EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Asturias ganó 2.606 habitantes durante el segundo trimestre de 2026 y alcanza los 1.026.726 residentes, según el INE.
- ¿Quién está detrás? El crecimiento se apoya en la población extranjera, con 84.087 residentes de otras nacionalidades, en línea con la tendencia nacional.
- ¿Qué impacto tiene? Es el tercer mayor aumento autonómico y rompe una larga trayectoria de pérdida de población, lo que refuerza las expectativas económicas del Principado.
Asturias ha roto su inercia demográfica. El segundo trimestre de 2026 ha dejado un dato que los expertos no esperaban: 2.606 habitantes más en apenas tres meses, un crecimiento del 0,29% que eleva la población total a 1.026.726 personas, según la Estadística Continua de Población publicada este jueves por el INE.
El giro demográfico que el Principado no esperaba
Durante más de una década, Asturias ha encadenado trimestres de pérdida continua de habitantes. El padrón menguaba sin remedio, las defunciones superaban con creces los nacimientos y la emigración juvenil vaciaba las cuencas mineras. Por eso, el dato del segundo trimestre de 2026 resulta casi inédito: un crecimiento del 0,29%, solo por detrás de la Comunidad Valenciana (0,43%), Baleares (0,36%) y Murcia (0,29%). En el conjunto de España, la población aumentó un 0,21%, hasta los 49,8 millones de habitantes, gracias exclusivamente al incremento de personas nacidas en el extranjero.
La mayoría de los asturianos —942.639— conservan la nacionalidad española, pero el impulso llega de los 84.087 residentes extranjeros que ya viven en el Principado. El INE no desglosa el origen de esos nuevos vecinos para la comunidad, pero las cifras nacionales apuntan a que Colombia, Venezuela y Marruecos son los principales países de procedencia de los inmigrantes en España. El patrón se repite en todas las autonomías: la población nacida en España disminuye; la nacida en el exterior crece.
El motor extranjero y la sombra del envejecimiento
El crecimiento demográfico de Asturias es, por tanto, una historia de inmigración y, en menor medida, de retorno de algunos de los muchos asturianos que emigraron durante las crisis pasadas. Pero la foto no es completa si no se mira la pirámide de edad. De los 1,02 millones de habitantes, más de 90.000 tienen más de 80 años, y 22.744 han superado los 90. La juventud, en cambio, apenas suma 143.398 personas por debajo de los 20 años. La ecuación, aunque esta vez arroje un saldo positivo, sigue siendo delicada: el envejecimiento de la población es el desafío estructural que ningún gobierno ha logrado revertir.
De hecho, los datos del INE confirman que el motor demográfico de Asturias ya no es el crecimiento natural —hace años que las defunciones superan a los nacimientos— sino la llegada de personas nacidas en el extranjero, que ha llevado a a muchos municipios a recuperar algo de pulso.
Este fenómeno tiene un impacto directo sobre la economía. Una población que crece puede sostener mejor los servicios públicos, reactivar el mercado inmobiliario y aumentar la base de cotizantes de la Seguridad Social. El Principado necesita cubrir vacantes en sectores como la sanidad, la hostelería y los cuidados, y la llegada de nuevos residentes extranjeros puede aliviar la escasez de mano de obra, siempre y cuando se les facilite la integración laboral y administrativa.
Por primera vez en más de una década, Asturias no pierde habitantes: gana. Y lo hace gracias a quienes han cruzado el océano para vivir aquí.
El Pulso Territorial
El gobierno de Adrián Barbón (PSOE), que gobierna en coalición con Convocatoria por Asturias (IU-Podemos), recibe el dato como una bocanada de aire. La demografía ha sido durante años el principal dolor de cabeza del ejecutivo asturiano, que ha desplegado programas de ayuda a la natalidad, ventajas fiscales para jóvenes y políticas de retorno. Aunque los resultados eran modestos hasta ahora, este crecimiento del 0,29% sitúa a Asturias por encima de la media nacional y le permite defender ante el Gobierno central una posición de fortaleza a la hora de negociar financiación autonómica.
La comparación con otras comunidades despobladas —como Castilla y León, que sigue perdiendo municipios cada mes— ilustra que la inmigración extranjera está reordenando el mapa demográfico español. Asturias aprovecha su condición de comunidad con una alta calidad de vida, paisajes y costes de vivienda más bajos que otras regiones para atraer nuevos residentes. Sin embargo, la política de vivienda, la integración escolar y la regularización de miles de inmigrantes irregulares serán las asignaturas que marcarán la próxima legislatura.
En el horizonte, las elecciones autonómicas de 2027 pondrán a prueba si este repunte demográfico se consolida o resulta un espejismo. El próximo trimestre será crucial para comprobar si Asturias mantiene la senda alcista. Mientras, las 1.026.726 personas que hoy residen en el Principado celebran un dato que devuelve la esperanza a una tierra que se acostumbró demasiado pronto a decrecer.
Ficha Autonómica
- El caso: Asturias ha vivido más de una década de pérdida de población, lastrada por el envejecimiento y la emigración juvenil. La publicación de la Estadística Continua de Población del INE muestra, por primera vez en mucho tiempo, un crecimiento significativo en un solo trimestre.
- Datos importantes: 2.606 nuevos habitantes, un 0,29% más, hasta 1.026.726 residentes totales. El incremento se apoya en los 84.087 extranjeros empadronados. La comunidad, con más de 90.000 personas mayores de 80 años, sigue siendo una de las más envejecidas de España.
- Resumen: El crecimiento del segundo trimestre de 2026 sitúa a Asturias como la tercera autonomía con mayor dinamismo demográfico, solo por detrás de Comunidad Valenciana y Baleares. El próximo trimestre dirá si se trata de un hecho puntual o del inicio de un cambio de ciclo.

