Nunca vuelvas a comprar tarta sin gluten: prepara esta de melocotón y queso en 10 minutos

Con un doble batido en Thermomix y la combinación justa de harinas sin gluten, este bizcocho de melocotón y crema de queso sale esponjoso y jugoso sin esfuerzo. Listo en menos de 40 minutos, se convierte en el postre perfecto para cualquier día.

Sé lo que es morder un bizcocho sin gluten y sentir que estás masticando una esponja seca. O seguir una receta al pie de la letra y acabar con una masa densa que no sube. La repostería para celíacos suele jugar malas pasadas… hasta que encuentras una fórmula que entiende las harinas especiales y las convierte en aliadas.

Esta tarta de melocotón y queso —creada por Alicia Tomero y adaptada para que cualquiera con Thermomix la tenga lista en menos de diez minutos— no solo es esponjosa y húmeda: además no pide ningún ingrediente exótico. El queso crema sin lactosa y los trocitos de melocotón aportan una jugosidad que pocas masas sin gluten consiguen por sí solas.

El secreto del éxito

  • La combinación de harinas: Usa un mix comercial de harinas sin gluten para bizcochos (normalmente arroz y maíz). No improvises con mezclas caseras a menos que domines la proporción exacta; la textura depende de ello.
  • El doble batido en Thermomix: Los dos ciclos de 6 minutos —uno con temperatura y otro sin ella— crean una emulsión aireada que atrapa el gas de la levadura. Es lo que consigue una miga ligera en lugar de apelmazada.
  • Crema de queso en frío: Al verter la mezcla de queso, huevo y edulcorante sobre la masa sin integrarla antes de hornear, se forma una capa cremosa que penetra ligeramente en el bizcocho. El resultado es un centro jugoso y un exterior dorado.

Con estos tres pilares claros, el resto es pura ejecución. Vamos a por la tarta.

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Ingredientes

  • 4 huevos medianos
  • 40 g de azúcar blanco
  • 4 cucharadas de edulcorante líquido apto para hornear
  • 200 g de leche sin lactosa
  • 30 g de aceite de girasol
  • 370 g de mezcla de harinas sin gluten para bizcocho
  • 2 cucharadas de levadura química (polvos de hornear)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 3-4 mitades de melocotón en almíbar (o melocotón fresco maduro)
  • 200 g de queso crema sin lactosa

Corta los melocotones en dados pequeños y reserva. Pon el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Mientras se calienta, coloca la mariposa en el vaso de la Thermomix y añade los huevos, el azúcar y el edulcorante líquido. Programa 6 minutos, 37 ºC, velocidad 4. Verás que la mezcla blanquea y dobla su tamaño: ahí está la clave de la esponjosidad.

Sin quitar la mariposa, programa otros 6 minutos a velocidad 4, sin temperatura. Añade la esencia de vainilla, la leche, el aceite la levadura y, por último, el mix de harinas sin gluten. Pon 4 segundos a velocidad 4. Es el momento justo para integrar; si bates más, el bizcocho podría encogerse después.

En diez minutos de máquina y otros veinticinco de horno consigues un bizcocho que no parece sin gluten.

Forra un molde rectangular pequeño con papel de horno y vierte la masa. Ahora prepara la crema de queso: en el vaso sin lavar, echa el queso crema sin lactosa, un huevo, una cucharadita de vainilla y una cucharadita de edulcorante en polvo. Mezcla 30 segundos a velocidad 4 hasta que quede una crema lisa. Repártela sobre la masa, alisando con una espátula o simplemente dejándola caer en hilos.

Hornea en el centro durante unos 25 minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga limpio y la superficie esté dorada. Deja enfriar sobre una rejilla antes de cortar en porciones. Verás cómo la capa de queso se funde ligeramente con el bizcocho, sin empaparlo.

Variaciones y maridaje

Un vino blanco dulce como un Moscatel de Alejandría o un espumoso semiseco redondea la acidez del melocotón sin tapar la cremosidad del queso. Si prefieres algo sin alcohol, una infusión fría de melocotón con un toque de vainilla casa a la perfección.

Sin Thermomix también sale: bate los huevos con el azúcar con varillas eléctricas hasta que blanqueen (unos 8-10 minutos), y luego incorpora el resto con movimientos envolventes. El horneado es el mismo.

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Puedes cambiar la fruta por piña en su jugo escurrida, frambuesas frescas o incluso pera en almíbar. Todas funcionan porque mantienen un punto de humedad similar. Para una versión vegana, sustituye los huevos por equivalentes comerciales (1 huevo = 1 cucharada de semillas de lino molidas con 3 de agua), usa queso crema vegetal y leche de soja sin azúcar.

Conserva la tarta en la nevera, tapada, hasta 3 días. Si la congelas, mejor sin la capa de queso (añádela tras descongelar). Para recalentar, dale un golpe de horno a 170 °C durante 5 minutos: queda como recién hecha.