Salvador Illa ha sellado su respaldo a la consellera de Educación, Esther Niubó, tras el fiasco técnico que ha dejado inservibles los resultados catalanes de las pruebas PISA 2025. Lo ha hecho este domingo desde Da Nang, en Vietnam, donde se encuentra de viaje institucional, con un mensaje tan breve como rotundo: «Tiene todo mi apoyo». Las palabras del president, recogidas en una comparecencia ante los medios, remiten a la sesión parlamentaria del lunes, cuando Niubó deberá explicar cómo una muestra de 2.545 alumnos acabó con un 23,2% de excluidos, una cifra muy por encima del 5% que recomienda la OCDE.
Una comparecencia que marcará el inicio de curso político
Este lunes 27 de julio, la titular de Educación acudirá al Parlament para dar cuenta de la incidencia que ha forzado a la Generalitat a reconocer que los datos de PISA 2025 no serán comparables ni con otras comunidades ni con ediciones anteriores. La sesión se prevé tensa: los grupos de la oposición ya han anunciado que exigirán responsabilidades por un fallo que, aunque el Govern califica de puntual, pone en duda la solvencia del sistema evaluador catalán.
La consellera, por su parte, defenderá que el resto de pruebas realizadas en 2026 —como las evaluaciones generales del sistema, las de final de etapa y el estudio de comprensión lectora Pirls— se han desarrollado sin contratiempos, lo que sugiere un error aislado en la aplicación de los criterios de exención de las PISA.
Los detalles del error que ha invalidado la muestra
De los 2.545 estudiantes de 51 centros que debían participar en las pruebas entre marzo y mayo de 2025, un total de 591 quedaron exentos. La mayoría de los alumnos excluidos tenía necesidades educativas especiales por discapacidad cognitiva, conductual o emocional (493 casos), aunque también se contabilizaron 6 exclusiones por discapacidad física y 92 por un dominio insuficiente de la lengua de la prueba. Con ese 18,5% de alumnos exentos por razones de lengua o discapacidad severa, la muestra rebasó con holgura el umbral del 5% que marca el estándar internacional.
El margen de error resultante hace que los datos catalanes no sean representativos, lo que impide cualquier comparación estadística fiable. La OCDE ya ha confirmado que los resultados, que se harán públicos en septiembre, no podrán usarse para medir la evolución del rendimiento catalán respecto a 2018 ni para cotejarlo con el de otras autonomías.
La hipótesis que baraja el secretario de Mejora Educativa, Ignasi Giménez, apunta a una confusión de criterios con la evaluación de final de etapa de 4º de ESO, cuyos requisitos de exención son más flexibles y que coincidió en el calendario con las PISA. Para evitar que se repita, la Generalitat ha abierto diligencias informativas y ha creado una Comisión de coordinación de pruebas y estudios de evaluación que revisará de forma exhaustiva la aplicación de los criterios de exención en todas las evaluaciones futuras.
El respaldo de Illa a Niubó es pleno, pero el golpe a la credibilidad del sistema evaluador catalán es difícil de ignorar.
¿Una mancha en el expediente de la conselleria?
Desde el departamento se insiste en que se trata de un incidente aislado, pero el alcance simbólico del tropiezo es considerable. Cataluña ha hecho bandera de la cultura de la evaluación educativa y de la transparencia en los indicadores; que sus resultados queden fuera del mapa internacional de PISA precisamente por un error administrativo supone, cuando menos, un disgusto de imagen para una conselleria que apenas lleva meses en el cargo.
Además, el caso llega en un momento en que el debate sobre la financiación y las competencias autonómicas en educación está más vivo que nunca, con el pacto entre Illa y ERC en plena ebullición. Cualquier resquicio que ponga en duda la capacidad de gestión del Govern puede ser usado por la oposición para erosionar la posición negociadora del Ejecutivo con Madrid. De ahí que el apoyo expreso del president sea un intento de zanjar la crisis antes de que cobre vuelo político.
La comparecencia del lunes funcionará como termómetro. Si Niubó logra transmitir contundencia y una hoja de ruta clara de corrección, la tormenta podría apagarse; si las explicaciones se perciben como insuficientes, el PP y Junts intensificarán sus críticas. Mientras, en el Govern confían en que la solidez del resto de procesos evaluadores amortigüe el daño reputacional.
