Juan Carlos I regresa a Barcelona para despedir a su amigo Josep Cusí

El padre de Felipe VI llegó procedente de Ginebra y acompañó durante varias horas a la familia del armador catalán. El desplazamiento, de carácter estrictamente privado, recuerda que los viajes del emérito conservan una innegable lectura pública.

Juan Carlos I regresó a Barcelona por primera vez en más de diez años para despedir a su amigo Josep Cusí. El armador catalán, fallecido el 19 de agosto a los 92 años, era una de las personas más cercanas al rey emérito.

El regreso a Barcelona, diez años después

Este desplazamiento, de carácter estrictamente privado, no apareció en la agenda oficial de la Casa del Rey. Según informó La Vanguardia, Juan Carlos I llegó procedente de Ginebra y pasó varias horas junto a la familia del empresario. Fue su primera visita a la capital catalana en más de una década.

La noticia del fallecimiento de Josep Cusí se conoció el 19 de agosto. Tenía 92 años. El rey emérito reorganizó su agenda personal para viajar a Barcelona. No hubo representación institucional ni comunicado de Zarzuela.

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El Bribón y una deuda personal con la Familia Real

La relación entre ambos se extendió durante más de cincuenta años. El empresario puso a disposición del emérito el velero Bribón, con el que navegó y compitió en aguas mediterráneas durante décadas. El barco no era solo una embarcación: era una pieza de su biografía sentimental y deportiva. A bordo de ese velero, Juan Carlos I construyó parte de su imagen de monarca cercano al mar. Además, a través de su empresa Navilot, Cusí pagó la mitad del coste de la luna de miel de los entonces príncipes de Asturias, Felipe y Letizia. El desembolso, según publicó The Telegraph, alcanzó los 269.000 dólares.

El fallecimiento de Cusí no fue la única pérdida reciente en el entorno del emérito. El empresario cubano Alfonso Fanjul murió el 3 de agosto a los 89 años. Para un hombre próximo a los 90, la desaparición de amigos de su generación se ha convertido en una constante.

La pérdida de Cusí cerró una relación que comenzó en la década de 1970. El empresario fue uno de los hombres que más hizo por la afición náutica del rey, y también uno de los más leales en la distancia.

Detrás de cada desplazamiento privado del emérito hay una decisión de protocolo: no mezclar la biografía familiar con la institución.

Aun así, el adiós en Barcelona tuvo una lectura institucional inevitable. El emérito no pisaba la capital catalana desde hacía más de diez años, un periodo atravesado por su marcha a Abu Dabi en agosto de 2020 y por la propia enfermedad de Cusí, que sufrió un ictus en 2021.

En los últimos años, el contacto se mantuvo mediante llamadas y videollamadas. El empresario, muy debilitado después del ictus, insistía en que no debía preocuparse y le pedía que no viajara. La despedida deja la sensación de una visita postergada demasiado tiempo.

La hoja de ruta privada del emérito y el reto de su normalización

Este viaje exprés encaja en la normalización progresiva de los movimientos privados de Juan Carlos I. Desde su instalación en Abu Dabi, la Casa del Rey ha subrayado que sus visitas a España responden a motivos familiares o personales, sin cobertura institucional. No hay comunicado oficial para estos desplazamientos, pero cada aparición reactiva un debate que parecía cerrado.

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Conviene leer el regreso a Barcelona con cautela. No es un gesto político ni una reivindicación territorial. Es la despedida de un hombre a un amigo de medio siglo. Sin embargo, la imagen del emérito en Cataluña tiene una dimensión simbólica que ningún analista puede ignorar. La última década ha sido la más delicada de su vida pública, y Cataluña ha estado en el centro de algunas de sus controversias.

El verano del emérito condensa esa ambivalencia: Sanxenxo, Ginebra, Mallorca, el lago de Como y ahora Barcelona. Vida privada con forma de crónica social. Cada aparición reactiva el interés mediático. El siguiente movimiento tendrá más testigos de los que parece.

El próximo hito no está confirmado. La Casa del Rey no comunica los viajes privados. La prudencia, como en todo lo que rodea al padre de Felipe VI, seguirá siendo el principio rector.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: Juan Carlos I viajó a Barcelona tras el fallecimiento de Josep Cusí, el 19 de agosto, y confirmó una amistad de más de cincuenta años.
  • El detalle de protocolo: El desplazamiento no tuvo cobertura oficial: fue un acto estrictamente privado, sin honores de Estado ni presencia en la agenda de la Casa del Rey.
  • Próximos pasos: No se ha confirmado ningún movimiento posterior. El emérito mantiene su residencia en Abu Dabi y sus viajes a España se gestionan como asuntos familiares.