Adiós a las cenas aburridas: bolitas pollo mozzarella en thermomix que se congelan y triunfan

Una receta de croquetas de pollo con corazón de mozzarella que puedes tener listas en 40 minutos y congelar para freír en cualquier momento. La Thermomix se encarga del trabajo pesado.

El drama de las seis de la tarde es universal: abres la nevera, miras al vacío y te preguntas qué demonios cenar sin que los niños pongan cara de póker. Yo he pasado por ahí más veces de las que me gustaría, hasta que descubrí unas bolitas de pollo con mozzarella que se congelan antes de freír, se hacen casi solas con la Thermomix y, encima, les encantan a los peques. No son croquetas al uso, ni albóndigas sosas: son una idea de Ascen Jiménez, del blog Thermorecetas, que da en el clavo combinando salsa de soja, teriyaki y un toque de pimentón para que el sabor lo ponga el relleno, no el rebozado.

El secreto del éxito

  • La doble salsa: soja y teriyaki no son un capricho. Aportan umami y un dulzor justo que hace que el pollo no sepa a hospital.
  • El corazón de mozzarella: un cubito en el centro de cada bola que se funde al freír y provoca ese efecto «sorpresa» que los niños devoran.
  • Congelar siempre antes de freír: colocas las bolas empanadas en una bandeja separadas, las llevas al congelador unas horas y, una vez duras, las guardas en bolsa. Así tienes cena lista en cualquier momento.

Ingredientes

  • 1 diente de ajo (opcional)
  • 30 g de cebolla
  • 5 g de perejil fresco
  • 70 g de pan en trozos (mejor si es del día anterior)
  • 600 g de pechuga de pollo en trozos sin grasa
  • 15 g de salsa de soja
  • 7 g de salsa teriyaki
  • ½ cucharadita de pimentón de la Vera
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • 1 o 2 huevos para el empanado
  • Pan rallado abundante
  • Aceite de girasol o de oliva suave para freír
  • 1 bola de mozzarella fresca (escurrida y en cubitos de 1 cm)

Paso a paso

La Thermomix se ocupa del trabajo pesado. Pon el ajo y la cebolla en el vaso y programa 5 segundos, velocidad 7. Baja los restos con la espátula, añade el pan y tritura 5 segundos a velocidad 5; si ves que el pan es muy duro y no se ha picado fino, dale otros 5 segundos a velocidad 8. Incorpora el pollo, las dos salsas, el pimentón, la sal y la pimienta. Mezcla 10 segundos a velocidad 5. La textura resultante debe ser una pasta ligeramente pegajosa, perfecta para moldear.

Saca la mozzarella del suero y córtala en daditos de un dedo. Bate un huevo en un plato hondo y extiende pan rallado en otro. Mójate las manos con un poco de agua —esto evita que la masa se pegue—, toma una porción del tamaño de una nuez grande, aplánala ligeramente y coloca un cubito de queso en el centro. Cierra la carne alrededor formando de nuevo la bolita, de manera que la mozzarella quede completamente cubierta. Repite hasta terminar.

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Pasa cada bola por huevo batido, luego por pan rallado y colócalas en en un plato limpio. Si no vas a freírlas en el momento, esta es la fase donde congelas: distribúyelas sobre una bandeja forrada con papel de horno y mételas al congelador al menos 3 horas. Después, transfiérelas a una bolsa hermética y se conservarán perfectas hasta 3 meses.

Para freír, calienta abundante aceite en una sartén, preferiblemente de girasol, porque aguanta mejor las temperaturas altas sin humear. El aceite debe estar bien caliente, alrededor de 170-180 °C, sin llegar a humear. Fríe las bolitas en tandas pequeñas, dándoles la vuelta hasta que estén doradas por todos lados —unos 4-5 minutos en total. Si las sacas directamente del congelador, no hace falta descongelarlas: solo aumenta un par de minutos el tiempo de fritura.

Escúrrelas sobre papel absorbente un instante y sírvelas de inmediato. La mozzarella del interior estará fundida y se estirará al primer bocado. Acompañadas de una ensalada de espinacas con patatas asadas —como sugiere la receta original—, tienes una cena completa que parece de restaurante, pero con el esfuerzo justo.

El verdadero lujo no está en cocinar cada día, sino en abrir el congelador y saber que la cena ya está lista.

Variaciones y maridaje

Si prefieres una versión más ligera, estas bolitas también funcionan en la airfryer. Precalienta a 200 °C, colócalas sin amontonar y programa 10-12 minutos, dándoles la vuelta a la mitad. Quedan crujientes con una mínima cantidad de aceite en spray.

Para una opción sin gluten, sustituye el pan por pan rallado sin gluten y utiliza salsa de soja certificada sin trigo (tamari). La textura de la masa apenas cambia, aunque quizá necesites un pelín más de huevo en el empanado para que agarre bien.

En cuanto al maridaje, yo me decanto por una cerveza de trigo bien fría o, si hay niños, una limonada casera con menta fresca. El contraste entre la fritura crujiente y una bebida cítrica limpia el paladar y hace que repitas.

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Si te sobran (algo raro), las puedes guardar en la nevera hasta 2 días y recalentarlas en el horno a 180 °C unos 5 minutos, en lugar del microondas, para que no pierdan el crujiente.