Felipe VI ha dado un nuevo paso en el seguimiento de la crisis fronteriza que afecta a Ceuta y Melilla. Este lunes, el monarca volvió a descolgar el teléfono para hablar con los presidentes de ambas ciudades autónomas, en una segunda ronda de contactos que la Casa del Rey mantuvo, de forma deliberada, fuera de la agenda oficial.
Segunda ronda de llamadas a Ceuta y Melilla
Según fuentes de Zarzuela, Felipe VI contactó de nuevo con Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda, presidentes de Ceuta y Melilla respectivamente, después de que la semana pasada ya hubiera mantenido una primera conversación con ellos. El motivo de estas comunicaciones no es otro que la entrada masiva de más de 60.000 personas por la frontera ceutí, una crisis que ha dejado al menos 88 muertos y ha reabierto el debate sobre la presión migratoria y la estabilidad de ambos enclaves.
La discreción con la que se han desarrollado las conversaciones no resta un ápice de relevancia institucional al gesto. El jefe del Estado quiso conocer de primera mano la evolución de los acontecimientos y transmitir, una vez más, la preocupación de la Corona por las consecuencias políticas, sociales y humanitarias de una situación que Zarzuela sigue muy de cerca.
Una crisis de Estado con impacto humanitario y político
Los números que manejan las administraciones dibujan un escenario de enorme complejidad. Las avalanchas en la valla de Ceuta provocaron la entrada de decenas de miles de personas en apenas unas horas, desbordando los recursos locales y generando una tensión diplomática añadida con Marruecos. La cifra de fallecidos, 88 según los últimos recuentos, añade una dimensión trágica a una crisis que, más allá de su lectura migratoria, es también una cuestión de soberanía y de cohesión territorial.
Las dos ciudades autónomas son una de las líneas rojas de la política exterior española. El hecho de que Felipe VI no haya visitado Ceuta ni Melilla en sus diez años de reinado no es casual, sino la constatación de que cualquier desplazamiento del Monarca a esos territorios sería interpretado por Rabat como un desafío directo a Mohamed VI, que reivindica su soberanía. Su padre, el rey Juan Carlos I, solo lo hizo en una ocasión, consciente de la misma sensibilidad diplomática.
La Corona, el tablero diplomático y la prudencia institucional
La actuación del Rey en esta crisis revela una estrategia de presencia institucional medida al milímetro. La Zarzuela ha optado por la vía telefónica, discreta pero eficaz, para mostrar interés sin avivar lecturas geopolíticas incómodas. Es un ejemplo de cómo la Corona ejerce su labor de «poder blando» en asuntos de Estado que requieren un equilibrio difícil entre la cercanía a los territorios y el respeto a las relaciones bilaterales con un socio clave como Marruecos.
En la diplomacia de la Corona, una llamada fuera de agenda puede comunicar tanto como un viaje oficial, y cuesta mucho menos explicarla a un vecino al otro lado del Estrecho.
Mientras la crisis fronteriza seguía su curso, la agenda del Monarca en Palma continuaba su ritmo habitual. Este lunes, Felipe VI salió a entrenar con el velero ‘Hispania’ para la Copa del Rey MAPFRE, una competición que concluye el sábado y que el Rey compatibiliza con sus obligaciones institucionales. La cita deportiva no ha impedido que el jefe del Estado mantuviera el pulso a la actualidad, demostrando que la representación de la Corona no se detiene aunque el escenario sea el mar.
La jornada de este martes concluyó con la tradicional recepción en el Palacio de Marivent, a la que acudieron la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, y que reunió a las autoridades y a una representación de la sociedad balear. Este jueves, el Rey volará a Colombia para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, en un nuevo capítulo de su agenda exterior.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: La Corona interviene con llamadas directas a los presidentes autonómicos para mostrar cercanía ante la crisis fronteriza, un asunto de la máxima sensibilidad para la cohesión del Estado.
- El detalle de protocolo: Las comunicaciones se realizaron sin figurar en la agenda oficial de la Casa del Rey, una decisión calculada para evitar lecturas diplomáticas que pudieran tensar las relaciones con Marruecos.
- Próximos pasos: Felipe VI viajará este jueves a Cali para la investidura del nuevo presidente colombiano, mientras la situación en Ceuta y Melilla continúa bajo seguimiento discreto desde Zarzuela.
