La ausencia de McConnell bloquea el Senado y congela los fondos para la guerra de Irán

La prolongada ausencia del veterano senador por Kentucky deja al Partido Republicano con solo 52 votos efectivos y paraliza el presupuesto de defensa, la financiación de la guerra de Irán y la ley agrícola. El plazo para evitar un cierre de gobierno vence el 30 de septiembre.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La prolongada ausencia del senador Mitch McConnell desde el 14 de junio deja al Partido Republicano con solo 52 votos efectivos en el Senado, bloqueando la legislación presupuestaria.
  • ¿Quién está detrás? El líder de la mayoría, John Thune, enfrenta un Senado partido 53-47 donde cada voto cuenta; la ausencia de McConnell desequilibra comités clave y paraliza las negociaciones.
  • ¿Qué impacto tiene? El atasco congela el paquete de defensa de más de un billón de dólares, los 87.600 millones para la guerra de Irán y la ley agrícola. Si no se aprueban los presupuestos antes del 30 de septiembre, habrá un cierre parcial del gobierno con consecuencias indirectas para la estabilidad económica global y los intereses estratégicos de España.

El Senado de Estados Unidos funciona estos días con un motor gripado. Mitch McConnell, el veterano senador republicano por Kentucky y antiguo líder de la mayoría, lleva sin aparecer por el Capitolio desde el 14 de junio, cuando sufrió una caída que lo llevó a estar hospitalizado cuatro semanas. Su ausencia ha roto todos los equilibrios en una Cámara donde la mayoría republicana es de solo 53 escaños frente a 47 demócratas. ‘Estamos en 52 votos’, admitió esta semana el actual líder de la mayoría, John Thune. Y así es: sin McConnell, la aritmética se convierte en un juego de naipes.

La situación es especialmente grave porque tres grandes paquetes legislativos penden de un hilo. El presupuesto anual de defensa, que supera el billón de dólares; la solicitud suplementaria de la Administración Trump por 87.600 millones para financiar la guerra en Irán; y la farm bill —la ley ómnibus que regula los programas agrícolas y de alimentación— están atascados en comités donde la ausencia del senador por Kentucky deja empates que paralizan cualquier avance. A eso se suma la renovación de la controvertida Foreign Intelligence Surveillance Act (FISA), que el presidente Trump ha condicionado a la aprobación de su ley de integridad electoral, la SAVE America Act.

Un Senado partido en 53-47 y una mayoría cada vez más frágil

La ausencia de McConnell no es solo un problema de número de votos. El senador preside el Subcomité de Defensa de Apropiaciones, cuyos trabajos están en punto muerto, y es el segundo republicano en el Comité de Agricultura. En ambos casos, los paneles se encuentran en un empate técnico: 14-14 en Apropiaciones y 11-11 en Agricultura. Sin él, los republicanos no pueden informar favorablemente las leyes, y los demócratas, conscientes de esa debilidad, se niegan a apoyar aumentos presupuestarios para el Pentágono si no van acompañados de incrementos equivalentes para programas domésticos.

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‘Definitivamente tiene un impacto en la negociación de los presupuestos’, explicó la senadora Shelley Moore Capito, miembro del Comité de Apropiaciones. ‘Probablemente es donde más se nota’. Las conversaciones, dijo, se han vuelto ‘imposibles’. El propio John Thune reconoció que la realidad es que los republicanos solo cuentan con 52 votos, no con los 53 que les corresponden. Con un margen tan estrecho, cualquier ausencia adicional —y en el verano de Washington suele haberlas— puede tumbar una votación en el pleno.

Cuando McConnell falta, no es un voto lo que se pierde: es todo un ecosistema de influencia, negociación y memoria institucional que desaparece de golpe.

Los proyectos que esperan: defensa, Irán y la ley agrícola

El atasco tiene consecuencias concretas y fechas límite. El paquete de gasto en defensa —más de un billón de dólares— necesita pasar por el Senado antes del 1 de octubre, fecha de inicio del año fiscal. Si no se aprueba a tiempo, el gobierno federal entrará en un cierre parcial. La petición extraordinaria para Irán, por 87.600 millones, es igualmente urgente: su retraso podría afectar las operaciones militares en curso y la capacidad de proyección de Estados Unidos en Oriente Medio.

La farm bill tampoco avanza. Jim Justice, senador republicano por Virginia Occidental, expresó su preocupación por el impacto en los agricultores de su estado, mientras los demócratas aprovechan el bloqueo para exigir que los estados compartan el coste de los programas de asistencia nutricional. ‘Cuando tienes a varias personas fuera a la vez, ni siquiera puedes controlar el pleno’, se quejó el senador Josh Hawley, que vio cómo el jueves pasado los republicanos apenas lograron tumbar una resolución que limitaba los poderes de guerra de Trump en Irán.

La Lógica de Washington

Lo que está ocurriendo en el Senado no es un accidente; es la manifestación extrema de una fragilidad estructural. Los padres fundadores diseñaron la Cámara Alta para que fuera un freno a las mayorías apresuradas. Pero un Senado dividido casi a la mitad, con una práctica política tan polarizada, convierte cada ausencia en una crisis de gobernabilidad. Aquí, el precedente es el del senador Robert Byrd, que en sus últimos años faltó a numerosas votaciones sin que la mayoría demócrata de entonces sufriera tanto porque sus márgenes eran más amplios. Con una ventaja de un solo escaño, sin embargo, el sistema se vuelve disfuncional al menor contratiempo.

Para España, el atasco legislativo no es una simple anécdota washingtoniana. La parálisis presupuestaria amenaza con provocar un cierre de gobierno que enviaría señales de inestabilidad a los mercados internacionales. Además, el retraso en la financiación de la guerra de Irán podría alterar la postura militar estadounidense en una zona crucial para el suministro energético global. Si Washington no es percibido como un actor fiable, los precios del crudo pueden resentirse, y la factura energética española —ya muy dependiente de las importaciones— sufriría las consecuencias. En el plano estratégico, cualquier vacilación de Estados Unidos en Oriente Medio reconfigura las alianzas y debilita la capacidad de disuasión de la OTAN, de la que España es socio fundador.

La ventana de oportunidad se cerrará el 30 de septiembre. Si para entonces McConnell no ha regresado o los republicanos no encuentran la manera de negociar con los demócratas, el cierre del gobierno será inevitable. Una situación que, como ha recordado el profesor Stephen Voss de la Universidad de Kentucky, no siempre deja huellas visibles: ‘No veremos necesariamente el impacto porque ocurre entre bastidores, de forma implícita, sin un acontecimiento que marcar en el calendario’. Pero la factura, aunque silenciosa, llegará.

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Ficha del Caso

  • El caso: La ausencia prolongada del senador Mitch McConnell desde el 14 de junio de 2026 bloquea la aprobación de tres grandes leyes y pone al Senado al borde del colapso funcional.
  • Datos clave: Mayoría republicana de 53-47 efectivamente reducida a 52 votos. Comités de Apropiaciones (14-14) y Agricultura (11-11) empatados. Presupuesto de defensa de más de $1 billón, solicitud de $87.600 millones para Irán, farm bill y renovación de FISA en el aire. Plazo para apropiaciones: 30 de septiembre.
  • Para España: El riesgo de un cierre de gobierno y la congelación de fondos militares generan incertidumbre en los mercados energéticos y en la fiabilidad de EE. UU. como aliado de la OTAN, con posibles repercusiones para la economía y la seguridad españolas.