La Administración Nacional de Energía de China (NEA) ha confirmado que el país añadió apenas 72,07 GW de nueva capacidad solar en el primer semestre de 2026, un retroceso del 66% frente al mismo periodo del año anterior. La cifra, publicada el 22 de julio, marca la mayor desaceleración del despliegue fotovoltaico en el gigante asiático desde que comenzó su imparable escalada y enciende las alertas sobre el ciclo inversor en la principal potencia renovable del planeta.
Un desplome histórico en las nuevas instalaciones
El dato de la NEA cae como un jarro de agua fría en un sector acostumbrado a batir récords cada ejercicio. Los 72,07 GW de paneles conectados en seis meses palidecen ante los aproximadamente 212 GW que China instaló en el primer semestre de 2025, según se desprende de la propia tasa de caída interanual. En junio, las nuevas altas fueron de solo 12,48 GW, un 13% menos que los 14,36 GW del mismo mes de 2025, lo que confirma que la ralentización se está acelerando en la segunda parte del periodo.
A pesar del frenazo, la capacidad solar total acumulada sigue creciendo y alcanza ya los 1,27 TW, un 15,8% más que hace un año. La potencia eólica, por su parte, suma 680 GW tras un aumento del 18,5%, y el mix total de generación eléctrica del país toca los 4,04 TW, un 10,8% interanual más. El gigante asiático sigue siendo, de lejos, el mayor mercado solar del mundo, pero la velocidad a la que suma megavatios empieza a mostrar señales inequívocas de agotamiento.
La tormenta perfecta: exceso de oferta y precios en caída libre
Los motivos del frenazo no son un misterio. El mercado del polisilicio y las obleas vive una crisis de precios que lastra a toda la cadena de valor. La rama de silicio de la Asociación de la Industria de Metales No Ferrosos de China (CNMIA) informaba esta misma semana de que los precios del polisilicio tipo N para recarga cayeron otro 1,54% hasta un promedio de 32.000 CNY (4.706 $) por tonelada, mientras que las obleas de silicio profundizaron su espiral bajista: las G10L bajaron un 2,35%, las G12R un 2,11% y las G12 otro 1,75%.
La debilidad de la demanda final, la acumulación de inventarios y los cambios normativos que afectan al segmento de las células han disparado la presión sobre los fabricantes de polisilicio. Los grandes productores operan a tasas del 54% y 56%, mientras que los integrados apenas funcionan al 58%-60% de su capacidad. El excedente es tan abultado que los compradores mantienen la cautela y retrasan los pedidos, convencidos de que los precios aún pueden caer más. Es la tormenta perfecta para un sector que había crecido a golpe de subvenciones masivas.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad añadida en H1 2026: 72,07 GW, una caída del 66% respecto al primer semestre de 2025.
- Potencia total instalada: 1,27 TW solares, con un incremento interanual del 15,8%.
- Inversión: No detallada en los datos oficiales, si bien la licitación de módulos de 11 GW de Datang muestra que los flujos de capital siguen activos.
- Equivalencia tangible: Los 72 GW podrían generar cerca de 100 TWh al año, lo suficiente para abastecer el consumo eléctrico de España durante más de dos años completos.

El desplome del 66% en las nuevas instalaciones solares chinas no es un accidente: es el síntoma de un mercado que se reajusta después de años de crecimiento desbocado.
En este contexto de sobrecapacidad, la noticia del grupo Shenzhen Energy invirtiendo 34 millones de dólares en un proyecto solar de 50 MW en Ghana parece una anécdota, pero revela una tendencia de fondo: los grandes actores chinos buscan salida a su producción en mercados exteriores, donde los precios de los módulos caen a diario y todavía hay demanda sin cubrir. La licitación de Datang, con 11 GW previstos hasta 2027 que incluyen un lote de 1 GW de módulos HJT, demuestra que el apetito inversor no ha desaparecido, pero se concentra en pedidos muy atomizados que no logran sostener los precios.
Un punto de inflexión con consecuencias globales
La pregunta que recorre las mesas de análisis es si este frenazo es coyuntural o marca un cambio estructural. China ha sido responsable de más del 60% de las nuevas instalaciones solares mundiales en los últimos años, y un enfriamiento tan brusco amenaza con ralentizar el ritmo de crecimiento global de la fotovoltaica justo cuando los organismos internacionales reclaman una aceleración. La Agencia Internacional de la Energía Renovable (IRENA) insiste en que para mantener vivos los objetivos del Acuerdo de París el mundo debería instalar cerca de 1.000 GW renovables cada año de aquí a 2030, y China era, hasta ahora, el motor que tiraba de esa cifra.
Sin embargo, hay quien lee la caída como una corrección saludable. Los precios de los módulos han tocado mínimos históricos —por debajo de los 0,10 dólares por vatio en algunos contratos—, lo que está permitiendo a países como India, Brasil o las economías del sudeste asiático electrificar sus redes a un coste imbatible. Si la oferta se ajusta ligeramente, los márgenes podrían recuperarse sin que el despliegue mundial se venga abajo. El verdadero riesgo, advierten los analistas, es que una brusca contracción en China dispare los expedientes antidumping y las barreras comerciales en Estados Unidos y Europa, que ya están aplicando aranceles a los paneles asiáticos.
La gran duda es si el mundo será capaz de compensar el frenazo chino con un esfuerzo adicional de inversión en otras regiones.
Los datos de julio confirman que las operadoras chinas han pisado el freno. La tasa de utilización de las fábricas de obleas apenas ha mejorado y los inventarios siguen al alza, lo que anticipa que el despliegue no remontará en la segunda mitad del año a menos que las políticas de apoyo del Gobierno de Pekín cambien de signo. Mientras tanto, el carbón sigue siendo la primera fuente de electricidad del país y las emisiones de CO2 del sector energético chino no bajarán tan deprisa como pronosticaban los escenarios más optimistas. El respiro para el clima que suponía una China fotovoltaica disparada queda, al menos por ahora, en suspenso.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Pese al frenazo, los 72 GW añadidos evitarán la emisión de unos 90 millones de toneladas de CO2 al año, el equivalente al parque automovilístico completo de un país como Alemania.
- Modelo que cambia: La sobrecapacidad provoca una corrección de precios que acelera la adopción solar en economías emergentes, cambiando para siempre el mapa de la generación eléctrica.
- Para las próximas generaciones: El ajuste chino recuerda que las energías limpias necesitan marcos regulatorios estables y demanda firme; la transición no puede depender del ciclo inversor de un solo país.

