El Ararteko ha instado al Ayuntamiento de Donostia a permitir el alquiler de bicicletas Dbizi sin exigir una aplicación móvil, tras una queja por brecha digital.
El servicio municipal, gestionado por la empresa Dbus, cuenta con una flota de 317 bicicletas mecánicas y 317 eléctricas distribuidas en 81 paradas. Desde su puesta en marcha en diciembre de 2020, el único medio de acceso ha sido un teléfono inteligente con la aplicación oficial.
La intervención del Ararteko por la exclusión tecnológica
La Defensoría del Pueblo vasco, dirigida por Mikel Mancisidor, recibió una queja ciudadana que advertía de la barrera que supone depender exclusivamente de una aplicación móvil. Tras estudiarla, el Ararteko concluyó que esa exigencia no garantiza un «acceso igualitario» y puede excluir a colectivos como las personas mayores.
El dictamen señala que el contrato de concesión original ya contemplaba el uso de «tarjetas sin contacto u otros mecanismos equivalentes». La institución detectó una «falta de coherencia» entre la gestión actual y lo previsto en el pliego, por lo que insta al consistorio a corregir esta situación.
El Ayuntamiento de Donostia ha aceptado la recomendación. Según ha confirmado a este medio, Dbus está realizando un estudio técnico y organizativo para definir la alternativa más adecuada. El plazo previsto para la entrada en funcionamiento del nuevo sistema es de cinco a seis meses, lo que sitúa su implantación a finales de 2026 o principios de 2027.
Las reacciones vecinales no son unánimes. Borja, residente de la Parte Vieja, aplaude la medida como una «muy buena alternativa» para no depender del móvil. Sin embargo, otro ciudadano califica el gasto de innecesario porque «literalmente todo el mundo tiene un móvil». Un tercer testimonio, una madre que pasea por el centro, subraya que «las personas mayores de 60 no son tan ágiles con las applicaciones» y propone una tarjeta similar a la del transporte público.
La recomendación del Ararteko persigue que el acceso al servicio de bicicletas no dependa de poseer un teléfono inteligente, en línea con lo ya contemplado en la concesión original.
Desde el consistorio matizan que, desde el lanzamiento de Dbizi en diciembre de 2020, no se habían recibido reclamaciones para habilitar canales distintos a la aplicación móvil. No obstante, el Ararteko recuerda que la obligación de garantizar la igualdad de acceso es previa a cualquier demanda ciudadana y debe contemplarse desde el diseño del servicio.
El encaje legal: igualdad de acceso y contrato de concesión
El pliego de condiciones original de Dbizi, aprobado en su momento por el Ayuntamiento donostiarra, establecía expresamente la posibilidad de utilizar tarjetas sin contacto para acceder al sistema. Esta cláusula, sin embargo, nunca llegó a implementarse, pese a que la normativa de servicios públicos exige evitar cualquier forma de discriminación indirecta.
Según los últimos datos del Eustat, el 28% de los mayores de 65 años en Euskadi no utilizó internet en los últimos tres meses, frente a solo el 1% de los jóvenes de 16 a 24 años. Este desfase justifica, a juicio del Ararteko, la necesidad de prever vías de acceso no digitales en los servicios públicos municipales.
La intervención del Ararteko se suma a otras resoluciones recientes de la institución en materia de brecha digital, como las relativas a la tramitación electrónica obligatoria en la administración vasca o el acceso a la cita previa sanitaria. En todas ellas, el organismo que dirige Mancisidor ha reclamado que los servicios públicos no excluyan a quienes carecen de habilidades digitales.
Una vez que Dbus culmine su análisis, está previsto que las estaciones de recogida y devolución de bicicletas incorporen lectores de tarjetas o dispositivos alternativos. La resolución no es vinculante, pero el consistorio ha optado por acatarla, lo que evidencia la voluntad de eliminar barreras. La previsión de puesta en marcha a cinco meses vista permitirá que coincida con el inicio del año 2027, en un contexto de creciente uso de la bicicleta como medio de transporte urbano en la ciudad. Hasta entonces, el sistema seguirá funcionando exclusivamente con la aplicación, aunque ya sin el respaldo de la Defensoría.
