EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Mayores de 85 años y personas con renta per cápita inferior a 614 euros al mes en la ciudad de Madrid.
- ¿Cuándo ocurre? La gratuidad plena se aplica a partir de enero de 2027. El próximo año se suman 12.280 nuevos usuarios sin coste.
- ¿Qué cambia hoy? Se elimina el copago de entre 72 y 144 euros anuales para más de la mitad de los 130.000 usuarios mensuales de teleasistencia. Además, el servicio sigue digitalizándose con GPS, detectores de caídas y otros sensores.
El Ayuntamiento de Madrid da un paso más en la protección de los mayores. A partir de enero de 2027, la teleasistencia avanzada será completamente gratuita para todos los vecinos que superen los 85 años, una medida que beneficiará a unos 50.000 madrileños y que supone el fin del copago que oscilaba entre 72 y 144 euros anuales.
El nuevo anuncio, según confirman fuentes del Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, completa una hoja de ruta progresiva que en solo tres años ha ido rebajando la edad mínima para acceder al servicio sin coste alguno. A día de hoy, ya disfrutan de la gratuidad 37.700 usuarios mayores de 87 años y otras 35.500 personas con una renta per cápita inferior a 614 euros mensuales. Es decir, más de 73.200 vecinos no pagan nada por la teleasistencia.
Qué supondrá para el bolsillo de los mayores de 85 años
Con la ampliación de 2027, se espera que otros 12.280 usuarios se incorporen al régimen gratuito, al cumplir 85, 86 u 87 años a lo largo del ejercicio. La estimación municipal eleva el total de beneficiarios gratuitos a 85.480 personas, lo que representa un 66% de los 130.000 titulares que, de media, utilizan el servicio cada mes.
El Ayuntamiento de Madrid defiende que la medida supone un ahorro tangible para las familias. Quienes pagaban la cuota más alta (144 euros al año) verán desaparecer ese cargo de su factura mensual, equivalente a 12 euros al mes que, en muchos casos, se destinaban a un seguro de tranquilidad para los hijos o cuidadores.
De los 90 a los 85: la rebaja que comenzó en 2024
La eliminación del copago no surge de la nada. En 2024, el consistorio eximió del pago a los usuarios mayores de 90 años. En 2025, la franja se amplió hasta los 88 años y, durante este 2026, el beneficio alcanza a quienes tienen 87 años o más. El próximo salto, hasta los 85, completa un calendario que el Área de Políticas Sociales diseñó para ir absorbiendo a las cohortes de mayor edad sin tensionar el presupuesto.
Desde la oposición municipal, sin embargo, algunos grupos han reclamado que la gratuidad se extienda a todos los mayores de 65 años. Fuentes del gobierno municipal replican que el sistema actual, con exención por renta y por edad escalonada, permite cubrir primero a los colectivos más vulnerables sin comprometer la sostenibilidad financiera del servicio.
Garantizar la teleasistencia gratuita para los mayores de 85 no es solo un ahorro económico; es reconocer que envejecer en casa con seguridad y dignidad es un compromiso de ciudad.
Tecnología y acompañamiento frente a la soledad no elegida
La teleasistencia madrileña va más allá del clásico botón rojo. Desde 2023, el servicio se ha ido digitalizando con soluciones como 13.100 relojes inteligentes con GPS y botón SOS, 40.700 pulseras o colgantes con detector automático de caídas y 21.300 sensores de gas, humo o rutinas instalados en los domicilios. El año pasado, más de 158.000 personas se beneficiaron de alguna de estas herramientas.
El perfil mayoritario de los usuarios son mujeres de más de 80 años con riesgo social leve y que, en la mitad de los casos, viven solas. Las encuestas de satisfacción del propio Ayuntamiento arrojan una nota de 9,11 sobre 10 y un dato revelador: el 74% asegura que el servicio le ha ayudado a seguir viviendo en su hogar, y el 90% se siente más seguro.
El Consistorio ha informado de de que la inversión en digitalización seguirá creciendo —el pequeño gazapo no empaña un esfuerzo que, según los técnicos, prioriza la prevención. El reto ahora es doble: mantener la calidad asistencial mientras el número de beneficiarios gratuitos se dispara y, sobre todo, llegar a quienes aún no piden la ayuda por desconocimiento o por orgullo. Porque en Madrid, vivir solo a los 85 no debería ser sinónimo de vivir desprotegido.

