Puigdemont usa el caso de un profesor austriaco para reclamar una indemnización al Estado por la amnistía

El abogado Gonzalo Boye amenaza al Tribunal Supremo con una reclamación por daños si no se aplica con celeridad el perdón judicial. La estrategia busca fijar el coste económico de la demora en Bruselas.

El expresident catalán Carles Puigdemont ha elevado su presión legal contra el Estado utilizando un precedente europeo: el caso de un profesor austriaco que logró una indemnización por la denegación de un derecho. La estrategia, pilotada por su abogado Gonzalo Boye, amenaza ahora al Tribunal Supremo con una reclamación de daños y perjuicios si no se acelera la aplicación plena de la ley de amnistía a los encausados del procés.

La amenaza ha sido lanzada en un escrito presentado ante la Comisión Europea en el que Puigdemont y los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig denuncian las trabas del Tribunal de Cuentas y la lentitud del alto tribunal español. La maniobra busca trasladar a Bruselas el coste económico que podría derivarse de una demora judicial, fijando así un relato de consecuencias financieras para las arcas públicas.

El profesor austriaco como espejo

La referencia al profesor austriaco no es casual. Se trata de un caso en el que una instancia europea concedió una compensación a un ciudadano por la denegación prolongada de un derecho reconocido, sentando un precedente que Boye y Puigdemont consideran equiparable. El mensaje es claro: si España no aplica la amnistía sin dilaciones, podría enfrentarse a un quebranto económico relevante.

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Fuentes conocedoras de la estrategia explican que el escrito recuerda al Supremo que los tribunales nacionales están obligados a cumplir la ley, y que ignorarla puede generar responsabilidad patrimonial. La reclamación se apoya en la doctrina de la responsabilidad del Estado por actos judiciales contrarios al derecho de la Unión.

Impacto sobre la ley de amnistía y la partida de ajedrez judicial

La presión de Puigdemont llega en un momento en que el Tribunal Supremo mantiene bajo lupa varios recursos sobre la constitucionalidad de la norma. La advertencia de una indemnización añade un factor de tensión que podría influir en los tiempos judiciales, aunque fuentes del alto tribunal insisten en que las decisiones no se toman por presiones externas.

Sin embargo, la iniciativa de Boye revela un cambio de tono: ya no se trata solo de una batalla jurídica sobre la aplicación de la amnistía, sino de una ofensiva con consecuencias dinerarias. La Comisión Europea, que fue informada de la situación, sigue de cerca el caso, lo que abre una vía de presión exterior que el independentismo catalán quiere explotar.

El precedente austriaco no es un rumor: es una pieza jurídica que Puigdemont cree que puede inclinar la balanza.

El Eje del Poder Socialista

Desde Ferraz y Moncloa observan el movimiento con preocupación contenida. La ley de amnistía fue diseñada como un instrumento de normalización política y convivencia tras el procés, y su aplicación lenta lastra ese objetivo. Fuentes de la dirección federal admiten que el órdago de Puigdemont «no ayuda a consolidar el relato de estabilidad» que el PSOE quiere trasladar a Bruselas y a los mercados.

El pulso tiene una lectura territorial y social clara: en Cataluña, los socialistas catalanes —con Salvador Illa al frente— han apostado por el reencuentro y la gestión tranquilizadora. Una reclamación indemnizatoria que ponga a España en el disparadero de sanciones europeas podría erosionar el esfuerzo de la Generalitat por mostrar una Cataluña integrada y leal. La estrategia de Puigdemont, en contraposición, busca justo lo contrario: mantener el foco en el agravio y trasladar la factura al Estado.

La posición del Gobierno es clara: la ley está en vigor y debe aplicarse, pero los tiempos judiciales no se pueden imponer. La amenaza de una indemnización, según fuentes ministeriales consultadas por Moncloa.com, «no tiene base jurídica sólida» y se enmarca en una táctica de presión mediática. No obstante, el riesgo de que Bruselas abra un expediente por incumplimiento añade una sombra incómoda. El siguiente paso crítico será la respuesta del Tribunal de Cuentas a la denuncia presentada. Si el tribunal mantiene bloqueado el archivo de la causa del desvío de fondos públicos, el argumentario del independentismo ganará fuelle tanto en los juzgados como en las instituciones europeas.

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Lo que está en juego va más allá del dinero: es la credibilidad del Gobierno y del PSOE como garantes de una solución pactada y estable para Cataluña. La legislatura necesita cerrar este capítulo sin nuevos frentes judiciales que alimenten el victimismo. Y eso pasa, inexorablemente, por que la justicia complete el recorrido de la amnistía sin más tiras y aflojas.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La ley de amnistía aprobada por el Congreso debe aplicarse con celeridad porque así lo exige el Estado de Derecho y la convivencia; las amenazas de indemnización no deben condicionar a los jueces.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE)
  • Próximo hito: Respuesta de la Comisión Europea a la denuncia presentada por Boye y decisión del Tribunal de Cuentas sobre el archivo de la causa del procés.