Miquel Sàmper viaja este sábado a India para tratar de duplicar las exportaciones de Cataluña al país asiático. El conseller de Empresa i Treball encabezará una misión oficial que recalará primero en Nueva Delhi y después en Bombay, con una agenda cargada de reuniones institucionales y empresariales, según anunció esta semana en un encuentro con medios.
El punto de partida es un tratado. El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y la India, cerrado en enero de este año, abre la puerta a una rebaja de aranceles que el Govern quiere aprovechar antes que sus competidores europeos. La misión arranca el 19 de septiembre y se prolongará durante varios días.
De socio número 18 a socio número 15: la década india de Cataluña
Los números sostienen la apuesta. Las exportaciones catalanas a India alcanzaron los 652 millones de euros en 2025, el doble que una década antes, y la previsión del Govern es que esa cifra vuelva a multiplicarse por dos en los próximos cinco años. En paralelo, las importaciones procedentes del país asiático han crecido un 61% en la última década, señal de que el intercambio avanza en las dos direcciones.
El peso relativo también se ha movido. India ha pasado de ser el decimoctavo socio comercial de Cataluña en 2016 al decimoquinto en 2025. Tres posiciones de ascenso que, sin embargo, dejan a las claras el margen que queda: los 652 millones exportados equivalen a unos 80 euros por habitante al año, una cifra modesta al lado de los grandes mercados europeos.
El reto no es pequeño.
Con Estados Unidos convertido en un socio poco fiable para las empresas europeas, Bruselas mira hacia otros horizontes y el indio es el más jugoso: la primera potencia demográfica del mundo y la sexta economía global. Ahí está la oportunidad. Y ahí, también, el riesgo.
La Generalitat lleva años empujando la internacionalización de su tejido productivo a través de ACCIÓ, la agencia de competitividad de la Generalitat, y esta misión es un capítulo más de esa estrategia. Cataluña exporta sobre todo a Europa: Francia, Alemania e Italia concentran buena parte de las ventas exteriores catalanas. Depender tanto de un mercado único es lo que empuja a buscar rutas nuevas.
El tratado con India no crea por sí solo un mercado: Cataluña parte de una cuota modesta y el trabajo real empieza ahora.
Maquinaria, química y cava: los sectores que ya tienen la puerta abierta
El Govern identifica tres bloques como principales beneficiarios del acuerdo. El primero es el de la maquinaria y los equipos eléctricos, donde las empresas catalanas ya compiten con solvencia. El segundo, el de los productos químicos y farmacéuticos, un segmento de alto valor añadido. Y el tercero, el agroalimentario, con los vinos y los cavas como punta de lanza, mercados donde la marca catalana tiene recorrido.
Traducido: menos aranceles y más trabajo de campo.
No se parte de cero. Firmas catalanas como Roca y Semillas Fitó mantienen filiales en el país desde hace años, y su experiencia servirá a la delegación para calibrar los pros y los contras de un mercado que no se parece en nada al europeo. Fuentes del Departament de Empresa i Treball insisten en ese aprendizaje previo como principal activo del viaje.
La agenda es densa. En Nueva Delhi, la delegación se reunirá con el ministro de Industrias, Alimentación y Suministros del gobierno regional de Delhi, Sardar Manjinder Singh Sirsa, además de con la Federación India de Cámaras de Comercio e Industria (FICCI) y con NASSCOM, la principal patronal tecnológica india. En la misma ciudad están previstos encuentros con la multinacional HCL y con la Asociación India de Fabricantes de Componentes de Automoción (ACMA). En Bombay, el cierre será con los responsables de Waaree Group, el mayor productor de paneles solares del país.
India sigue siendo un mercado complejo: el límite que el tratado no resuelve
Conviene no perder de vista lo que el acuerdo deja fuera. No son pocos los economistas que advierten de que el tratado no incorpora mecanismos de protección del inversor europeo frente a expropiaciones, un asunto nada menor cuando se habla de inversiones a largo plazo. El propio Govern lo reconoce.
Jaume Baró, secretario de Empresa e Innovación del Departament, admite que la cuestión preocupa porque India es un país ‘complejo’ para hacer negocios, aunque pone en valor la voluntad del gobierno indio de abrirse al exterior. Es una forma elegante de decir que la oportunidad existe, pero no viene con garantías incluidas.
La lectura que hacemos es la siguiente: el crecimiento del 61% en importaciones demuestra que el flujo funciona en ambos sentidos, pero también que Cataluña compra más de lo que vende. La misión intentará corregir ese desequilibrio con visitas puerta a puerta y contactos institucionales, así como, con el respaldo de las firmas que ya llevan años instaladas allí.
El terreno, como siempre, manda.
El horizonte que maneja la Generalitat es de cinco ejercicios, con el doble de ventas sobre la mesa. La gira terminará en Bombay esta misma semana y, a partir de ahí, la pelota queda en el tejado de las empresas catalanas. Si el tratado de enero se traduce en contratos, se sabrá pronto; si no, seguirá siendo una buena intención con muchos kilómetros de por medio.

