propuestas de modificación del seguro y las defienda ante el Ministerio de Agricultura, ENESA y Agroseguro en la negociación del Plan 2026.
Entre las medidas que ASAJA ha llevado a la mesa de negociación destacan:
- Reformar la línea del seguro para que los daños por helada y lluvia se evalúen por grupos varietales, no sobre la explotación completa.
- Eliminar la individualización de coberturas que penaliza a las explotaciones con siniestralidad en los últimos años, dejando a muchas sin posibilidad de asegurar riesgos esenciales.
- Exigir a ENESA y Agroseguro que el Plan 2026 recoja las propuestas que la organización envió hace más de un año y que hasta ahora han sido ignoradas.
ASAJA recuerda que la Ley 87/1978 de Seguros Agrarios Combinados nació con un espíritu de universalidad y solidaridad, concebida como instrumento de política agraria para garantizar la continuidad de las explotaciones frente al clima, no como un producto sujeto a criterios mercantiles. La organización sostiene que ese espíritu se ha desvirtuado.
La Comunitat Valenciana es la autonomía que más fondos destina a subvencionar la contratación de seguros agrarios, con cerca de 35 millones de euros anuales. «No puede limitarse a financiar el sistema; debe exigir que funcione», reclaman desde ASAJA.
La llamada de ASAJA se produce en un momento especialmente delicado para la cereza alicantina, que encadena seis campañas consecutivas golpeadas por la sequía, los temporales y un incremento constante de los costes de producción que reduce los márgenes de los agricultores a mínimos.
Cuando un agricultor de cereza deja de asegurar no es porque haya menos riesgo: es porque el seguro ha dejado de ser una red de protección real para su explotación.
Abandono de explotaciones y despoblación en las comarcas de montaña
El desplome del seguro tiene una traducción directa sobre el terreno. Una explotación sin cobertura frente a heladas o lluvias torrenciales queda expuesta a pérdidas totales si se produce un siniestro. Esa situación, en un contexto de seis campañas marcadas por la sequía, los episodios climáticos adversos y el alza de los costes de producción, empuja al abandono definitivo de la actividad, según alerta ASAJA Alicante.
Cada cerezo que deja de cultivarse no solo resta producción: reduce la actividad económica en las comarcas del interior alicantino, donde este cultivo es uno de los pocos motores capaces de fijar población. El cierre de explotaciones retroalimenta el riesgo de despoblación en una zona ya castigada por la falta de servicios y oportunidades. La organización agraria insiste en que el efecto es múltiple: económico, paisajístico, ambiental y social.
ASAJA advierte de que el cierre de explotaciones no es solo un problema sectorial: afecta a la fijación de población en municipios del interior que dependen casi en exclusiva de la agricultura. La desaparición del cultivo de la cereza aceleraría la despoblación en zonas que ya sufren una pérdida demográfica constante.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: La contratación del seguro de la cereza en Alicante ha caído un 63% en cinco años, según datos de ASAJA.
- 👥 A quién afecta: A los agricultores de cereza de las comarcas de montaña alicantinas, cuyas explotaciones quedan sin protección efectiva frente a adversidades climáticas.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Aceleración del abandono de explotaciones y aumento del riesgo de despoblación en los municipios del interior.

