La UE aprueba Chat Control: las plataformas deberán escanear mensajes privados contra el abuso infantil

La Eurocámara prorroga hasta 2028 la excepción que permite a las tecnológicas escanear contenidos de forma voluntaria. El pulso de verdad se reabrirá en septiembre con el Chat Control 2.0, que sí obligaría a vigilar las conversaciones cifradas de WhatsApp o Signal.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Eurocámara ha prorrogado el Chat Control hasta abril de 2028, la norma que permite a las plataformas escanear de forma voluntaria mensajes privados en busca de material de abuso sexual infantil (CSAM).
  • ¿Quién está detrás? La Comisión Europea impulsó la medida en 2022 y los eurodiputados la respaldaron este mes con una mayoría amplia, aunque sin voto nominal público.
  • ¿Qué impacto tiene? El escaneo sigue sin aplicarse a los servicios cifrados de extremo a extremo como WhatsApp o Signal. El verdadero debate ‑y el riesgo para la privacidad‑ se dirime en la negociación del Chat Control 2.0, que sí prevé un acceso obligatorio a los mensajes cifrados.

La Unión Europea ha vuelto a pisar la línea que separa la protección de la infancia y la privacidad digital. Este miércoles, con la fecha de caducidad del reglamento temporal pisándole los talones, el Parlamento Europeo aprobó la prórroga del conocido como Chat Control, la excepción a la Directiva ePrivacy que permite a plataformas como Gmail o Facebook Messenger rastrear imágenes y textos privados en busca de material de abuso sexual infantil (CSAM, por sus siglas en inglés).

La votación, celebrada a principios de julio, extiende una herramienta que nació en 2021 como respuesta de emergencia al disparo de denuncias. Entonces, Bruselas hablaba de un millón de casos anuales; los datos de la propia Comisión sitúan la cifra en más de 23 millones de denuncias en 2025, con 61,8 millones de archivos intervenidos. El argumento pesa: sin un marco legal que ampare el escaneo, las fiscalías y los cuerpos policiales perderían la principal fuente de detección.

Qué cubre (y qué no) la prórroga de Chat Control 1.0

El texto aprobado mantiene las reglas del juego actuales hasta abril de 2028. Bajo este paraguas, las tecnológicas escanean de forma voluntaria los contenidos que circulan por sus servidores y alertan al Centro Nacional de Menores Desaparecidos y Explotados (NCMEC). No hay obligación de hacerlo y la norma excluye explícitamente los servicios con cifrado de extremo a extremo, esos en los que ni la propia plataforma puede leer lo que intercambian los usuarios: WhatsApp, Signal o los chats secretos de Telegram quedan fuera del radar.

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La prórroga ha sido presentada por la Comisión como un parche necesario mientras se negocia la reforma de verdad. “Sin ella, el 4 de agosto nos quedábamos sin base jurídica para que las empresas pudieran seguir denunciando contenidos”, admitió una fuente comunitaria consultada por Moncloa.com. El temor a un vacío legal ha bastado para que la Eurocámara, pese a las críticas de una parte de los grupos, diera luz verde con un respaldo cómodo. No hubo votación nominal, así que el reparto exacto de fuerzas permanece en la penumbra.

La prórroga mantiene el statu quo, pero la auténtica batalla se librará en otoño con el Chat Control 2.0: el escaneo obligatorio de conversaciones cifradas que para muchos eurodiputados es una línea roja.

La sala de máquinas de Chat Control 2.0: el pulso que viene

Si el Chat Control 1.0 ha sido un paseo burocrático, la propuesta que Bruselas puso sobre la mesa en mayo de 2022 es dinamita pura. Conocida como Chat Control 2.0, esta iniciativa obligaría a todas las plataformas, también las que usan cifrado de extremo a extremo, a instalar sistemas de detección que escaneen los mensajes antes de que lleguen al destinatario. La Comisión lo defiende como el único modo de frenar los 23 millones de denuncias anuales; los defensores de la privacidad lo llaman “vigilancia masiva”.

Las negociaciones en el trílogo ‑la negociación a tres bandas entre Comisión, Consejo y Parlamento que da forma a las leyes europeas‑ están paradas desde junio. Fuentes del Consejo de la UE confirman que se retomarán en septiembre, con la presidencia húngara de turno buscando acercar posturas. El mayor escollo técnico es cómo escanear un mensaje cifrado sin romper el cifrado: las dos opciones sobre la mesa, el client-side scanning (analizar el contenido en el dispositivo del usuario antes de cifrarlo) y la inteligencia artificial sobre metadatos, han demostrado tasas de falsos positivos lo suficientemente altas como para inquietar a los reguladores de protección de datos.

escanear mensajes privados

El Eje del Poder Europeo

La geometría de alianzas que sostiene el Chat Control no es la habitual en Bruselas. Aquí no se enfrentan norte y sur, sino un arco amplio de gobiernos que anteponen la seguridad infantil a la privacidad ‑con Francia, Bélgica y Países Bajos a la cabeza‑ y un bloque, liderado por Alemania, Austria y Luxemburgo, que ve en el escaneo sistemático una violación inaceptable del secreto de las comunicaciones. España, de momento, se mantiene en una posición prudente: apoya la prórroga sin fisuras, pero evita pronunciarse sobre el modelo obligatorio mientras el Supervisor Europeo de Protección de Datos no emita su dictamen definitivo.

Para los ciudadanos españoles, el impacto real de la prórroga es casi nulo en su día a día. Los servicios más utilizados ‑WhatsApp, con más de 30 millones de usuarios en España, y Signal‑ seguirán sin ser monitoreados mientras no se apruebe el Chat Control 2.0. Las alarmas saltan, eso sí, entre las pymes tecnológicas que ofrecen servicios de mensajería o almacenamiento en la nube y que, de llegar la reforma, se verían obligadas a integrar sistemas de detección que las grandes tecnológicas pueden costear sin pestañear.

La lectura a medio plazo es incómoda para Bruselas: la prórroga evita un apagón legal, pero aparca una conversación incómoda que incomoda a la vez a los libertarios digitales, a los Estados que exigen más control y a las propias instituciones, que saben que el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) podría tumbar cualquier intromisión masiva en el cifrado si algún país ‑Alemania ya ha insinuado que lo haría‑ lleva el texto final a Luxemburgo. El precedente de la anulación del Privacy Shield en 2020 está fresco.

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La ventana es estrecha: el Chat Control 2.0 debe cerrarse antes de que termine la legislatura europea, y cada semana de retraso alimenta las voces que piden retirar la propuesta y empezar de cero. La presidencia húngara ha señalado octubre como mes clave para un primer texto de compromiso. Hasta entonces, la prórroga mantiene vivo el sistema, pero sin dar respuesta a la pregunta de fondo: ¿puede la UE vigilar todas las conversaciones privadas sin romper el derecho que dice proteger?