Los despidos de Apple centrados en IA dejan fuera a más de 200 trabajadores de Vision Pro y Siri. El ajuste confirma el giro estratégico hacia las gafas inteligentes y el nuevo asistente conversacional.
Claves de la operación
- El recorte afecta a unas 200 personas repartidas entre los equipos de Vision Pro, Siri e ingeniería de software, con un centenar de salidas en cada área.
- Apple redirige la inversión hacia las gafas inteligentes y el nuevo asistente basado en modelos de lenguaje, abandonando el video inmersivo de alto coste.
- La decisión se suma a la ola de ajustes en el sector tecnológico que marca la reestructuración de plantillas en 2026.
El plan de despidos fue comunicado internamente esta semana y confirmado por la compañía. Un portavoz de Apple aseguró que se crearán nuevos puestos como parte del cambio, aunque un número limitado de posiciones existentes se verá afectado. La empresa recuerda que los empleados afectados podrán optar a otras vacantes internas. No se ha detallado el coste del programa de salidas, pero el mensaje a los equipos es claro: la prioridad ya no es el visor, sino la inteligencia artificial.
El recorte se reparte a partes iguales entre Vision Pro y Siri. Un centenar de salidas se concentra en los equipos de video inmersivo y videojuegos, mientras que otro centenar corresponde a la versión clásica del asistente y a áreas de ingeniería de software. La antigua estructura de Siri no encaja con la arquitectura del nuevo sistema basado en modelos de lenguaje.
El ajuste silencioso en la división de realidad mixta
La compañía mantiene vivo el visor de realidad mixta y su sistema operativo visionOS. Según el reporte de Mark Gurman, Apple todavía contempla un nuevo modelo para 2028, pero la prioridad ha cambiado. El hecho de que la firma confirme un sucesor no significa que la inversión vaya a ser la misma.
El contenido inmersivo no compensa la base instalada actual del Vision Pro. Con un precio de salida de 3.699 dólares y una experiencia incómoda para sesiones largas, el dispositivo nunca alcanzó masa crítica. Producir video inmersivo de calidad exige un gasto que no se justifica con un parque de usuarios tan reducido.
Apple reproduce el patrón de Meta pero con un ecosistema cerrado. El fabricante del iPhone abandona la apuesta por el video inmersivo de alto coste y se acerca a las gafas con IA que ya exploran sus rivales. La diferencia es que parte de una base de usuarios premium y de una integración vertical sin fisuras. No es la primera vez que Apple recorta en Vision Pro: el año pasado ya congeló el desarrollo del sucesor.
El Vision Pro no muere por falta de tecnología; muere por falta de un mercado que justifique la inversión en contenido.
La batalla por las gafas inteligentes y la IA conversacional
El nuevo Siri basado en modelos de lenguaje exige perfiles técnicos distintos. Llegó con iOS 27 y los equipos de la versión clásica no encajan en la nueva pila tecnológica. Apple reconoce que la transición dejará atrás roles vinculados a los sistemas antiguos.
La competencia con OpenAI, Google y Meta se concentra ahora en asistentes conversacionales y dispositivos ligeros. Apple no puede permitirse quedar rezagada en un segmento que promete ser el siguiente gran mercado. Las gafas inteligentes no soportan video inmersivo ni videojuegos, por lo que los recortes en esas áreas eran inevitables.
Lo que se juega Apple en el tablero de la IA
Desde un punto de vista de mercado, el ajuste es coherente con la reasignación de capital hacia áreas de mayor retorno. La división de realidad mixta consume recursos con pocas ventas; la IA generativa, en cambio, ofrece ingresos recurrentes por suscripción e integración. Los analistas ven con buenos ojos cualquier medida que reduzca costes estructurales.
Telefónica e Indra también reestructuran sus plantillas para liberar presupuesto y acelerar sus planes de inteligencia artificial. En España, la industria observa el movimiento de Apple como una señal de hacia dónde va el gasto tecnológico. La ola de despidos en el sector en 2026 no es exclusiva de las firmas estadounidenses.
El riesgo para Apple es de marca: sacrificar el producto más ambicioso de la última década puede erosionar su imagen de innovación. Aun así, los inversores suelen premiar la disciplina financiera por encima de los proyectos visionarios. El próximo modelo de Vision Pro, previsto para 2028, será la prueba de fuego.

