Primarias del PSOE Madrid: baja participación (34%) y acusaciones de amenazas entre Maroto y Enma López

La victoria de Reyes Maroto por 204 votos no cierra la crisis en el PSOE madrileño. Las denuncias de coacciones desde la Ejecutiva regional y la baja movilización dejan al partido tocado de cara a 2027.

La participación en las primarias para elegir al candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid se desplomó al 34 %. Solo 1.934 militantes de los 5.687 censados emitieron su voto el pasado 19 de julio. La portavoz municipal Reyes Maroto se impuso por 204 votos de diferencia a Enma López, en un proceso marcado por acusaciones de amenazas y una ejecutiva regional que fijó la fecha en pleno verano.

La candidatura de Enma López fue una sacudida para la dirección regional. En el partido nadie esperaba que la concejal, con proyección nacional tras entrar en la Ejecutiva federal en 2024, diera el paso. Tampoco que lograra los avales necesarios para medirse a Maroto. El plan original era unas primarias de trámite que cerraran los carteles cuanto antes y despejaran el camino a Óscar López, ya designado candidato autonómico frente a Ayuso.

Por qué se votó en julio, con calor y el Mundial de fondo

La decisión de la Comisión Ejecutiva Regional de llevar las urnas al domingo 19 de julio, en plena ola de calor y coincidiendo con la final del Mundial de fútbol, ha sido cuestionada por los sectores críticos. «Fue buscada», dicen fuentes socialistas consultadas, que ven en esa fecha un intento de laminar la participación.

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Desde Ferraz se ofreció la posibilidad de retrasar el proceso a septiembre o incluso a noviembre, pero la dirección madrileña optó por resolverlo antes del verano. El resultado fue una asistencia a las urnas que no llegó al 40 % del censo, una cifra que agrava el mensaje de desafección entre la la militancia madrileña.

Acusaciones de «presiones» y «amenazas» que manchan el proceso

Las denuncias de coacciones no son nuevas en las primarias del PSOE madrileño, pero esta vez las fuentes críticas las concretan sin ambages. «Hubo llamadas en tono amenazante y reuniones para dirigir el voto», aseguran, y apuntan a los secretarios generales de las agrupaciones como principales receptores de esas presiones.

La Ejecutiva regional niega categóricamente cualquier extralimitación y reduce los contactos a «llamadas habituales dentro del partido». Su argumento se apoya en dos datos: que el resultado final fue casi idéntico al de la recogida de avales y que en Madrid capital «no había pulsión de cambio».

Un 34 % de participación no legitima al candidato; legitima al aparato, y eso es lo que duele.

El partido, en sus horas bajas.

El futuro incierto de Enma López y la sombra del delegado del Gobierno

Tras la derrota, el entorno de Maroto ha evitado cualquier gesto de integración. La exministra calificó de «desleal» el paso de López. En el partido se comenta, en privado, que la concejal ha contado con el respaldo extraoficial del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, aunque la colaboración de su equipo en la campaña no se ha hecho pública.

Fuentes de la Ejecutiva regional afirman que veían a López con futuro en la política nacional, no en el Ayuntamiento. Ahora, tras la brecha abierta, nadie en el oficialismo se atreve a garantizarle un puesto en la próxima candidatura municipal.

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Unas primarias que evidencian la desmovilización del PSOE en la capital

Aunque las disputas internas son habituales en cualquier partido, la baja participación del 19 de julio no puede leerse solo como un efecto del calor o del fútbol. En 2023, cuando Maroto fue designada candidata sin oposición, el debate ya giró en torno a la falta de implicación de las bases. El precedente de 2019, con Pepu Hernández como aspirante elegido en primarias con un 58 % de participación, ofrece un contraste demoledor.

La comparación con otras ciudades como Barcelona, donde el PSC celebró primarias abiertas a la ciudadanía para la alcaldía y logró movilizar a más de 10.000 votantes, subraya la distancia entre el modelo madrileño y las fórmulas que sí conectan con la militancia. En este contexto, que el aparato regional se resista a asumir autocrítica resulta, cuando menos, llamativo.

Las próximas elecciones municipales de 2027 no están lejos. El candidato socialista en el Ayuntamiento arranca con un respaldo de apenas dos centenares de votos sobre un censo de más de cinco mil afiliados. El margen para reconstruir la ilusión se estrecha, y el relato de la «unidad» se ha quebrado justo cuando más falta hacía.

Y la grieta apenas acaba de abrirse.