La DGT tiene en el mapa un punto negro que no perdona: un tramo de la A-15 donde el límite baja de golpe y el cinemómetro no da tregua. Solo en 2025 disparó 67.445 veces, según el informe de Automovilistas Europeos Asociados, lo que equivale a una sanción cada ocho minutos, prácticamente todos los días del año.
No hace falta ir muy rápido para caer. Basta con no levantar el pie a tiempo cuando la vía pasa de 120 a 80 km/h en apenas dos kilómetros. Ese salto brusco, en plena cuesta y antes de una curva cerrada, es la fórmula perfecta para que miles de conductores se confíen y terminen con una notificación en el buzón.
DGT: el radar que dispara casi ocho veces por hora
El dispositivo se encuentra en el punto kilométrico 127,6 de la Autovía de Leitzaran, sentido Pamplona, justo antes de la entrada a Lekunberri. La carretera se lanza cuesta abajo y gira a la derecha en una zona que durante años concentró accidentes graves, así que el límite se recortó drásticamente y ahí sigue.
Lo llamativo no es solo el volumen de multas, sino su crecimiento. En 2024 sumó 60.878 sanciones, y en 2025 esa cifra subió más de un 10%. Un ritmo que lo mantiene, año tras año, entre los tres radares que más denuncian de toda España, solo por detrás de dos puntos negros en la Comunidad Valenciana.
DGT: así se calcula el margen antes de que salte la multa
Detrás de cada sanción hay una fórmula bastante más precisa de lo que muchos conductores creen. La DGT ha ido reduciendo los márgenes de tolerancia de sus radares en los últimos años, y hoy la vieja «regla del 5 y del 7» ya no sirve como referencia fiable para casi ningún dispositivo del país.
Los radares fijos, como el de Lekunberri, aplican actualmente un margen de 3 km/h en vías limitadas a 100 km/h o menos, y un 3% en las que superan esa cifra. Traducido a números concretos: en un tramo a 80 km/h, el disparo llega a partir de los 83 km/h. Poco margen para el despiste.
DGT: por qué frenar de golpe ya no sirve de nada
Durante años, la táctica de frenar en seco al ver la cámara y acelerar de nuevo justo después funcionó con muchos radares fijos tradicionales. Con los sistemas más recientes, y especialmente con los radares de tramo, esa estrategia ha dejado de tener sentido: estos dispositivos no miden un instante, sino la velocidad media de un vehículo a lo largo de todo un segmento de carretera.
Eso significa que aunque el conductor reduzca justo al pasar frente a la cámara, si antes ha circulado por encima del límite el sistema lo detecta igual. La DGT ha reforzado además este verano la vigilancia con radares dinámicos ocultos, camuflados en trípodes, coches patrulla y zonas de obras, precisamente para acabar con la costumbre de «frenar solo cuando toca».
DGT: la escala de multas según cuánto te pases
El importe de la sanción no es fijo, sino que depende directamente de cuántos kilómetros por hora superes el límite una vez descontado el margen de tolerancia. La estructura se mantiene sin grandes cambios respecto a años anteriores, aunque la vigilancia sí se ha intensificado.
Así queda repartida la escala general de sanciones por exceso de velocidad en 2026:
- Excesos leves (hasta 20 km/h sobre el límite): multa de 100 euros, sin pérdida de puntos.
- Excesos moderados (entre 21 y 30 km/h): entre 300 y 400 euros y pérdida de 2 puntos.
- Excesos graves (entre 31 y 50 km/h): hasta 500 euros y retirada de 4 a 6 puntos.
- Excesos muy graves (más de 50 km/h sobre el límite): 600 euros, 6 puntos y riesgo de proceso penal si se supera el umbral que marca el Código Penal.
DGT: la reforma que ya está sobre la mesa
Lo que viene no es solo más vigilancia, sino un cambio de enfoque. El Congreso ya tramita una reforma del Código Penal para rebajar los umbrales a partir de los cuales el exceso de velocidad deja de ser una multa administrativa y pasa a considerarse delito, sobre todo en vías interurbanas como la A-15.
La tendencia apunta a una vigilancia cada vez más fina, con radares de tramo y dispositivos dinámicos que dejan poco margen a la improvisación. La buena noticia es sencilla: respetar el límite en el momento del cambio de velocidad, no solo al pasar frente a la cámara, es la única estrategia que realmente funciona, y la que evita que un tramo de vacaciones termine con una carta de la DGT en el buzón.


