El incendio de la Vall d’Uixó queda estabilizado tras arrasar 9.568 hectáreas y todos los evacuados regresan a sus casas

La Generalitat y el Gobierno central celebraron la coordinación durante la emergencia, que ha calcinado el 12% del Parque Natural de la Sierra de Espadán. La Guardia Civil investiga dos focos como posible origen intencionado.

Dos señoras mayores se fundieron en un abrazo pasadas las 17:30 de la tarde del viernes al escuchar la noticia que llevaban esperando una semana: podían volver a casa. El incendio forestal de la Vall d’Uixó, que comenzó el pasado sábado al mediodía, quedó estabilizado siete días después tras arrasar 9.568 hectáreas en un perímetro de 89 kilómetros. Así lo anunció el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, quien confirmó el regreso de los últimos 2.800 vecinos evacuados de Eslida y Artana. La coordinación entre la Generalitat Valenciana y el Gobierno de España fue clave para contener un fuego que ya no crece pero que sigue activo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El incendio de la Vall d’Uixó ha sido estabilizado tras quemar 9.568 hectáreas y todos los evacuados han regresado a sus casas.
  • ¿Quién está detrás? El operativo conjunto de la Generalitat (conseller Valderrama) y el Gobierno central (Delegación del Gobierno en Castellón, Guardia Civil).
  • ¿Qué impacto tiene? Aunque el fuego ya no avanza, 12% del Parque Natural de la Sierra de Espadán ha ardido y el riesgo de rebrotes sigue latente.

Una semana de fuego y los números del desastre

El siniestro se declaró el pasado sábado en las inmediaciones del casco urbano de la Vall d’Uixó y avanzó con rapidez por el interior de la provincia de Castellón. En total, 9.568 hectáreas han quedado calcinadas en un perímetro de 89 kilómetros, con Artana como el municipio más castigado: un tercio de la superficie quemada —3.160 hectáreas—, de las cuales 2.705 corresponden a masa forestal. El conseller Valderrama detalló que el 40% del incendio se ha producido dentro de los límites del Parque Natural de la Sierra de Espadán, afectando al 12% de su superficie protegida. El fuego engulló una décima parte del pulmón verde provincial.

Los trabajos de extinción movilizaron durante siete días a un amplio dispositivo terrestre y aéreo. La pasada madrugada, tras una noche favorable, se autorizó la vuelta de 2.400 vecinos de Aín, Alcudia de Veo, Tales, Artesa y las urbanizaciones de Betxí. Horas después, el parte técnico permitió dar el paso definitivo: el incendio se estabilizaba y los últimos evacuados de Artana y Eslida —2.800 personas— podían regresar. “Es el objetivo que tenemos hoy”, había avanzado por la mañana Valderrama, consciente de que la situación podía consolidarse al caer la tarde.

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Regreso con precauciones: “No está el monte como lo recuerdan”

La alegría del retorno vino acompañada de una advertencia clara. El conseller de Emergencias pidió a la población que limite la circulación viaria por las zonas afectadas para favorecer la regeneración forestal y evitar accidentes por caída de árboles. El peligro de rebrotes es real: el director operativo del incendio, Fernando Pérez, explicó que la estabilización solo significa que no crece la superficie, pero hay puntos calientes que pueden reavivarse. Un despiste en el monte quemado puede ser fatal.

La subdelegada del Gobierno en Castellón, Antonia García, remachó el mensaje: “No está el monte como recuerdan cuando hacen bicicleta con normalidad”. Durante el fin de semana seguirán operando siete medios aéreos y equipos terrestres para atacar esos puntos y consolidar el perímetro. Solo cuando todos los focos estén fríos se declarará el incendio extinguido, un hito para el que el bombero forestal no se atrevió a dar fecha. La mirada ya está puesta en el cielo. Valderrama alertó de que vienen días de altas temperaturas y tormentas secas con viento en toda la Comunitat Valenciana, un cóctel que mantiene en vilo al dispositivo de emergencias.

La coordinación entre administraciones fue la red que impidió una tragedia humana mayor, pero la factura ecológica tardará años en saldarse.

El Escenario Valenciano

La gestión de esta emergencia ha vuelto a poner sobre la mesa la capacidad de respuesta del sistema autonómico ante catástrofes naturales. El Consell de Juanfran Pérez Llorca ha sorteado el incendio sin que el debate político interferiera en el operativo —algo que en la DANA de 2024 resultó impensable—. La colaboración entre la Generalitat y la Delegación del Gobierno fue fluida, según destacaron tanto Valderrama como la delegada Pilar Bernabé. “Han sido días de mucha coordinación que ha sido efectiva y ha generado certidumbre y seguridad a los vecinos”, dijo Bernabé, quien añadió que esa cooperación debe extenderse a la fase de recuperación del territorio.

A nivel nacional, la investigación del origen del fuego podría tener implicaciones más amplias. La Guardia Civil ha identificado dos focos diferenciados en tiempo y espacio muy próximos al casco urbano de la Vall d’Uixó, lo que apunta a una posible intencionalidad, aunque las pesquisas siguen abiertas. De confirmarse, la provincia de Castellón habría sufrido en menos de un año un desastre natural de proporciones históricas y un incendio provocado que devoró casi 10.000 hectáreas de su patrimonio forestal. Las cicatrices del fuego se suman a las de la riada. Mientras, el dispositivo de extinción se mantiene activo, y el Consell ya trabaja en un plan de restauración paisajística que requerirá, de nuevo, la colaboración con el Gobierno central.

Ficha del Caso

  • El caso: Incendio forestal en la Vall d’Uixó (Castellón) estabilizado tras siete días de lucha, con 9.568 hectáreas quemadas y el retorno completo de los evacuados.
  • Datos importantes: 9.568 ha arrasadas, 89 km de perímetro, 40% dentro del Parque Natural de la Sierra de Espadán, 12% de la superficie protegida afectada, 2 focos localizados por la Guardia Civil bajo sospecha de intencionalidad.
  • Resumen: La rápida coordinación institucional evitó víctimas humanas, pero el impacto ecológico deja una herida profunda en el interior de Castellón que tardará años en regenerarse.