Sanidad ha vuelto a poner el foco en los mayores de 65 años. El Ministerio mantiene activo su Plan Nacional frente al exceso de temperaturas, y en las últimas semanas los datos han obligado a subir el tono: más de 27.500 muertes atribuibles al calor se han registrado en España entre 2015 y 2025, según el sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III.
No es un aviso genérico. Es un mensaje dirigido a quienes, por edad, pierden parte de su capacidad para regular la temperatura corporal. El cuerpo sda menos y avisa peor, así que muchos mayores se deshidratan sin darse cuenta, sin sentir sed.
Sanidad activa el nivel de máxima vigilancia
El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente al Exceso de Temperaturas está en marcha desde el 13 de mayo y seguirá vigente hasta el 30 de septiembre de 2026. Divide el territorio en 182 zonas de meteosalud, cada una con sus propios umbrales de riesgo, y clasifica los avisos en cuatro niveles: verde, amarillo, naranja y rojo.
Para los mayores de 65 años, el umbral de alarma se activa antes que para el resto de la población. Un nivel naranja ya supone riesgo moderado para este grupo, mientras que en personas sin factores de riesgo el mismo nivel apenas representa una molestia. Es la clave de por qué Sanidad insiste tanto en este colectivo concreto.
Los datos que están detrás del aviso
El Ministerio de Sanidad ha reforzado sus recomendaciones tras un verano especialmente duro. Solo en Andalucía se contabilizan ya 110 fallecimientos atribuibles al calor desde el 1 de junio, nueve más que en el mismo periodo de 2025. Los servicios de urgencias han atendido a 800 personas por las altas temperaturas en apenas unos días.
Detrás de estas cifras se esconde un fenómeno médico muy concreto: el golpe de calor, una emergencia en la que el sistema de termorregulación del cuerpo colapsa y la temperatura interna supera los 40 grados. Sin tratamiento inmediato puede derivar en un fallo multiorgánico, y los mayores de 65 años están entre los grupos que lo desarrollan con mayor facilidad.
Qué zonas están en mayor riesgo estos días
La AEMET ha confirmado que el episodio actual afecta especialmente al tercio suroriental peninsular, el valle del Guadalquivir, el valle del Ebro y el interior de Mallorca, con máximas que superan localmente los 45 grados. Las noches también se mantienen muy cálidas, lo que impide al organismo recuperarse durante las horas de descanso.
Esa falta de tregua nocturna es, según los especialistas consultados por hospitales como el Gregorio Marañón, uno de los factores que más agrava el riesgo en personas mayores. El cuerpo necesita horas de temperatura baja para reponerse, y cuando eso no ocurre durante varios días seguidos, el desgaste se acumula.
Las señales que no hay que pasar por alto
Sanidad y los servicios de emergencias coinciden en un decálogo de síntomas de alarma que conviene vigilar en cualquier persona mayor, viva sola o acompañada. Detectarlos a tiempo marca la diferencia entre un susto y una hospitalización.
Los signos más citados por los especialistas son:
- Confusión repentina, mareo o desorientación
- Piel caliente y seca, sin apenas sudoración
- Dolor de cabeza intenso y pulso acelerado
- Ausencia de sed pese a llevar horas sin beber
Si aparece alguno de estos síntomas, la recomendación es trasladar a la persona a un lugar fresco, aplicar agua fría en el cuerpo y avisar a los servicios sanitarios sin demora. No conviene esperar a ver si mejora por sí solo.
Cómo protegerse en casa y en la calle
Más allá de los síntomas, Sanidad recuerda que la prevención empieza mucho antes de que aparezca cualquier señal de alarma. Mantener la vivienda fresca, evitar las horas centrales del día y beber agua aunque no se tenga sed son las recomendaciones que más se repiten en el decálogo oficial.
Las medidas concretas que recomienda el Ministerio incluyen:
- Beber agua con regularidad, sin esperar a sentir sed
- Evitar salir entre las 12:00 y las 17:00 horas
- Usar ropa ligera, de colores claros y tejidos naturales
- Mantener cerradas persianas y ventanas expuestas al sol durante el día
La vigilancia de vecinos y familiares también cuenta, especialmente con quienes viven solos. Una simple llamada o visita diaria puede anticipar un problema antes de que se agrave.
Lo que viene: más calor, pero también más prevención
Los expertos coinciden en que las olas de calor seguirán siendo más frecuentes e intensas en los próximos veranos, consecuencia del cambio climático. No es una previsión alarmista, es la tendencia que ya marcan los datos de los últimos diez años en España.
La parte positiva es que el sistema de avisos cada vez es más preciso y llega antes a la población. Sanidad ha incorporado este año una guía de interpretación epidemiológica de sus niveles de riesgo, pensada para que tanto sanitarios como ciudadanos entiendan mejor qué implica cada alerta. Cuanto antes se actúa, menor es el impacto, y esa es, en el fondo, la mejor noticia de todo este aviso.


