Las telecos cifran en 64.000 millones el coste del veto a Huawei en Europa

La patronal GSMA calcula que la nueva Ley de Ciberseguridad disparará los costes hasta 2035, muy por encima de las estimaciones de la Comisión. España, con fuerte presencia de equipos chinos en su red, afronta una factura desproporcionada.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La patronal mundial de las telecos (GSMA) cifra en 64.000 millones de euros el coste total de vetar a los proveedores chinos Huawei y ZTE en las redes europeas, en plena negociación de la nueva Ley de Ciberseguridad (CSA2).
  • ¿Quién está detrás? La Comisión Europea impulsa la prohibición total de equipos de fabricantes de alto riesgo en redes 5G, fibra y transporte. Las grandes operadoras —Telefónica, Orange, Vodafone, Deutsche Telekom y Fastweb— han nutrido el informe con sus datos confidenciales.
  • ¿Qué impacto tiene? Solo el reemplazo directo costaría entre 30.000 y 40.000 millones. A eso se suman 24.000 millones adicionales por menor competencia y alza de precios de Ericsson, Nokia y Cisco, los grandes beneficiados.

El pulso entre Bruselas y las grandes telecos europeas se recrudece en plena tramitación de la Cybersecurity Act II. La propuesta de la Comisión Europea, presentada en enero de 2026, quiere pasar de recomendar no usar equipos chinos a prohibirlos por completo en redes móviles, fibra FTTH y transporte. Y el sector ha respondido con un informe demoledor a través de la GSMA.

La factura total asciende a 64.000 millones de euros hasta 2035, según el documento que ha salido a la luz en julio. De ellos, hasta 40.000 millones corresponden al simple reemplazo de antenas, centrales, routers y equipos de conmutación. Los 24.000 millones restantes son el sobrecoste duradero provocado por la menor competencia: un mercado copado por Ericsson, Nokia y Cisco disparará los precios de los equipos occidentales durante años.

Desglose de una factura que duplica los cálculos de Bruselas

El informe detalla que las redes móviles absorberán la mayor parte del reemplazo directo: entre 16.000 y 22.000 millones. La capilaridad de las antenas y la alta penetración de Huawei y ZTE en este segmento explican la cifra. En fibra FTTH, el recambio de centrales y equipos ópticos en los hogares superaría los 5.000 millones. Las redes troncales de transporte añadirían otros 9.000 a 12.000 millones.

Publicidad

El cálculo de la GSMA duplica las estimaciones que la propia Comisión Europea publicó en su momento (entre 17.000 y 21.500 millones). Y no es un dato menor: las operadoras insisten en que Bruselas está infradimensionando el impacto real sobre la resiliencia de la red.

Las telecos españolas, ante un sobrecoste difícil de encajar

Telefónica, Orange y Vodafone España no han hecho públicas sus cifras individuales, pero han participado en el volcado confidencial que ha procesado la GSMA. El esquema de caja negra permite estimar el impacto sin exponer la posición competitiva de cada una. Lo que sabemos es que las redes españolas tienen una dependencia significativa de proveedores chinos, sobre todo en despliegues de fibra y en zonas rurales.

El desembolso extra chocaría con los planes de inversión en 5G avanzado y con la extensión de la banda ancha ultrarrápida comprometida con los fondos Next Generation. Además, el encarecimiento de los equipos de Nokia y Ericsson —por la ausencia de competencia china— castigaría a las operadoras españolas con un sobrecoste acumulado que se arrastraría hasta 2035.

El Eje del Poder Europeo

El debate va más allá de la ciberseguridad. Bruselas busca acotar la influencia tecnológica china, pero el coste del veto no se reparte por igual. Los países con mayor huella de equipos chinos —España entre ellos— asumirían una factura proporcionalmente más alta que Alemania, Francia o los nórdicos, donde el peso de Huawei y ZTE en las redes fijas es menor.

La negativa del Gobierno español a un veto total es conocida desde el principio. Moncloa defiende un modelo de restricción gradual, consciente de que una sustitución forzosa podría lastrar la extensión de la banda ancha en zonas despobladas y elevar los costes de las operadoras en plena competencia. Pero la presión de la Comisión y de los Estados miembros más alineados con Washington —Países Bajos, Suecia, Polonia— podría imponer la prohibición completa cuando el trílogo concluya previsiblemente en 2027.

El coste de la ciberseguridad no se mide solo en euros: se mide en la capacidad de Europa para decidir su propia dependencia tecnológica.

La otra lectura estratégica apunta al reparto de poder industrial. Ericsson y Nokia absorberían casi todo el mercado de equipos móviles y fijos, mientras Cisco y Ciena harían lo propio en las redes de transporte. La cuota de Ericsson en móviles pasaría del 40% al 58,8%; Nokia en fibra FTTH subiría del 30% al 49,6%. La competencia se reduciría drásticamente.

Publicidad

El informe alerta de que los mayores costes frenarán la extensión de la cobertura, retrasarán el despliegue de tecnología avanzada y generarán una incertidumbre sobre la resiliencia de la red que hoy, sencillamente, no se sabe cuantificar. La próxima cumbre del Consejo Europeo no evitará el debate, sobre todo si el Parlamento Europeo acelera la ponencia del reglamento antes de fin de año.