Operación Round River del FBI: Trump desclasifica los documentos que destapan la trama contra los Biden

El informe de la ODNI revela que el FBI alteró archivos de fuentes confidenciales para presentar las acusaciones sobre Burisma como desinformación rusa. La Casa Blanca reivindica ahora la transparencia mientras se reabre la batalla por el control de la inteligencia.

La Casa Blanca ha desclasificado este miércoles un informe de la ODNI que desvela la operación encubierta ‘Round River’ del FBI. El documento revela que la Oficina Federal de Investigación alteró archivos de fuentes confidenciales para presentar las acusaciones sobre Joe Biden y Hunter Biden como ‘desinformación rusa’.

Qué revela el informe desclasificado de la ODNI

Según el resumen operativo difundido por el Grupo de Trabajo de Transparencia de la Casa Blanca, la operación comenzó en diciembre de 2019, semanas antes de las elecciones de 2020 y en pleno primer juicio político contra Donald Trump, en el que los demócratas le acusaron de presionar a Ucrania para investigar a Joe Biden. Su misión era marcar como riesgo informes de inteligencia que desde al menos 2015 advertían de que la familia Biden estaba comprometida por dinero ucraniano.

El equipo del Foreign Influence Task Force sobre Rusia (la unidad del FBI encargada de contrarrestar injerencias extranjeras) recopiló ‘todo tipo de información despectiva’ procedente de fuentes humanas confidenciales sobre Joe Biden, la energética ucraniana Burisma y la interferencia de Ucrania en las elecciones de 2016. Los analistas accedieron administrativamente a a todos los reportes y añadieron productos de inteligencia a cada archivo de fuente para indicar que la información era desinformación rusa.

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El informe desclasificado señala que al menos tres archivos de informantes fueron alterados con posterioridad. Los ejemplos incluidos muestran afirmaciones sobre la ‘narrativa de Ucrania’ que los analistas consideraron ruido ruso. Sin embargo, el propio ODNI reconoce que el equipo de Round River no corroboró ninguna de esas acusaciones.

Un detalle clave: más de una docena de fuentes humanas confidenciales compartieron durante años información parecida con la comunidad de inteligencia estadounidense. Uno de los informantes citados en los archivos desclasificados aseguraba que un oficial de inteligencia ruso definió la relación entre el fundador de Burisma, Mykola Zlochevsky, y Hunter Biden como ‘una operación de penetración a largo plazo’. La lógica de los analistas, según el informe, era descartar narrativas que consideraban contaminadas por Moscú.

El FBI no evaluó si las acusaciones sobre Biden eran ciertas: simplemente las clasificó como ruido ruso antes de investigarlas.

Crossfire Hurricane: el doble rasero que aviva la batalla política

El contraste con Crossfire Hurricane (la investigación del FBI sobre la presunta colusión entre la campaña de Donald Trump y Rusia) es el combustible político de esta desclasificación. Según documentos ya conocidos de aquel caso, la oficina abrió la investigación con inteligencia cruda, sin analizar y sin corroborar, y no consideró la posibilidad de desinformación rusa. El fiscal especial John Durham, encargado de revisar aquella apertura, concluyó que no había causa probable para haberla iniciado.

El doble rasero no es una teoría republicana: está documentado en los propios archivos del FBI. El contraste es brutal.

Además, la lista de 76 sujetos de interés difundida junto al informe clasificaba abiertamente a aliados republicanos como el exalcalde Rudy Giuliani o Fox News como ‘conduits’ de desinformación rusa, mientras que demócratas como Joe Biden, Hillary Clinton o Barack Obama aparecían como ‘targets’ o víctimas. Dos secretarios del primer mandato, Bill Barr y Mike Pompeo, también figuraban como ‘conduits’.

documentos desclasificados Casa Blanca

La Lógica de Washington

Para entender por qué la Casa Blanca desclasifica ahora estos documentos, hay que mirar al problema que Donald Trump intenta resolver: la legitimidad de su primer mandato. Su narrativa del ‘Estado profundo’ se nutre de la idea de que el FBI usó una vara de medir distinta con Rusia y con Ucrania. Al publicar el expediente de Round River, la administración busca reescribir el relato del impeachment de 2019 (el juicio político en el que los demócratas acusaron a Trump de presionar a Ucrania) y presentar a los republicanos como víctimas de una campaña de desinformación.

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No es un movimiento nuevo: Trump ya desclasificó en su primer mandato documentos de Crossfire Hurricane y encargó la investigación Durham. El precedente republicano se remonta a la desconfianza de los años setenta hacia la inteligencia, cuando el Congreso destapó los abusos de J. Edgar Hoover. Aquella vez la reforma se hizo en nombre de los derechos civiles; ahora se hace en nombre de la transparencia selectiva frente al partidismo.

El electorado de Donald Trump lee esta publicación como una confirmación de que el sistema estaba sesgado; los demócratas la consideran una operación para deslegitimar la investigación sobre la injerencia rusa. Lo que no está en cuestión es el dato político: la desclasificación refuerza la coalición republicana y coloca al FBI bajo el foco del Congreso. La próxima ventana clave será la comparecencia de Kash Patel ante el Capitolio, ya con la lista de 53 fuentes comprometida.

El ángulo español: la inteligencia compartida bajo sospecha

Para España, el impacto no es comercial ni diplomático directo, pero la desclasificación toca una fibra sensible: la confianza en la inteligencia que Washington comparte con sus aliados europeos. El CNI y el FBI cooperan desde hace décadas en programas de contraterrorismo y ciberseguridad. Si los socios europeos perciben que el análisis de inteligencia estadounidense puede contaminarse por razones partidistas, tendrán que duplicar sus propias verificaciones.

Madrid no se ha pronunciado oficialmente sobre la operación Round River, pero fuentes diplomáticas consultadas por Moncloa.com admiten en privado que la batalla por el control del FBI introduce ruido en la cooperación de inteligencia. La lectura europea tradicional se queda en el ruido; la lectura de Washington es más simple: recuperar el control político de las agencias federales. Cosas que pasan en 2026.

Ficha del Caso

  • El caso: La Casa Blanca desclasifica la operación ‘Round River’, un programa secreto del FBI que presentó las acusaciones contra la familia Biden como desinformación rusa sin haberlas investigado.
  • Datos clave: La operación comenzó en diciembre de 2019, alteró archivos de al menos tres informantes y clasificó a 76 sujetos entre ‘conduits’ y ‘targets’. El director del FBI, Kash Patel, ha prometido entregar 53 fuentes y ha disuelto el Foreign Influence Task Force.
  • Para España: La batalla por el control de la inteligencia estadounidense introduce ruido en la cooperación entre el CNI y el FBI, y obliga a los socios europeos a reforzar sus propias verificaciones.