Bruselas propone una reforma del mercado de CO2 que suaviza el ETS tras recortar un 50% las emisiones

La Comisión Europea propone reducir el ritmo de recorte de derechos de emisión y mantener las asignaciones gratuitas, lo que podría añadir 2.000 millones de toneladas de CO2 extra. La letra pequeña amenaza el precio del carbono y la inversión en descarbonización industrial.

Bruselas ha propuesto una reforma del mercado de CO2 europeo (EU ETS) que suaviza la senda de descarbonización industrial, justo cuando el sistema ha demostrado ser la política climática más eficaz del mundo al recortar un 50% las emisiones industriales desde 2005. La Comisión Europea plantea ahora ralentizar el ritmo anual de reducción de derechos de emisión y mantener las asignaciones gratuitas para los grandes contaminadores, lo que, según los análisis más críticos, podría añadir hasta 2.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera en la próxima década.

El ETS, la joya de la corona climática que Bruselas quiere maquillar

El Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (conocido como EU ETS por sus siglas en inglés) es el mercado de carbono más ambicioso del mundo. Cubre a unas 10.000 refinerías, centrales eléctricas y plantas industriales que representan el 40 % de las emisiones de la UE. Funciona con un sistema de ‘cap and trade’: cada año se reduce la cantidad total de derechos de emisión disponibles, que las empresas deben comprar si contaminan por encima de su cupo. Los que contaminan menos pueden vender sus derechos sobrantes, creando un incentivo financiero para la descarbonización.

Desde su puesta en marcha en 2005, esta arquitectura ha recortado las emisiones industriales de la Unión a la mitad. Un reciente documento de trabajo lo calificó como la “política climática de mayor impacto en el mundo”. Sin embargo, la propuesta presentada por la Comisión Europea a principios de julio de 2026 introduce cambios que, según los expertos, ponen en riesgo esa efectividad.

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El plan de Bruselas rebaja el ritmo de reducción de emisiones del 4,4 % anual al 3,7 % hasta 2035, y después a apenas el 1,7 %.

La letra pequeña: menos ambición, más emisiones y regalos para los grandes contaminadores

Vamos por partes. La Comisión propone que, en lugar de reducir las emisiones del sistema un 4,4 % cada año hasta 2039 —la senda que situaba a los sectores industriales en la neutralidad climática para esa fecha—, el recorte sea del 3,7 % anual entre 2031 y 2035, y de solo el 1,7 % anual a partir de entonces. La justificación oficial es “dar alivio a la industria”, pero el movimiento diluye la presión para descarbonizar justo en la década crítica.

El efecto neto es demoledor. Según las estimaciones recogidas por la organización Carbon Market Watch, la nueva trayectoria permitiría a las empresas cubiertas emitir alrededor de 2.000 millones de toneladas de CO2 adicionales respecto al plan anterior. Esa cifra equivale, aproximadamente, a las emisiones totales anuales de la India y Rusia juntas. En un momento en el que la ciencia advierte que solo quedan unos 80.000 millones de toneladas de presupuesto de carbono global para limitar el calentamiento a 1,5 °C, cada tonelada extra cuenta.

Otra cesión relevante es el mantenimiento de los derechos de emisión gratuitos para los grandes contaminadores. La Comisión quiere prolongar estos subsidios de carbono para evitar que las empresas trasladen su producción fuera de la UE —el riesgo de “fuga de carbono”—, pero los críticos señalan que muchas compañías han recibido sistemáticamente más derechos de los que necesitaban y han obtenido miles de millones de euros con su venta. Gigantes del acero y la química como ArcelorMittal y BASF han presionado activamente para conservar este sistema de asignaciones gratuitas, según los datos de los grupos de transparencia.

El efecto dominó global: el precio del carbono en entredicho

El movimiento de Bruselas no es solo un problema europeo. El EU ETS ha servido de modelo para sistemas de comercio de emisiones en California, Quebec, Corea del Sur y otros territorios. Si la Unión Europea reduce ahora su ambición, los lobbies industriales de otras regiones tendrán el argumento perfecto para pedir el mismo trato. “Es una cinta de munición para los grupos de presión”, ha declarado a Grist Wijnand Stoefs, responsable de políticas de Carbon Market Watch.

En California, las refinerías de petróleo ya han empezado a presionar para ampliar las asignaciones gratuitas, una demanda que el estado ha empezado a atender en mayo de este año. El precio del carbono, que hasta ahora había sido una señal cada vez más potente para orientar la inversión hacia tecnologías limpias, podría debilitarse si los grandes emisores perciben que el regulador está dispuesto a rebajar la disciplina. La propuesta de la Comisión se encuentra ahora en fase de negociación con el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, y varios ministros de Medio Ambiente han prometido “luchar con uñas y dientes” contra el debilitamiento del ETS.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 adicional posible: Hasta 2.000 millones de toneladas extra respecto a la senda anterior, según los análisis de expertos.
  • Recorte anual rebajado: De un 4,4% anual pasa al 3,7% hasta 2035 y a solo el 1,7% después.
  • Asignaciones gratuitas: Se mantienen para los grandes contaminadores, pese a los beneficios extraordinarios que han generado.
  • Equivalencia tangible: La desviación equivale a las emisiones anuales de India y Rusia juntas, según las estimaciones.

La paradoja es evidente: el mercado de carbono que más ha reducido emisiones industriales en la historia se reforma para ser menos exigente en plena emergencia climática. La señal que envía Bruselas es peligrosa: cuando la descarbonización empieza a ser rentable y las tecnologías limpias están disponibles, rebajar la presión del precio del carbono desincentiva la inversión en electrificación, hidrógeno verde y eficiencia.

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Los defensores de la propuesta aducen que la UE puede compensar la menor ambición en la industria con recortes más profundos en agricultura y edificación, pero la realidad física del clima no distingue entre sectores. Cada tonelada de CO2 que se emita de más calentará el planeta con independencia de su origen, y la credibilidad del bloque como líder climático global queda seriamente tocada.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La propuesta, de aprobarse, añadiría hasta 2.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, aumentando el riesgo de superar los 1,5 °C.
  • Modelo que cambia: El ETS dejaría de ser el estándar de referencia mundial para la fijación de un precio al carbono, abriendo la puerta a rebajas en otros mercados.
  • Para las próximas generaciones: La señal de que el mayor mercado de carbono se ablanda dificulta la inversión en renovables y tecnologías limpias, retrasando la transición que deben heredar.