Taiwán activa los ejercicios militares Han Kuang 2026: 10 días con internet limitado por primera vez

El ejército taiwanés moviliza a más de 20.000 reservistas y simula por primera vez la ralentización de internet móvil. Los ejercicios, que durarán hasta el 14 de agosto, incluyen despliegue de cazas, escoltas navales y el traslado de un arsenal principal como si fuera una guerra

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Taiwán ha activado los ejercicios militares Han Kuang 2026, que se prolongarán durante diez días hasta el 14 de agosto, con movilización de reservistas, despliegues aéreos y navales.
  • ¿Quién está detrás? El ejército taiwanés, que por primera vez limita temporalmente internet móvil para simular las comunicaciones civiles en un escenario de guerra y prueba la doctrina estadounidense del backbrief.
  • ¿Qué impacto tiene? Las maniobras buscan preparar al mando para responder a un ataque chino imprevisto y proteger las líneas de suministro del Pacífico, elevando la tensión en el Estrecho y poniendo a prueba la cadena global de semiconductores.

Taiwán dio comienzo ayer a la edición más realista de sus ejercicios militares Han Kuang, que por primera vez incluyen la ralentización deliberada de internet móvil para simular la saturación de las comunicaciones civiles en caso de guerra. La decisión, confirmada por altos funcionarios taiwaneses a Reuters, es una prueba de estrés para todo el sistema de defensa de la isla, que moviliza a más de 20.000 reservistas y ensaya traslados de arsenales, escoltas navales y un nuevo mecanismo de «reporteros empotrados» para combatir la desinformación.

La edición de 2026 de las maniobras anuales Han Kuang –celebradas desde 1984– arrancó en la madrugada del miércoles tras emitirse la orden desde un centro de mando subterráneo en Taipéi. De inmediato, se activaron los movimientos de dispersión de cazas y los despliegues navales de emergencia. Pero lo que realmente convierte este ejercicio en un punto de inflexión es la incorporación del concepto estadounidense del backbrief. Según explicaron dos altos cargos a Reuters, los suboficiales que reciben órdenes deben repetir los detalles de la misión a sus comandantes para garantizar la sincronización de la intención operativa.

Un simulacro sin precedentes: del backbrief al corte de internet

El objetivo declarado es que los comandantes sobre el terreno aprendan a reevaluar y reajustar sus planes cuando el escenario del enemigo no coincide con lo previsto. «Si la situación no encaja con el supuesto inicial, ¿qué debe hacer? ¿Cómo debe reevaluar, reajustar y emitir órdenes con rapidez?», planteó uno de los oficiales en conversación con Reuters. Para tensar al máximo esa capacidad de reacción, el ejército taiwanés ha introducido por primera vez la ralentización deliberada de las conexiones móviles de internet, simulando la escasez de ancho de banda que se produciría en una invasión china.

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Además de los despliegues aéreos y navales, el ejercicio incluye el traslado simulado de un arsenal principal en condiciones de guerra, la activación de fábricas civiles y maniobras de escolta frente a la costa pacífica de la isla. Esa zona es crítica porque, según advierten fuentes militares, Pekín podría estar ensayando tácticas para cortar las líneas de suministro aliadas que llegan por el oceáno. «Todo esto forma parte de una serie de ejercicios cada vez más duros. Ya no es un ejercicio de laboratorio en el vacío», declaró un tercer alto funcionario. «Se entra en un entorno real, con condiciones límite reales».

La respuesta contenida de Pekín y el riesgo de bloqueo naval

Han Kuang 2026

China, que reclama la soberanía sobre la isla y nunca ha renunciado al uso de la fuerza, no ha respondido a las consultas de los periodistas sobre estas maniobras. El Ministerio de Defensa chino guarda silencio, pero los ejercicios Han Kuang se diseñan explícitamente para contrarrestar la amenaza que Pekín representa: desde ataques sorpresa contra centros de mando y puertos, hasta la neutralización de la industria de defensa y la logística en las primeras horas de una invasión.

Por ello, la fase naval de los ejercicios –incluidas las maniobras de escolta– se desarrolla en el Pacífico, lejos de la costa occidental que mira a China continental. La idea es probar la capacidad de Taiwán para mantener abiertas sus rutas de abastecimiento frente a una posible estrategia china de bloqueo. «El simulacro incluye trabajos con la industria civil y la movilización de fábricas para la producción de material bélico», explicaron los oficiales. Más de 20.000 reservistas han sido llamados a filas, y en el campo de deportes de un instituto de secundaria de Taipéi, decenas de ellos practicaban ayer con morteros y fusiles de asalto.

Los ejercicios Han Kuang 2026 ya no son un simulacro de laboratorio: por primera vez, los taiwaneses sienten el impacto de una guerra que Pekín podría desatar en cualquier momento.

Equilibrio de Poder

Desde Washington, la postura oficial sigue siendo de ambigüedad estratégica, pero con un respaldo militar tangible a Taipéi a través de la venta de armas y presencia naval. Sin embargo, la nueva administración estadounidense –marcada por un enfoque transaccional– podría estar midiendo hasta qué punto la isla es una pieza negociable con Pekín. Lo cierto es que el despliegue de recursos del Pentágono en el Indo-Pacífico compite directamente con las prioridades europeas, y eso reconfigura las alianzas.

Para la Unión Europea, el riesgo es económico y de seguridad. Una crisis en el Estrecho de Taiwán interrumpiría la producción de semiconductores en la que confia el 60% de la fabricación mundial de chips, con TSMC a la cabeza. Para España, la tensión en el Estrecho no es un asunto lejano cualquier interrupción en la producción de TSMC afectaría a la industria automovilística, de componentes electrónicos y de maquinaria, que representan una porción significativa de las exportaciones nacionales.

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Además, el posible redespliegue de efectivos estadounidenses hacia Asia obligaría a los socios europeos de la OTAN a acelerar el incremento de su gasto militar. España, que ya enfrenta presiones para alcanzar el 5% del PIB en defensa exigido por Washington, vería cómo la atención estratégica se desplaza del flanco sur al Pacífico, dejando el Mediterráneo y el Sahel en un segundo plano. Esto podría tener consecuencias directas para la seguridad de la frontera sur española, especialmente en lo que respecta a la cooperación con Marruecos y la lucha contra el terrorismo.

A medio plazo, los ejercicios Han Kuang de 2026 consolidan una doctrina de resistencia civil-militar que apunta hacia una preparación total de la sociedad taiwanesa para la guerra. Eso, leído desde Pekín, podría interpretarse como una escalada preventiva. Las maniobras terminarán el 14 de agosto, pero la próxima edición ya estará en la mesa de planificación. Con cada año, Taiwán se entrena para un escenario que, aunque improbable, deja de ser una hipótesis de laboratorio.