Canarias afronta una década de relevo generacional que puede alterar el empleo, las pensiones y la propia actividad turística de las islas.
Según los datos de la Fundación Adecco, entre 2030 y 2040 Canarias perderá más de 41.662 personas en edad laboral. La cifra no es un matiz estadístico: obligará a que una base más reducida de trabajadores sostenga a una creciente población jubilada.
El mismo estudio proyecta que el colectivo de mayores de 64 años sumará unos 183.000 efectivos en ese periodo. La lectura es directa: menos profesionales disponibles, más dificultades para cubrir vacantes y un riesgo creciente de pérdida de conocimiento cuando las cohortes más numerosas abandonen el mercado.
La tensión demográfica no es abstracta: en un territorio donde el turismo funciona con rotación constante de plantillas, retener y reemplazar trabajadores se vuelve una cuestión de supervivencia para determinadas campañas.
El desequilibrio tiene rostro generacional. En Canarias, las personas de 50 a 64 años son hoy un 37,6 % más numerosas que las de 20 a 34; en 2040 la diferencia se reducirá al 29,1 %, pero el tramo sénior mantendrá su superioridad numérica durante todo el horizonte proyectado.
La explicación no está en una sola variable. Los nacidos desde la segunda mitad de los sesenta y durante los setenta —la generación del baby boom y parte de la X— saldrán de la franja laboral, mientras las cohortes que entran desde los 16 años llegan mermadas por la baja natalidad posterior a 2010 y por una previsión de fecundidad que se mantiene por debajo del nivel de reemplazo, situado en torno a 2,1 hijos por mujer.
Canarias no solo envejece: se vacía por abajo mientras la cúspide de la pirámide laboral se ensancha.
Las recetas de la Fundación Adecco para ensanchar la base de talento
El informe Inclusión y Empleo ante el reto demográfico plantea una salida que no pasa por esperar a que la natalidad recomponga las cifras. Pasa por movilizar a colectivos hoy infrarrepresentados: profesionales sénior mayores de 55 años, personas con discapacidad y otros segmentos que afrontan barreras para acceder al empleo.
Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y de sostenibilidad de The Adecco Group, resume la estrategia en tres ejes: retener y actualizar el talento sénior, reducir el desajuste entre las competencias disponibles y las que demandan las empresas y articular una migración ordenada y conectada con las necesidades reales del mercado laboral. A su juicio, sin esa ampliación de la base de talento no se garantiza el funcionamiento del sistema de pensiones.
La propuesta tiene una implicación clara para las empresas insulares. No se trata solo de cubrir puestos, sino de actualizar competencias y de abrir vías de acceso a perfiles que hoy quedan fuera por edad, discapacidad o falta de acreditación formal. Esta es la clave para que las empresas no acaben compitiendo entre sí por un talento cada vez más escaso y encareciendo su operativa.
El informe también advierte de que el relevo generacional no compensará las salidas: la brecha entre las cohortes que abandonan la edad laboral y las que entran reducirá la base potencial de profesionales durante toda la proyección.
El Pulso Territorial
El Gobierno de Canarias, presidido por Fernando Clavijo con el apoyo del PP, tiene en el diálogo social y en la formación dual dos instrumentos que, al menos sobre el papel, encajan con los retos del informe. Las islas arrastran una dependencia estructural de los servicios intensivos en mano de obra —turismo, hostelería, comercio— y cualquier estrechamiento de la población activa golpea directamente a esa maquinaria.
La comparación con la media nacional no mejora el diagnóstico: Canarias ha tenido históricamente una demografía más joven, pero la caída de la natalidad y la atracción de profesionales hacia otros territorios han ido cerrando esa ventaja. El reto es ahora doble: las empresas no solo necesitan reemplazar a quienes se jubilan, sino retener a una generación joven que observa el coste de la vivienda y la temporalidad como señales de alerta.
La siguiente cita será el desarrollo de la Estrategia Canaria de Empleo y la negociación de los próximos presupuestos autonómicos. Ahí se comprobará si la movilización del talento sénior y la migración ordenada dejan de ser literatura técnica y se convierten en política pública con financiación. La demografía rara vez se frena con anuncios, pero las decisiones próximas de formación y empleo pueden modular su impacto.
Ficha Autonómica
- El caso: Canarias se prepara para la salida del mercado laboral de la generación del baby boom entre 2030 y 2040, con una previsible pérdida de más de 41.662 personas en edad de trabajar.
- Datos importantes: El estudio de la Fundación Adecco sitúa en 183.000 el colectivo de mayores de 64 años en ese periodo y recoge que las personas de 50 a 64 años son hoy un 37,6 % más numerosas que las de 20 a 34, una diferencia que bajará al 29,1 % en 2040.
- Resumen: La salida de las cohortes más numerosas no se compensará con la entrada de jóvenes, por lo que urge ampliar la base laboral mediante talento sénior, inclusión y migración ordenada.

