El PP vasco ha acusado este jueves al PNV de practicar un ‘lamentable seguidismo’ al PSOE en política migratoria, en pleno debate sobre la acogida de más de 2.200 menores llegados a Ceuta en el cruce masivo del 30 de julio. La crítica llega un año después de que la propuesta del líder popular sobre los menores migrantes fuera tachada de xenófoba por socialistas y nacionalistas.
Según ha publicado El Correo, el presidente del PP vasco, Javier de Andrés, ha tirado de hemeroteca para recordar los calificativos que recibió durante la crisis migratoria de Canarias. Entonces propuso que los menores extranjeros no acompañados fueran devueltos a Marruecos con sus familias.
De Andrés ha rememorado que el PSE-EE calificó su discurso de xenófobo y generador de crispación. También ha señalado que la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, tachó aquellas declaraciones de ‘lamentables’ y aseguró que estigmatizaban a los jóvenes.
Canarias afrontaba entonces una presión migratoria constante y la propuesta de De Andrés abrió un choque directo con los partidos que sostenían al Gobierno vasco. Un año después, el debate se ha trasladado a Ceuta.
Qué sostiene el PP vasco
Un año después, en plena crisis de Ceuta, varios ministros socialistas y la propia Elixabete Etxanobe han reclamado que la prioridad sea el reagrupamiento familiar de los niños y adolescentes acogidos en la ciudad autónoma. Ese cambio de criterio, que De Andrés considera una rectificación, lo atribuye el dirigente popular a una subordinación del PNV al PSOE.
El dirigente popular ha asegurado que el PNV ‘es un juguete en manos de la izquierda’. Ha presentado al PP vasco como ‘única alternativa’ conservadora en Euskadi y ha enmarcado esa crítica en los acuerdos alcanzados entre nacionalistas vascos y socialistas en Madrid, en la reforma fiscal pactada en Bizkaia y en las propuestas sobre vivienda defendidas por ambos partidos.
De Andrés sitúa al PNV como fuerza subordinada al PSOE y centra su crítica en la gestión de la crisis migratoria y en los pactos entre ambos partidos.
De ahí que haya arremetido repetidamente contra la formación nacionalista y haya descrito su actividad política como un mero acompañamiento de los socialistas, tanto en las instituciones vascas como en las votaciones del Congreso, según las declaraciones recogidas por El Correo.
‘¿Cuál es la aportación política del PNV? ¿Cuál es su crédito político? ¿Para qué están, más allá de hacer seguidismo de lo que le dicta el PSOE?’, se ha preguntado en alto Javier de Andrés, según reproduce El Correo.
De la crisis de Canarias a la crisis de Ceuta
El propio presidente popular ha utilizado el término ‘lamentable’ que le dirigieron PSE-EE y PNV hace un año para devolver la crítica. ‘Lamentable es lo que estamos padeciendo. Lamentable es que hemos perdido un año por esa actitud de PNV, PSE y toda la izquierda, descalificando lo que era más razonable’, ha reflexionado.
Su declaración se produce en un contexto en el que la política de extranjería es competencia del Estado y la acogida de menores no acompañados se coordina con las comunidades autónomas. La llegada de más de 2.200 menores a Ceuta el 30 de julio ha reabierto el debate sobre los criterios de reparto y reagrupación familiar en todo el país, y ha obligado a las administraciones a fijar posiciones públicas.
El encaje del debate en la política vasca
La política migratoria no figura entre las competencias recogidas en el Estatuto de Gernika, pero la acogida de menores no acompañados se coordina con los servicios sociales autonómicos. Ese reparto competencial explica por qué el debate llega a la política vasca aunque la decisión última sea estatal.
El PNV ha sostenido con su voto al Gobierno de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados y ha pactado con el PSE-EE decisiones relevantes en Euskadi. Esa cooperación la presenta De Andrés como prueba de subordinación, mientras que su partido reclama una política migratoria ‘más razonable’, en referencia a su propuesta de reagrupación con las familias.
El reparto de menores entre comunidades ha enfrentado a gobiernos autonómicos de distinto signo político y ha obligado al Ejecutivo central a negociar con las comunidades autónomas criterios de derivación. La polémica vasca introduce así una nueva variable en una discusión que trasciende lo autonómico.
El Parlamento Vasco retomará su actividad ordinaria en septiembre, según el calendario habitual de la Cámara autonómica. Será entonces cuando la oposición podrá trasladar este debate a la Cámara autonómica, dentro de un asunto que combina la política estatal de extranjería con la acogida autonómica de menores.

