Buitrago vuelve a ser, este verano, uno de los destinos de baño más buscados de la Comunidad de Madrid. Sus piscinas naturales de Riosequillo, las más grandes de España con 4.500 metros cuadrados de lámina de agua, mantienen un horario generoso los fines de semana: la entrada al recinto se mantiene abierta hasta las 20:30 horas los sábados, domingos y festivos, dos horas y media más tarde que entre semana.
No es un dato menor. Para quien vive en Madrid capital y sale tarde de casa, o para quien quiere aprovechar la tarde tras comer fuera en la sierra, ese margen amplía las opciones de un plan que, de otro modo, obligaría a madrugar. Y en Riosequillo, madrugar sí que importa.
Buitrago, la piscina natural más grande de España
El área recreativa de Riosequillo se encuentra a apenas dos kilómetros del casco histórico de Buitrago, junto al embalse del mismo nombre, y a poco más de una hora de la capital tomando la salida 74 de la autovía A1. La instalación abre esta temporada del 30 de junio al 30 de agosto, de martes a domingo, con dos piscinas —una para adultos y otra infantil— vigiladas por socorristas.
El horario de entre semana va de 11:00 a 20:00 horas, mientras que los fines de semana y festivos el recinto amplía su franja hasta las 20:30. La piscina grande, eso sí, cierra un poco antes: a las 20:00 horas en sábado y domingo, y a las 19:35 entre semana, así que conviene no dejar el chapuzón para el último momento.
El pueblo que completa el plan
Un Buitrago que conserva su muralla medieval de origen musulmán es la excusa perfecta para alargar la visita más allá del agua. Buitrago del Lozoya es, según su ficha oficial, un municipio de algo más de 2.000 habitantes situado a los pies de la sierra de Guadarrama, con un casco urbano declarado bien de interés cultural.
Pasear por su recinto amurallado, subir a la Torre del Reloj o visitar el pequeño museo dedicado a Picasso —fruto de la amistad del pintor con un barbero local— convierte el día en algo más que una tarde de piscina. La combinación de agua, historia y sierra es, precisamente, lo que ha hecho de este rincón un habitual de las listas de mejores planes de verano en Madrid.
Precios y el detalle que conviene tener claro
La entrada general cuesta 9 euros de martes a viernes y 14 euros en sábado, domingo o festivo. Existe una tarifa reducida —6 y 10 euros respectivamente— para menores de 3 a 15 años, mayores de 65, personas con discapacidad reconocida y familias numerosas, siempre con acreditación en mano.
El aforo está limitado a 2.305 personas y las entradas de fin de semana se venden únicamente en taquilla, de forma presencial y una por persona física en la cola. Una vez agotadas, no hay reposición durante el resto de la jornada, así que quien llegue tarde en sábado se arriesga a quedarse fuera por completo.
Cómo llegar y qué llevar para no fallar
Llegar en coche es lo más habitual: la salida 74 de la A1 conduce directamente a un parking gratuito con 700 plazas dentro del propio recinto. Para quien prefiera el transporte público, varias líneas de autobús —191, 191e, 191d, 194a, 195a, 195b, 196 y 199— dejan a menos de quince minutos andando de la entrada.
Conviene ir con previsión, sobre todo en fin de semana, y tener en cuenta que las instalaciones cuentan con zonas de césped, un gran pinar con merenderos, bar-restaurante y sillas anfibias para facilitar el acceso al agua a personas con movilidad reducida.
- Llevar sombrilla propia, ya que la sombra de los árboles no siempre es suficiente para todo el aforo
- Llegar con margen antes de las 11:00 entre semana o antes de las 10:30 en fin de semana
- Recordar que salir del recinto implica pagar una nueva entrada para volver a entrar
- Comprobar que los menores de 16 años acuden acompañados de un adulto responsable
Lo que viene: más digitalización y menos colas
Todo apunta a que la gestión de accesos irá evolucionando en los próximos años. El propio ayuntamiento reconoce estar trabajando en un sistema de reserva y compra de entradas online, algo que aliviaría las esperas en taquilla que hoy generan más de una queja entre los visitantes de fin de semana.
Mientras ese cambio llega, la recomendación sigue siendo la de siempre: planificar con tiempo. Riosequillo seguirá siendo, verano tras verano, uno de los grandes reclamos de la sierra madrileña, y su horario ampliado de fin de semana ya es, por sí solo, un motivo de peso para hacerle un hueco en la agenda.


