Vox registra en el Congreso una iniciativa para que Marruecos no comparta el Mundial 2030

La proposición no de ley del GPVOX reclama la exclusión del país vecino tras la crisis migratoria de Ceuta y exige que la final se dispute en territorio español. La votación forzará al PP a retratarse en un tema de soberanía.

Vox ha registrado este jueves en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley (PNL) para instar al Gobierno a que exija la exclusión de Marruecos como país coorganizador del Mundial de fútbol de 2030. La formación de Santiago Abascal alega los ‘ataques de extraordinaria gravedad’ a la soberanía nacional durante la crisis migratoria de Ceuta, en la que más de 70.000 personas entraron en la ciudad autónoma desde territorio marroquí.

Qué exige Vox al Gobierno en su iniciativa

La PNL, a la que ha tenido acceso este diario, consta de tres puntos. El primero insta al Ejecutivo a “exigir la revisión ante la FIFA de la participación de Marruecos como país coorganizador de la Copa Mundial de 2030 instando a su exclusión, como consecuencia de los ataques de extraordinaria gravedad y hostilidad a la soberanía nacional y la integridad territorial de España perpetrados por Marruecos en la ciudad de Ceuta”.

El segundo punto emplaza al Gobierno a “oponerse a cualquier decisión que relegue el protagonismo de España en la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2030”, y rechaza de forma tajante que la final del campeonato se dispute fuera de España. Esta reclamación llega después de que se haya filtrado que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, podría estar negociando con Rabat la cesión de la final a cambio de apoyos internos.

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En el tercer apartado, Vox pide al Gobierno transparencia absoluta en todas las decisiones de la FIFA y que se atiendan “las legítimas reivindicaciones de España” frente a lo que el partido califica de agresión.

El partido de Abascal sostiene que la ‘invasión intolerable’ del pasado mes de mayo —cuando más de 70.000 migrantes cruzaron la frontera ceutí de manera masiva— ha ‘quebrado por completo los presupuestos de confianza y cooperación sobre los que necesariamente descansa una candidatura compartida’. A ello añade la creciente preocupación por la gobernanza del organismo que dirige Infantino.

La PNL de Vox no busca solo un desmarque diplomático: aprovecha la polémica de la FIFA para forzar a los demás partidos a definirse sobre una línea roja de soberanía.

¿Qué posibilidades tiene de prosperar y cómo se posicionan los demás partidos?

Una proposición no de ley no tiene carácter vinculante, pero obliga a los grupos parlamentarios a fijar postura pública. En esta ocasión, Sumar parece compartir el fondo de la propuesta: ha presentado otra iniciativa en la misma línea, lo que abre la puerta a un posible respaldo en la votación, aunque por motivos distintos. El PSOE, en cambio, mantiene perfil bajo con Marruecos, al que considera un socio fiable pese a la crisis migratoria; su negativa al texto es prácticamente segura. El PP, por su parte, navega entre la prudencia diplomática y la exigencia al Gobierno de que se haga respetar, sin haber aclarado aún el sentido de su voto.

La decisión última corresponde a la FIFA, que no está vinculada por un pronunciamiento del Congreso español. Sin embargo, el movimiento de Vox intensifica la presión política y mediática sobre un tema —la relación con Marruecos— que el Gobierno prefiere gestionar con discreción.

La estrategia de Vox: soberanía como bandera ante el PP y el Gobierno

Con esta iniciativa, Vox capitaliza un doble frente. Por un lado, la crisis de Ceuta le permite reactivar su discurso más duro en inmigración y defensa de la integridad territorial, justo cuando el PP mantiene un tono más moderado. Por el otro, la controversia sobre la final del Mundial añade un componente populista de fácil conexión con el electorado, que ve con recelo cualquier cesión de un evento de bandera a un vecino con el que las relaciones son tensas.

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La votación, cuya fecha aún no se ha fijado, servirá para medir las costuras internas del bloque de la derecha. El PP tendrá que decidir si respalda un texto que, aunque formalmente compatible con sus exigencias de respeto a España, le obliga a alinearse con Vox y a alejarse del perfil de gestión institucional que cultiva Feijóo. Mientras tanto, el partido de Abascal refuerza su perfil como voz más contundente en defensa de la soberanía, un espacio que considera clave ante el próximo ciclo electoral.