EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Gobierno de Aragón ha aprobado de forma definitiva el PIGA del Proyecto Toro, la gigafactoría de baterías de Figueruelas, impulsada por la alianza entre Stellantis y CATL.
- ¿Quién está detrás? La sociedad Contemporary Star Energy (CSE), el presidente aragonés Jorge Azcón y todo el andamiaje administrativo de la comunidad.
- ¿Qué impacto tiene? Una inversión de 4.100 millones de euros, 4.000 puestos de trabajo directos y la capacidad de suministrar baterías para un millón de coches eléctricos al año, colocando a Aragón en el mapa europeo de la automoción.
La gigafactoría de Figueruelas ya no es un proyecto sobre el papel. Este lunes, el presidente Jorge Azcón confirmó la aprobación definitiva del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA, la herramienta urbanística que agiliza los macroproyectos industriales en la comunidad) para la planta de baterías que promueven Stellantis y CATL. Una luz verde que permite ejecutar sin más trámites el complejo de 89 hectáreas.
El dato que mejor resume la envergadura de la operación lo dio el propio Azcón: cuando la planta funcione a pleno rendimiento, podrá producir las baterías necesarias para un millón de Opel Corsa eléctricos cada año. Una cifra que sitúa la instalación entre las mayores de Europa y que, en palabras del jefe del Ejecutivo autonómico, cobra especial valor “en un momento en que muchas fábricas de Europa están cerrando y aquí abrimos una gigafactoría”.
La inversión total asciende a 4.100 millones de euros y la capacidad de producción se estima en 50 GWh anuales. A día de hoy, las obras ya emplean a unas 500 personas entre los equipos de CSE, Stellantis, CATL y las contratas que trabajan sobre el terreno. Todo apunta a que las primeras líneas de producción comenzarán a operar a principios de 2027.
Cuando el complejo alcance su velocidad de crucero, la previsión es que rocen los 4.000 empleos directos, a los que habrá que sumar miles de puestos indirectos e inducidos en la cadena de suministro y los servicios auxiliares. Un balón de oxígeno para la economía aragonesa que refuerza el peso del corredor del Ebro como uno de los principales polos industriales de la automoción en el continente.
La aprobación del PIGA culmina una tramitación urbanística de varios meses en la que el Gobierno de Aragón ha puesto todos los recursos para evitar dilaciones. La figura del PIGA, nacida para proyectos de calado supralocal, permite sortear trámites municipales ordinarios y acortar plazos sin renunciar a las evaluaciones ambientales.
Figueruelas se convierte en la punta de lanza de una industria que el resto de Europa mira con escepticismo, mientras Aragón la abraza con datos concretos.
Un acelerador para la automoción aragonesa
La gigafactoría no nace sola. Se asienta en un ecosistema que ya cuenta con la planta de Stellantis en Figueruelas, uno de los centros de producción de vehículos más importantes del sur de Europa. La cercanía entre la fábrica de baterías y la línea de montaje de modelos como el Opel Corsa eléctrico reduce costes logísticos y acorta la cadena de suministro, una ventaja competitiva que ha sido clave para que la joint venture entre Stellantis y CATL eligiese Aragón frente a otras localizaciones.
La decisión llega, además, en un contexto de reconversión forzosa para el sector. Las normativas europeas de emisiones aprietan y la carrera por el vehículo eléctrico ha dejado ya un reguero de ajustes de plantilla en varias plantas del continente. Que Aragón haya logrado atraer una inversión de este calibre habla, según fuentes del Ejecutivo autonómico, de “confianza institucional y seguridad jurídica”.
El Pulso Territorial
En los pasillos de la DGA (Diputación General de Aragón, el gobierno autonómico) se respiraba este lunes una mezcla de alivio y euforia contenida. La aprobación del PIGA del Proyecto Toro no solo blinda una inversión de 4.100 millones; consolida la apuesta de Jorge Azcón por el modelo de colaboración público-privada que ha definido sus dos años al frente del Ejecutivo. Con un gobierno sostenido por el PP y el apoyo del PAR en las Cortes de Aragón, el presidente se ha volcado en acortar los tiempos administrativos para grandes proyectos industriales, convencido de que la agilidad burocrática es la mejor política industrial.
La jugada, sin embargo, no está exenta de incertidumbre. La competencia con otras comunidades por captar fondos europeos y la volatilidad del mercado de materias primas para baterías obligan a no bajar la guardia. Además, la oposición, encabezada por el PSOE aragonés, ha reclamado más transparencia sobre las condiciones de la implantación y un plan de formación que garantice que los 4.000 empleos directos sean ocupados por trabajadores aragoneses. El precedente de la automoción en España está lleno de grandes anuncios que luego se redimensionaron; la diferencia, subrayan en la DGA, es que aquí las máquinas ya están moviendo tierra.
Ficha Autonómica
- El caso: La gigafactoría de baterías de Figueruelas recibe el visto bueno urbanístico definitivo tras meses de tramitación acelerada por el Gobierno de Aragón.
- Datos importantes: 4.100 millones de euros de inversión, 50 GWh de capacidad, 4.000 empleos directos previstos y producción para un millón de coches eléctricos al año.
- Resumen: El PIGA del Proyecto Toro desbloquea la construcción de la planta, que ya emplea a 500 personas y tiene previsto arrancar la producción a principios de 2027, consolidando a Aragón como polo europeo de automoción.
