Vox ha exigido este mismo viernes al Gobierno explicaciones inmediatas por la crisis migratoria desatada en Ceuta, donde al menos 60.000 inmigrantes han entrado en la ciudad autónoma en las últimas 24 horas, según las primeras estimaciones de las fuerzas de seguridad citadas por Libertad Digital. En una ciudad de apenas 80.000 habitantes censados, la llegada masiva —equivalente a tres cuartas partes de su población— ha desbordado todos los servicios públicos y ha obligado al despliegue del Ejército.
La exigencia de Vox y su argumentario
La formación que lidera Santiago Abascal ha reclamado al Gobierno la comparecencia urgente del presidente Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados y la activación inmediata de medidas excepcionales para blindar la frontera. La dirección nacional de Vox ha denunciado en un comunicado la «dejación de funciones» del Ejecutivo y ha advertido de que la política migratoria del Gobierno ha convertido Ceuta en un «coladero» por el que entran miles de personas sin control.
Vox vincula directamente la crisis con el «efecto llamada» generado, a su juicio, por las políticas de acogida del Ejecutivo y por la falta de colaboración real con Marruecos. El partido ha reiterado su exigencia de cerrar fronteras y de aplicar la legislación de extranjería con rigor, y reclama que se active de inmediato el artículo 155 de la Constitución para que el Estado recupere las competencias de seguridad en Ceuta. Esta posición, que la formación defiende desde hace años, encuentra ahora un escenario real que, según fuentes del partido consultadas por Moncloa.com, «da la razón a las advertencias que llevamos haciendo desde 2019».
Ceuta, una ciudad desbordada
Las imágenes recogidas este viernes por medios nacionales muestran un panorama sin precedentes: calles, plazas, parques y playas de la ciudad autónoma ocupados por miles de inmigrantes recién llegados. Los centros de acogida de adultos y de menores han quedado colapsados, y decenas de personas pernoctan en la vía pública. El despliegue de soldados del Ejército español, visible en distintos puntos de la ciudad, da fe de la gravedad de la situación.
Las estimaciones de las fuerzas de seguridad sitúan la cifra de entradas en torno a 60.000 personas en solo 24 horas, una cantidad que supera tres cuartas partes de la población local y que no tiene parangón en ninguna crisis migratoria anterior vivida en España. El paso fronterizo de Bab Sebta ha sido escenario de largas colas y de tensión constante, mientras la policía marroquí trata de contener a miles de personas que siguen llegando a Castillejos con la intención de cruzar.
La crisis de Ceuta traslada al debate público la advertencia que Vox ha mantenido durante años: una política migratoria sin control puede desbordar cualquier ciudad. Ahora la realidad pone el foco en la capacidad del Ejecutivo para gestionar sus propias fronteras.
Mientras tanto, grupos de ciudadanos se han concentrado a las puertas de la Asamblea de Ceuta para protestar contra la visita del presidente Sánchez. La indignación ciudadana es un dato que el partido de Abascal no ha dejado de subrayar en sus redes y declaraciones a lo largo del día.
Qué gana Vox con esta crisis
La secuencia de imágenes y la magnitud de la entrada masiva sitúan a Vox ante una ventana de oportunidad política muy clara. Su discurso sobre la inmigración ilegal, que durante años ha sido tachado de alarmista por el Gobierno y por buena parte del arco parlamentario, se materializa ahora en una realidad que ningún ciudadano puede ignorar. La formación pasa así de la advertencia a la constatación, y eso le permite recolocarse como actor imprescindible en el debate de la seguridad nacional.
En el precedente más cercano, la crisis de mayo de 2021 —cuando entraron alrededor de 8.000 inmigrantes en Ceuta— ya sirvió a Vox para capitalizar en las encuestas y para exigir la dimisión del entonces ministro del Interior. Ahora, con una cifra siete veces mayor, el partido tiene argumentos de peso para plantear desde mociones en el Congreso hasta la exigencia de responsabilidades políticas. La dirección nacional considera, según ha podido saber este medio, que este episodio «refuerza cada línea del programa electoral» y que, de cara al próximo ciclo electoral, la inmigración se convertirá en el eje central de la campaña.
El pulso con el Partido Popular también se intensifica. Vox sabe que el PP, como socio necesario para futuras investiduras, tendrá que pronunciarse sobre medidas de control fronterizo que en otras ocasiones ha evitado respaldar con claridad. La crisis de Ceuta puede forzar a la dirección de Alberto Núñez Feijóo a moverse hacia posiciones más cercanas a las de Abascal o, por el contrario, a ceder ese espacio a Vox. En cualquiera de los escenarios, la formación de la derecha alternativa sale reforzada.
La comparecencia exigida al presidente Sánchez y las iniciativas que el Grupo Parlamentario VOX registre en los próximos días marcarán el ritmo de una crisis que, lejos de cerrarse, parece solo el comienzo de un nuevo capítulo en la política migratoria española.

