Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional, propone ampliar los visados de trabajo EE.UU. y tapar huecos

El secretario de Seguridad Nacional propone ampliar los visados de trabajo para migrantes y ‘tapar huecos’ en la economía. La medida busca aliviar la escasez de mano de obra en sectores agrícolas y de servicios, aunque su impacto directo en España es limitado.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha abierto la puerta a una ampliación de los visados de trabajo para migrantes, especialmente en el sector agrícola y ganadero, durante una reunión con gobernadores en Oklahoma.
  • ¿Quién está detrás? Mullin, un exempresario de fontanería convertido en jefe de la seguridad nacional, respondió a las peticiones de gobernadores como el republicano Kevin Stitt, que reclaman más mano de obra extranjera para cubrir vacantes.
  • ¿Qué impacto tiene? La propuesta beneficiaría a empresas estadounidenses que dependen de trabajadores temporales, pero su efecto sobre España es limitado: las compañías españolas en EE. UU. operan en sectores de alta cualificación y apenas recurren a estos visados.

Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, sugirió este viernes en Oklahoma City la posibilidad de incrementar los visados de trabajo para extranjeros con el fin de “tapar huecos” en la economía, especialmente en sectores como la agricultura, la hostelería o el cuidado de mayores. La declaración, realizada durante la Conferencia Nacional de Gobernadores, supone un giro en el discurso migratorio de la administración Trump, que hasta ahora ha priorizado el cierre de la frontera y las deportaciones.

Mullin respondía a las demandas del gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, quien pidió expresamente “reformas” para que los estados puedan gestionar permisos de trabajo para sectores como las granjas lecheras, la pesca o las plantas avícolas. “Hay una manera de utilizar la mano de obra [extranjera] cuando la tasa de participación [de los estadounidenses] no es la que necesitamos”, admitió Mullin, marcando distancias con el ala más restrictiva del Partido Republicano.

Mullin escucha a los gobernadores en Oklahoma

El encuentro, celebrado en la capital de Oklahoma, dejó claro que el malestar de los sectores empresariales ha llegado hasta los despachos de la Casa Blanca. “Le damos mucho crédito al presidente Trump por asegurar la frontera, pero ahora toca preguntarse: ¿y ahora qué?”, planteó Stitt, dueño de un banco en el estado y conocido defensor de la inmigración. Mullin escuchó y respondió con un discurso que combinó firmeza contra la inmigración irregular con pragmatismo para la legal.

Publicidad

El secretario insistió en que “si tienes antecedentes penales, te vas a casa, sin excepciones”, pero acto seguido abrió la mano para quienes llevan años en el país con procesos de regularización en marcha. La vía que él defiende pasa por aprovechar el sistema actual: el programa de visados H-2A, que acaba de ampliar para cubrir las necesidades permanentes de las granjas lecheras, y las ceremonias de naturalización, que en los últimos doce meses han alcanzado casi los 900.000 nuevos ciudadanos.

Sin embargo, Mullin advirtió de que cualquier reforma legislativa choca con la realidad del Senado: “Es difícil conseguir 60 votos porque, hagas lo que hagas, nunca es suficiente para las facciones republicanas o demócratas”, recordó. Una confesión que revela la profunda fractura que la inmigración sigue generando dentro del propio Partido Republicano.

Qué implicaciones tiene para las empresas españolas

A primera vista, la propuesta de Mullin apenas afecta a los intereses empresariales españoles. Los visados de trabajo que se plantea ampliar —los H-2A, de carácter estacional y baja cualificación— están dirigidos a granjas, restaurantes, hoteles y residencias de mayores, sectores con muy poca presencia de capital español en Estados Unidos. Las grandes multinacionales españolas (Santander, Iberdrola, Inditex, Ferrovial) operan en nichos de alta especialización y recurren a otros tipos de visado, como los H-1B o los L-1 para traslados intraempresa.

Sin embargo, el trasfondo del debate sí tiene una lectura indirecta para España. Si la administración Trump logra estabilizar el mercado laboral con más inmigración legal, se reduciría la presión sobre los salarios de baja cualificación, lo que podría contener los costes de algunos servicios que también consumen los más de 100.000 españoles residentes en EE. UU. Además, un mercado laboral más flexible facilitaría la actividad de las pymes españolas que empiezan a dar el salto al otro lado del Atlántico.

La propuesta de Mullin revela una tensión clásica del conservadurismo americano: cómo defender el “America First” sin estrangular a los empresarios que necesitan trabajadores.

La lógica de Washington: entre el “America First” y la necesidad de mano de obra

Para entender por qué Mullin habla ahora de más visados, conviene recordar que la administración Trump ha conseguido en año y medio lo que parecía imposible: reducir drásticamente la entrada de inmigrantes, tanto legales como ilegales. El problema es que esa política de cierre ha dejado a sectores enteros de la economía sin relevo generacional. La agricultura, la hostelería o el cuidado de mayores dependen en gran medida de una mano de obra que los estadounidenses no quieren ocupar, y los empleadores llevan meses presionando a gobernadores y congresistas.

Se repite el patrón de 2001, cuando el presidente George W. Bush intentó sacar adelante el plan “Any Willing Worker”, que habría facilitado la contratación de extranjeros para los puestos que los nacionales rechazaban. Aquel plan chocó con la oposición del propio Partido Republicano y, curiosamente, con un entonces inversor inmobiliario de Nueva York llamado Donald Trump, que veía en la inmigración una amenaza para los salarios estadounidenses. Hoy, el presidente Trump se enfrenta a la misma paradoja: su discurso proteccionista choca con las necesidades reales de una economía que envejece.

Publicidad

Para España, la lección es clara: Washington seguirá moviéndose entre el pragmatismo empresarial y la retórica antiinmigrante. Las empresas españolas que apuestan por el mercado estadounidense deben seguir de cerca esta evolución, porque cualquier cambio en la política de visados, aunque hoy se limite a los trabajadores agrícolas, puede acabar afectando a la movilidad de profesionales cualificados en el futuro.

Ficha del Caso

  • El caso: El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, sugiere ampliar los visados de trabajo para cubrir las carencias de mano de obra en sectores como la agricultura o la hostelería, dentro del debate sobre inmigración legal en Estados Unidos.
  • Datos clave: Casi 900.000 naturalizaciones en el último año; el programa H-2A se ha extendido a granjas lecheras; la tasa de participación laboral estadounidense sigue por debajo de los niveles prepandemia.
  • Para España: Efecto directo limitado; las multinacionales españolas apenas utilizan visados de baja cualificación. La medida podría tener un impacto indirecto sobre la estabilidad del mercado laboral y el coste de los servicios para la colonia española.