Endesa derriba las torres de la central térmica de As Pontes y la chimenea de 356 metros espera ser BIC

Las torres de refrigeración de As Pontes, con medio siglo de historia, han sido demolidas en 1,2 segundos. Solo la chimenea de 356 metros aspira a ser Bien de Interés Cultural, en pleno debate sobre el patrimonio industrial y el liderazgo climático gallego.

En apenas 1,2 segundos, las cuatro torres de refrigeración de la central térmica de As Pontes, iconos de la industrialización gallega, se convirtieron este jueves en montañas de hormigón. Endesa, su propietaria, culminó así el desmantelamiento visible de una instalación que alumbró Galicia desde 1976 y que cesó toda quema de carbón en noviembre de 2023.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Endesa ha derribado las cuatro torres de refrigeración de la central térmica de As Pontes mediante una explosión controlada de 1,2 segundos.
  • ¿Quién está detrás? La compañía eléctrica Endesa, con autorización administrativa, avanza en el desmantelamiento de la central tras la clausura de la quema de carbón.
  • ¿Qué impacto tiene? La demolición elimina un símbolo del paisaje y abre el debate sobre la conservación de la chimenea de 356 metros, la más alta de Europa, a la espera de declaración de Bien de Interés Cultural.

Un suspiro para medio siglo de historia industrial

La demolición de las torres de refrigeración, que se alzaban 99 metros y tenían un diámetro de base de 84 metros, se completó en una única voladura controlada. Endesa ha confirmado que la operación generó 45.000 toneladas de residuos, fundamentalmente hormigón, del que un 90% es revalorizable. El desmantelamiento total de la central, que incluye otras estructuras auxiliares y la limpieza del terreno, no finalizará hasta 2028.

Las cuatro torres formaban parte de un complejo que comenzó a construirse en 1972, en pleno franquismo, y que dos años antes de la muerte del dictador protagonizó una de las luchas obreras más recordadas: en julio de 1975, cientos de trabajadores, incluidos despedidos de la empresa naval Bazán de Ferrol, se declararon en huelga; dos de ellos se encaramaron a la chimenea de 356 metros, la más alta de Europa, en una imagen que recorrió el mundo. La central arrancó su producción en 1976 y marcó el tránsito de una As Pontes agraria a un enclave industrial que llegó a emplear a más de 6.000 personas en sus obras.

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La quema de carbón, primero lignito de la mina local y luego mezclado con carbón importado, alimentó durante décadas el sistema eléctrico gallego. Pero desde los años 90, la central fue señalada por los ecologistas como una “fábrica de cambio climático”. Endesa cesó definitivamente la quema de carbón en noviembre de 2023 y, tras meses de parada total, la demolición de este jueves ha sido el capítulo más visible del cierre.

Entre la reivindicación patrimonial y la acción climática

Endesa

Apenas unas horas antes de la explosión, la Unión de Asociaciones para la Defensa y Promoción del Patrimonio Natural y Cultural —que agrupa a veinte entidades de toda España—, ICOMOS España, Apatrigal y el departamento de Historia da Arte de la Universidade de Santiago habían pedido que se frenase el derribo para estudiar el valor del conjunto. La petición contó con un apoyo de peso: David Chipperfield, el prestigioso arquitecto británico que pasa largas temporadas en Galicia, se sumó a la solicitud. No hubo marcha atrás. Endesa ejecutó la demolición conforme al plan autorizado.

El derribo ha reavivado el eterno pulso entre desarrollo y conservación que Galicia conoce bien.

En el otro extremo del debate, la plataforma Galiza Sen Gas —que integra a Adega, Greenpeace, Ecoloxistas en Acción y al Observatorio Galego de Acción Climática— calificó el cierre de la central como “la mayor acción climática en la historia de Galicia”. Según sus cálculos, la chimenea de As Pontes expulsó 330 millones de toneladas de dióxido de carbono, el equivalente a veinte años de emisiones de toda la comunidad al ritmo actual. Gracias al abandono del carbón y a una elevada producción hidroeléctrica, las emisiones brutas de gases de efecto invernadero de Galicia cayeron un 42,2% en 2024 respecto a 1990, un mínimo histórico.

La Xunta de Galicia suele presentar este descenso como fruto de sus políticas, pero los datos del Observatorio Galego de Acción Climática y de la propia Consellería de Medio Ambiente señalan que la clave está en el cierre de As Pontes y en el desarrollo renovable estatal. La demolición de las torres, por tanto, materializa un logro ambiental que trasciende las narrativas autonómicas.

El Laboratorio Gallego

Lo que ocurre en As Pontes no es solo un expediente de demolición. Galicia se ha convertido en un laboratorio de la transición energética españolaa: aquí se cerró antes que en otros lugares la puerta al carbón, y ahora se afronta el reto de gestionar el patrimonio industrial que esa energía dejó. La chimenea de 356 metros, que aguarda la posible declaración de Bien de Interés Cultural, podría convertirse en el primer gran monumento industrial gallego protegido tras el apagón del carbón. Esa decisión, en manos del Gobierno central a instancias de la Xunta, sentaría un precedente para otras regiones mineras del norte peninsular que todavía lidian con el legado de las térmicas.

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Mientras tanto, el PP de Galicia, que ha gobernado ininterrumpidamente desde 2009, maneja con cautela el discurso ecológico. Se atribuye la caída de emisiones pero evita confrontar con el sector industrial que añora los tiempos de la central. El BNG, desde la oposición, presiona para que la transición energética incluya un plan de reindustrialización verde para la comarca de O Eume, subrayando que el cierre de As Pontes deja un vacío económico que las renovables no han cubierto. El PSdeG, por su parte, critica la falta de un plan de empleo alternativo. El debate, que ahora gira en torno a una torre de hormigón de más de trescientos metros, es en realidad una discusión sobre el modelo productivo que Galicia elige para las próximas décadas. Y como en tantas otras ocasiones, lo que aquí se decida resonará más allá de la comunidad.

Ficha del Caso

  • El caso: Endesa ha demolido las torres de refrigeración de la central térmica de As Pontes, poniendo fin a un icono industrial que funcionó desde 1976. La chimenea principal, la más alta de Europa, espera la decisión de ser declarada Bien de Interés Cultural.
  • Datos importantes: 45.000 toneladas de residuos (90% reutilizables); 330 millones de toneladas de CO2 emitidas en su historia; caída del 42,2% en las emisiones gallegas de gases de efecto invernadero en 2024 respecto a 1990.
  • Resumen: La demolición consolida el fin del carbón en Galicia y abre un debate sobre la conservación del patrimonio industrial mientras la comunidad reduce sus emisiones a mínimos históricos. La decisión sobre la chimenea servirá como laboratorio para otras regiones en transición energética.