El debate sobre los pactos de Junts en Barcelona se mueve con Jordi Martí Galbis. El candidato a la alcaldía no descarta acuerdos amplios y rehúye el cordón sanitario. Su primera gran entrevista tras ganar las primarias de junio fija la estrategia para 2027.
El heredero de Xavier Trias en el Ayuntamiento de Barcelona logró la candidatura con más ruido del que admite la dirección. La cúpula de Carles Puigdemont prefirió antes a Josep Rius, que declinó. Después, en unas primarias exprés, Martí Galbis superó a la diputada Pilar Calvo, a Glòria Freixa y a Jaume Alonso-Cuevillas. ‘Este verano no ha habido descanso alguno’, remarca.
Por qué el candidato de Junts evita el cordón sanitario
La pregunta que abre la entrevista es con quién pactará. El candidato evita el cordón sanitario. No descarta acuerdos con determinadas formaciones, una fórmula deliberadamente ambigua. En Junts conviven posiciones contrarias sobre Aliança Catalana, partido que, según los sondeos, absorbe voto descontento de los posconvergentes.
Martí Galbis no verbaliza una alianza con esa formación. Lo que hace es desplazar el foco a vivienda y seguridad. No cerrar puertas, pero tampoco verbalizar desde una posición débil. La precampaña arranca, según su calendario, entre septiembre y octubre.
Vivienda y seguridad: los dos frentes contra Collboni
En vivienda, el candidato propone una enmienda a la totalidad del modelo. Habla de hiperregulación y de ‘empezar de cero’, aunque admite que es políticamente inviable. Reclama una gran alianza con promotores y constructores, reducir la presión fiscal en la compraventa y agilizar licencias. ‘No puede ser que el Ayuntamiento tarde un año, un año y medio o dos años en otorgar un permiso para construir’, subraya.
Sobre los pisos turísticos, denuncia una ‘gran irresponsabilidad’ del gobierno de Jaume Collboni. Asegura que desde 2014 no se otorga ni una sola licencia de apartamento turístico y que Barcelona se mantiene en unas 10.000 licencias. Critica el congelamiento absoluto: ‘La ciudad necesita capacidad de alojamiento’.
La vivienda no se resuelve con más regulación, sino con oferta y plazos razonables. Esa es la tesis de fondo.
En seguridad, su diagnóstico es contundente. No es solo percepción: hay inseguridad. Las estadísticas muestran una leve caída de los delitos menores, pero suben las agresiones sexuales, los delitos ligados a la droga y los tiroteos. Aporta un dato de las propias estadísticas municipales: el 80% de los barceloneses que sufre un hecho delictivo no lo denuncia. Y las estadísticas quedan muy distorsionadas si la gente no denuncia los hechos.
La lectura política: Puigdemont está incómodo con el debate
La tensión por Aliança Catalana no es nueva y divide a Junts desde hace años. Incluirla oficialmente supone asumir el coste de blanquear a la extrema derecha ante una parte del espacio político. Excluirla significa regalar votos en feudos donde la inseguridad y la inmigración marcan la conversación. Con un candidato propio, Puigdemont gana margen para modular el mensaje sin romper la unidad orgánica. En el Parlament, ERC y la CUP han presionado para no levantar el veto, mientras que sectores locales de Junts miran hacia otra dirección.
La comparativa con otras plazas es inevitable. En Badalona, el PP ya utiliza un discurso de mano dura en seguridad. En L’Hospitalet y Sabadell, el socialismo resiste con alianzas cómodas. No es casual que Martí Galbis reivindique a Xavier Trias, es el último alcalde de Barcelona de la familia convergente, y su legado aún cotiza.
La responsabilidad del reto es enorme. Las encuestas colocan a Junts lejos de la primera posición. El objetivo real, observa esta redacción, no es solo superar a Collboni, sino evitar que el votante de derecha se reparta entre tres o cuatro siglas. Si no cierra acuerdos previos, la gobernabilidad futura dependerá de una geometría muy volátil. El candidato lo sabe.
El calendario marca la próxima precampaña en septiembre u octubre. El candidato promete trabajo de base y una campaña centrada en vivienda, seguridad y urbanismo. Las elecciones municipales de mayo de 2027 están lejos, pero en Junts ya se toman en serio la primera vuelta.
