Los gimnasios se multiplican en los polígonos industriales de Ourense, y no es una casualidad: los propietarios han encontrado en los trabajadores de esas zonas un nicho de mercado al alza, con naves amplias, aparcamiento y horarios que se adaptan a la jornada laboral. La próxima semana abrirán dos nuevos centros, uno en el Polígono de Pereiro y otro en San Cibrao das Viñas, que se suman a una oferta deportiva que no deja de crecer desde la pandemia.
Ambas áreas empresariales concentran más de 10.000 empleados, un dato que explica el apetito emprendedor por instalarse a pocos metros de sus puestos de trabajo. El ejemplo más claro está en el gimnasio municipal de Ponte Noalla, en San Cibrao, que desde su apertura en 2018 no ha parado de sumar usuarios: hoy ronda los 600 inscritos y tiene lista de espera en varias actividades. La demanda se ha desbordado y el propio Concello admite que se le ha quedado pequeño.
«A San Cibrao vienen muchas familias jóvenes y también se nota en los trabajadores. Cuando abren empresas se percibe un incremento en los usuarios del gimnasio», explica a La Región Juan Otero, coordinador de deportes del Concello de San Cibrao das Viñas. El responsable municipal confirma que ampliarán las instalaciones y asume con alivio la llegada de nueva oferta privada: «Casi agradecemos que abran nuevos gimnasios porque nos descongestiona un poco».
El ecosistema deportivo de la zona ya incluye Evofit, dentro del Parque Tecnológico, un box de crossfit de Rocklife y unas pistas de pádel de PadelPrix. A partir del lunes se incorporará Anytime Fitness en el Polígono de Pereiro, a escasos metros del Complexo Deportivo Monterrei. Sus impulsores, Paola Cárdenas y José Zurutuza, buscaban precisamente un espacio amplio con luz natural y cercanía al empleo.
Acabamos eligiendo este lugar porque da opción a la gente que trabaja por la zona, aparte de la que vive por ahí, de ir por la mañana, ducharse e ir a trabajar o entrenar en su descanso», detalla Cárdenas. El nuevo centro roza ya los 200 inscritos antes de abrir sus puertas, y las previsiones apuntan a que el regreso de los trabajadores en septiembre impulse la cifra.
Los polígonos de Ourense dejan de ser solo suelo industrial y se convierten en barrios con servicios para quienes pasan allí ocho horas al día.
La apuesta por estos enclaves también tiene una lógica inmobiliaria. Los locales del centro de Ourense suelen ser más cerrados y con menos superficie disponible, mientras que las naves de los polígonos ofrecen amplitud, ventanales y costes más competitivos. Para Cárdenas, la entrada de luz natural fue un factor decisivo: «Los locales del centro quedaban como muy cerrados. Aquí hay mucha luz, lo que es muy agradable para entrenar».
Un gimnasio abierto 24 horas en San Cibrao
Dos días después, el 2 de septiembre, abrirá Fitness Salud Ourense en la calle 3 del polígono de San Cibrao. Su propietario, Marco Antonio Longobucco, quería montar un centro muy grande con su propia línea de máquinas, algo inviable en el centro urbano. La nave elegida le ha permitido además resolver una de las mayores tensiones del sector: el horario.
«Como iba a tener que abrir a las cuatro de la mañana y la gente quería entrenar hasta las doce o la una de la madrugada, lo que significaba estar abierto 18 horas, pues dije: para abrir 18 horas, ofrezco algo más y abro las 24 horas los siete días de la semana», explica Longobucco. El centro roza ya los 500 inscritos antes de su inauguración, un arranque que consolida la tesis del nicho laboral.
Sumando el resto de instalaciones, los gimnasios ubicados en los polígonos de San Cibrao y Pereiro superan ya el millar de inscritos. La cifra revela un cambio en el modelo de negocio deportivo gallego, tradicionalmente anclado en el centro de las ciudades y ahora desplazado hacia las zonas empresariales.
La hora del deporte como servicio de proximidad laboral
El fenómeno no es exclusivo de Ourense, pero la provincia lo ilustra con nitidez. Desde 2020, el interés por el ejercicio físico se ha traducido en un goteo constante de aperturas, y las áreas industriales ofrecen lo que el centro histórico no puede: metros cuadrados, accesibilidad y una clientela cautiva que entra y sale de fábricas, talleres y oficinas durante todo el día.
La combinación de horario amplio, aparcamiento gratuito y cercanía al puesto de trabajo está redefiniendo qué se considera un buen lugar para abrir un gimnasio. En San Cibrao, la administración local y la iniciativa privada conviven sin fricción: el gimnasio municipal asume que su papel es complementario y los nuevos operadores captan precisamente a quienes no querían esperar por una plaza pública.
«Hemos tenido que ampliar las actividades y había lista de espera para apuntarse a ellas», reconoce Otero. La saturación del servicio público ha funcionado, en la práctica, como un acelerador de la inversión privada. Los datos de inscripciones previas a la apertura de los dos nuevos centros lo confirman: hay demanda real y capacidad de pago.
El Laboratorio Gallego
Lo que sucede en los polígonos de Ourense se lee mejor con perspectiva gallega. Galicia arrastra un déficit histórico de equipamientos deportivos privados fuera de las grandes ciudades, y el crecimiento del sector se ha apoyado en los últimos años en dos palancas: la concienciación sanitaria tras la covid y la reconversión de naves industriales infrautilizadas. Ourense aporta ahora un matiz propio: la integración del deporte en la jornada laboral de los polígonos.
El modelo tiene implicaciones para el conjunto de España, donde los polígonos industriales rara vez se planifican con servicios personales de proximidad. La experiencia ourensana demuestra que la demanda existe y que los emprendedores responden cuando el suelo y el urbanismo lo permiten. No es una política pública explícita, sino un ajuste de mercado que el Concello de San Cibrao ha sabido acompañar con su gimnasio municipal, que funciona como referencia de precio y como medición constante de demanda.
La proyección es clara: si las dos nuevas aperturas consolidan sus inscripciones en septiembre, otros operadores replicarán el esquema en más polígonos gallegos, especialemente en los ejes industriales de Ourense. La incógnita es si la saturación de oferta acabará canibalizando un mercado joven o si, como sugiere la lista de espera del gimnasio municipal, aún queda margen para crecer. El tiempo lo dirá.
Ficha del Caso
- El caso: Dos nuevos gimnasios abrirán en los polígonos de Pereiro y San Cibrao das Viñas, sumándose a una oferta deportiva que crece al ritmo de los 10.000 empleados de ambas áreas empresariales.
- Datos importantes: Gimnasio municipal de Ponte Noalla: 600 inscritos. Anytime Fitness: 200 inscritos antes de abrir. Fitness Salud Ourense: 500 inscritos y apertura el 2 de septiembre. Más de 1.000 inscritos en total en los polígonos mencionados.
- Resumen: El gimnasio abandona el centro urbano y se instala junto al empleo, un cambio en el modelo de negocio que conecta con la demanda deportiva post-pandemia y con el aprovechamiento de naves amplias y mejor comunicadas.

