José Antonio Jainaga registró este lunes en la CNMV la OPA sobre Azkoyen por 244,5 millones de euros, con el respaldo de BBK y Vital.
Los términos de la oferta sobre Azkoyen
La oferta se dirige a la totalidad de las acciones de Azkoyen a un precio de 10 euros por acción, lo que sitúa la contraprestación total en 244,5 millones de euros, según la comunicación remitida a la CNMV.
La operación se canaliza a través de Ohmnia, grupo tecnológico e industrial vasco controlado por Clerbil, sociedad de José Antonio Jainaga. Participan también el Gobierno Vasco, a través del Instituto Vasco de Finanzas, la Fundación Vital, la Fundación BBK e Indar Kartera, vehículo inversor de Kutxabank.
El Instituto Vasco de Finanzas actúa como brazo inversor del Ejecutivo autonómico. La participación pública se articula en un consorcio donde las fundaciones bancarias BBK y Vital, accionistas de Kutxabank, aportan la pata financiera vasca.
La oferta queda condicionada a la aceptación de más del 50% del capital social de Azkoyen y a la obtención de las autorizaciones pertinentes, según el texto registrado. La financiación combinará una ampliación de capital en Ohmnia con deuda bancaria comprometida por CaixaBank y Banco Sabadell. Alantra y Cuatrecasas han actuado como asesores del oferente.
La intención del oferente es que Azkoyen continúe cotizando en Bolsa. La documentación presentada sostiene que la sociedad cotizada es la plataforma desde la que el grupo pretende crecer y dar acceso a inversores a un proyecto de consolidación de empresas tecnológicas e industriales en Europa, desarrollado desde 2019.
La OPA valora Azkoyen en 244,5 millones de euros y replica el consorcio inversor que materializó la compra de Talgo.
La transacción dará lugar a un grupo con 400 millones de euros de facturación, 65 millones de EBITDA y 2.000 empleados, según proyecciones del oferente.
Azkoyen comunicó a la CNMV el pasado 28 de julio que su Consejo de Administración había calificado la oferta de ‘amistosa’. En marzo ambas partes suscribieron un acuerdo de confidencialidad y durante junio de 2026 el oferente accedió a información jurídica y financiera para el ejercicio de ‘due diligence’, según detalló la compañía.
Para Ohmnia, Azkoyen aporta tres familias de tecnologías de alto valor añadido: Coffee & Vending Systems, Payment Technologies y Time & Security. La multinacional tiene un marcado perfil exportador, según el análisis incluido en el folleto, y puede beneficiarse de las capacidades industriales del grupo vasco.
La ‘cuadrilla vasca’ y el modelo de consorcio
La operación se enmarca en el modelo de colaboración público-privada que el consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha denominado ‘cuadrilla vasca’. Ese consorcio materializó la compra del 29,7% de Talgo por 156 millones de euros y participó en la adquisición de Ibermática, junto a Teknei, por 480 millones de euros.
El esquema combina la entrada del Gobierno Vasco con socios industriales y financieros en operaciones consideradas estratégicas. En el caso de Talgo, la compra del 29,7% del capital se cerró con el respaldo de Sidenor, BBK y Vital, según consta en los anuncios de las partes.
El encaje industrial y los próximos pasos
Una vez liquidada la oferta, se promoverá una fusión por absorción de Ohmnia por parte de Azkoyen, una operación de fusión inversa. El planteamiento busca una ecuación de canje que atribuya a las acciones de Azkoyen un precio equivalente al de la contraprestación de la OPA.
La operación queda pendiente de la aprobación del folleto por la CNMV y de las autorizaciones pertinentes. El calendario de aceptación se fijará una vez que el supervisor complete su revisión.
La participación del Gobierno Vasco, a través del Instituto Vasco de Finanzas, otorga a la operación una dimensión pública relevante para el tejido industrial del norte peninsular. La transacción mantiene a Azkoyen como sociedad cotizada, según consta en la documentación presentada.
Azkoyen mantiene actividad en varios mercados europeos, según la información difundida por el oferente. El desarrollo de la operación permitirá comprobar el alcance del modelo de consorcio inversor en el norte de España.

