EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Pasajeros con vuelos de salida o llegada en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, especialmente aquellos que viajan con Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways o Etihad Airways, y quienes facturan equipaje.
- ¿Cuándo ocurre? La huelga indefinida comenzó el martes 5 de agosto y se mantiene activa. Este sábado 9 de agosto suma su quinta jornada consecutiva de paros.
- ÂżQuĂ© cambia hoy? Se han cancelado ya 50 vuelos y unas 1.500 maletas permanecen sin embarcar. Las aerolĂneas aplican servicios mĂnimos fijados por el Ministerio y muchas tienen dificultades para recolocar a los viajeros en plena temporada alta.
La huelga indefinida en los servicios de tierra de Groundforce en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat ha provocado ya la cancelación de 50 vuelos y ha dejado en tierra 1.500 maletas. La protesta, que arrancó el pasado martes, afronta este sábado su quinta jornada y amenaza con afectar a cerca de dos millones de pasajeros hasta septiembre.
Reivindicaciones laborales que han llevado al paro
El sindicato CGT, convocante de la huelga, denuncia un «grave deterioro» de la prevención de riesgos y de las condiciones de salud laboral del personal de handling. La plantilla, compuesta por 1.179 trabajadores, arrastra cargas de trabajo insostenibles, una elevada rotación y periodos de formación insuficientes para las nuevas incorporaciones.
La portavoz del comitĂ© de huelga, Esther GarcĂa, ha insistido en que la direcciĂłn de la empresa «continĂşa sin querer resolver el conflicto». La protesta actual se suma a los paros que ya convocaron en marzo CC.OO., UGT y USO en otros aeropuertos españoles en la misma compañĂa.
Vuelos cancelados y maletas sin embarcar
Entre las aerolĂneas afectadas figuran Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways y Etihad Airways. La elevada ocupaciĂłn de los aviones en agosto dificulta la recolocaciĂłn de pasajeros, segĂşn el comitĂ© de huelga. Las maletas retenidas —la mayorĂa facturadas en los vuelos cancelados— no han podido ser entregadas a sus dueños.
Los servicios de handling de Groundforce son esenciales para la carga y descarga de equipajes, la asistencia en pista y la gestiĂłn de pasarelas. Con el paro activo, los procesos se ralentizan y los retrasos se multiplican.
Servicios mĂnimos y alternativas para el viajero
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha fijado unos servicios mĂnimos que oscilan entre el 77% y el 80% para conexiones no peninsulares. Para rutas internacionales o peninsulares con alternativa de más de cinco horas, la protecciĂłn se sitĂşa entre el 57% y el 58%, mientras que en trayectos con alternativas inferiores a cinco horas se reduce al 35%-36%.
Estas cifras, pensadas para mitigar el impacto, resultan insuficientes para garantizar la normalidad en una terminal que prevĂ© 11.600 movimientos y 2,4 millones de asientos hasta finales de agosto. Las aerolĂneas recomiendan consultar el estado del vuelo antes de desplazarse y, a quienes viajan con equipaje facturado, que consideren llevar solo maleta de mano o facturar con antelaciĂłn.
Los paros de Groundforce en plena operaciĂłn de agosto dejan una huella difĂcil de borrar: 1.500 maletas siguen en tierra y la recolocaciĂłn de viajeros es un rompecabezas diario.
Conflictos y lecciones de la huelga de marzo
La huelga actual no es un hecho aislado. Ya en marzo, los mismos sindicatos mayoritarios pararon los servicios de Groundforce en Barajas, Málaga, Alicante, Palma y otros aeropuertos. Aquel precedente evidenció la fragilidad del sistema de handling y la dependencia de unaplantilla que sufre alta temporalidad.
Entonces, las movilizaciones se saldaron con preacuerdos que no resolvieron de fondo los problemas de salud laboral. Ahora CGT apura la misma vĂa, pero con el agravante de que la temporada de verano multiplica la presiĂłn. Las aerolĂneas afectadas ya han empezado a trasladar sus quejas a Aena, aunque la competencia del handling corresponde a las propias compañĂas de servicios de tierra.
Lo cierto es que cada jornada de paro añade nuevas maletas a un almacén que no tiene capacidad para gestionarlas y deja a miles de pasajeros atrapados en la incertidumbre.

