Cámaras IA de tráfico en Cataluña detectan 8.500 usos del móvil al volante

La prueba piloto en la A-2 y la AP-7 también captó a cerca de 4.500 ocupantes sin cinturón. El Servei Català de Trànsit admite que la IA aún deja escapar más de un tercio de los casos que sí detecta un técnico.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Conductores que circulan por la A-2 y la AP-7, y en el futuro por el conjunto de la red viaria catalana.
  • ¿Cuándo ocurre? La prueba piloto se hizo en junio y julio de 2026. La posible incorporación al plan de seguridad vial se plantea para el periodo 2027-2030.
  • ¿Qué cambia hoy? No hay multas automáticas. Las imágenes de la IA pasaron siempre por la revisión de técnicos del Servei Català de Trànsit.

El Servei Català de Trànsit ha detectado 8.500 usos del móvil al volante con cámaras de IA en la A-2 y la AP-7. La prueba, realizada durante junio y julio, deja una conclusión clara: la conducción con el teléfono sigue siendo una de las infracciones más difíciles de perseguir.

Cómo funcionan las cámaras con IA del Servei Català de Trànsit

Tal y como detalla el Servei Català de Trànsit, el sistema no es un radar fijo. Las cámaras se montan en un remolque especial tirado por un vehículo. Durante junio y julio, ese conjunto recorrió tramos de la A-2 y la AP-7. El objetivo: observar el interior de los coches desde arriba y detectar conductas de riesgo.

Las imágenes no se traducen en sanción automática. Una IA sugiere la infracción, pero son técnicos humanos quienes revisan cada caso, y deciden si procede o no la multa. Esa supervisión es la clave del proyecto piloto.

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El software llama la atención por su capacidad de ver lo que no ven los agentes. Identifica si el conductor lleva el smartphone en la mano, si lo está tocando o si lo apoya sobre las piernas. Esta última acción es una de las más difíciles de cazar a pie de carretera. La gran novedad no es solo la cámara, sino el punto de observación: desde arriba. Eso evita que el ángulo lateral oculte lo que el conductor lleva en el regazo.

Con el cinturón, el sistema todavía va más allá. No solo comprueba si los ocupantes lo llevan puesto, sino que analiza si lo utilizan de forma incorrecta. Para el Servei Català de Trànsit, ese matiz es relevante porque reduce los falsos negativos de los controles manuales.

Las cifras que deja la prueba en la A-2 y la AP-7

Los datos absolutos son impactantes. El SCT contabilizó más de 8.500 conductores que manejaban el teléfono y cerca de 4.500 que no llevaban cinturón. Sobre el total de vehículos controlados, sin embargo, los porcentajes se moderan: alrededor del 2,8% en el caso del móvil y del 1,1% en el del cinturón.

La IA detecta mejor que nunca el móvil sobre las piernas, pero todavía deja escapar más de un tercio de las infracciones reales que sí capta un técnico humano.

La letra pequeña también importa. En la prueba se controlaron 310.000 vehículos para detectar el uso del teléfono y 410.000 para comprobar el cinturón. Eso da una base amplia, aunque no deja de reflejar que miles de conductores circulan cada mes con una infracción que triplica el riesgo de accidente.

El umbral del 2,8% puede sonar menor, pero equivale a más de 280 conductores infractores por cada 10.000 que circulan. En los tramos con mayor intensidad de tráfico, el Servei Català de Trànsit entiende que la supervisión humana no llega a todas partes.

Por qué Trànsit no multará todavía con la IA

La comparación con la revisión humana es el punto débil del sistema. Los técnicos detectaron alrededor de 13.000 casos de uso del móvil, frente a los 8.500 identificados por la IA. En el cinturón, la diferencia fue de unos 6.100 casos frente a 4.500. Dicho de otro modo: la tecnología aún no ve todo lo que debería y, según admite el propio Servei Català de Trànsit, también señala como sancionables algunas conductas que no lo son.

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Por eso, la incorporación al Plan de Seguridad Vial 2027-2030 no será inmediata. Antes hay que seguir entrenando el sistema. La Generalitat quiere reducir los falsos negativos y los falsos positivos. Si lo consigue, la cámara con IA dejaría de ser un proyecto piloto y pasaría a definir la vigilancia del tráfico en Cataluña durante la próxima década. Ahí está la cuestión de fondo: la tecnología avanza más rápido que la capacidad administrativa para explicarla bien.