La Sierra Oeste ha vuelto a arder esta semana mientras la Comunidad de Madrid ampliaba las ayudas de reconstrucción para la Sierra de Madrid. Aldea del Fresno y Villamantilla fueron confinadas por un nuevo fuego, apenas unas semanas después del mayor incendio registrado en la región.
La presidenta Isabel Díaz Ayuso recorría los municipios arrasados cuando se produjeron los confinamientos. En ese escenario anunció las dos últimas medidas: un millón de euros para autónomos y pequeñas empresas que hayan sufrido daños, y medio millón de euros para el el sector vitivinícola. La Comunidad de Madrid sitúa ya en más de cincuenta las medidas adoptadas desde el incendio inicial.
‘Queda mucho recorrido por delante, pero vamos a seguir planteando propuestas todos los días para hacer una recuperación inédita’, declaró la presidenta. También anunció acciones de promoción de productos y refuerzo del enoturismo, junto a una campaña extraordinaria de otoño para atraer visitantes a la Sierra Oeste.
La secuencia de anuncios arrancó con un paquete de 58 medidas que incluía hasta 20 millones del Plan de Inversión Regional para actuaciones urgentes, ayudas a autónomos, empresas, comercios, y explotaciones ganaderas, avales, bonificaciones fiscales y apoyo a los ayuntamientos. Después llegó un plan de 30 millones para vivienda, con inmuebles de la Agencia de Vivienda Social, realojos y subvenciones para alquiler y reparación de viviendas dañadas.
Ayuso ha suspendido sus vacaciones y permanece en Madrid. Cada visita a la Sierra acaba teniendo una derivada política. La presidenta ya respondió a las preguntas sobre su ático de Chamberí: ‘Yo no trabajo para mis adversarios, que están de vacaciones’. Y añadió: ‘Estamos dejándonos la piel, ayudando a la gente que lo está pasando tan mal.
La reconstrucción avanza sobre un terreno político: cada ayuda anunciada es también un mensaje en la batalla por el relato.
Las vacaciones del presidente Pedro Sánchez en La Mareta han recrudecido la crítica. Ayuso ha preguntado cuánto cuestan las estancias del presidente en el palacio de Canarias y ha cuestionado su ausencia mientras se suceden los problemas de Ceuta y la llegada de 245 inmigrantes en una sola noche a Lanzarote. Tras 16 días de esta invasión tolerada por el Gobierno y por Sánchez mientras sigue de vacaciones con sus chanclas en La Mareta, tranquilo allí, Ceuta está al borde del colapso’, dijo.
La izquierda, por su parte, ha preferido explotar otro flanco: el ático de Chamberí y el alquiler de la presidenta. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha llegado a calificar la gestión de la Comunidad de ‘república bananera’. Mónica García, ministra de Sanidad, también cargó contra Ayuso tras ser abucheada en Ceuta. Mientras tanto, los usuarios de Cercanías sufrieron nuevas demoras en las líneas C-2 y C-8 por un robo de cable en Alcalá de Henares.
El reto no es anunciar, sino ejecutar
El volumen de anuncios es inusual en una sola catástrofe. La Comunidad ha prometido más de 80 millones sumando los paquetes de emergencia, vivienda y las ayudas sectoriales. Sin embargo, la ejecución será la prueba. Los 20 millones del Plan de Inversión Regional, por ejemplo, dependen de proyectos municipales que históricamente se demoran en la burocracia autonómica y local. Los autónomos de Aldea del Fresno o de Villamantilla aún no tienen una convocatoria publicada en el BOCM con plazos y requisitos.
Frente a la gestión de incendios en otras comunidades, Madrid opta por un plan integral con medidas de vivienda, empleo y turismo. La reconstrucción real, con todo, se medirá en otoño, no en ruedas de prensa. La campaña extraordinaria para atraer visitantes será el primer test de esa promesa de recuperación inédita. Si los visitantes no vuelven o las ayudas no llegan a tiempo, la reconstrucción se quedará en un titular más.
El humo, por ahora, sigue ahí.

