La guerra tecnológica China escala: Pekín acusa a EE.UU. de difamación por avisar a República Dominicana

La embajada china en Santo Domingo tacha de 'difamación' la alerta de Washington sobre los riesgos de espionaje de Huawei y ZTE. El choque refleja la pugna por la influencia tecnológica en América Latina.

La guerra tecnológica entre China y Estados Unidos ha elevado este lunes el tono en República Dominicana, donde la embajada china en Santo Domingo acusa de difamación a la legación estadounidense por alertar de los riesgos de espionaje de sus empresas.

De la alerta de Segura a la réplica de Pekín

La secuencia arrancó el sábado, cuando la embajada estadounidense en Santo Domingo publicó en español una entrada de Juan Pablo Segura, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental. Segura advertía de que Pekín obliga a empresas como Huawei y ZTE a cooperar con sus servicios de inteligencia, lo que abre la puerta a espionaje, piratería y cortes de red. ‘Instamos a los socios de Estados Unidos en las Américas a pasarse rápidamente a proveedores de confianza para proteger a su población y su soberanía’, escribió.

La respuesta de la embajada china no se hizo esperar. En un comunicado, la legación calificó las declaraciones de Segura de ‘acusaciones infundadas y afirmaciones difamatorias’ contra las tecnológicas chinas. ‘Es pura fabricación y una distorsión deliberada de la realidad; reflejan una mentalidad de Guerra Fría’, afirmó.

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La nota de Pekín defendió además la calidad de los equipos chinos, que describió como ‘avanzados, con una excelente relación calidad-precio y servicios seguros y eficientes’. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, fue un paso más allá en su rueda de prensa del lunes: ‘Aconsejamos a Estados Unidos que ponga fin a la manipulación política y deje de interferir en el derecho de los Estados soberanos a elegir libremente a sus socios de cooperación’, dijo.

El Gobierno de República Dominicana no se ha pronunciado públicamente sobre el cruce diplomático. El sábado, el nuevo ministro de Exteriores, Ito Bisonó, mantuvo una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la que abordaron comercio, inversión y sectores estratégicos. Según la cancillería dominicana, Bisonó reiteró el interés de seguir trabajando con Washington en una agenda de cooperación, seguridad y prosperidad.

Washington no pide permiso para marcar el paso tecnológico en América Latina. Pekín tampoco lo va a aceptar sin responder.

Qué está en juego en Santo Domingo y en la región

República Dominicana

El episodio recuerda al de de mayo, cuando la embajada china en Panamá embistió contra el embajador estadounidense, Kevin Marino Cabrera, por advertir de que Huawei y otras tecnológicas chinas no son de fiar. Entonces, Pekín acusó a Cabrera de ‘denigrar’ a Huawei y de difundir rumores. El patrón es idéntico: Washington presiona a los aliados hemisféricos para que expulsen la tecnología china; China responde acusando chantaje y Guerra Fría.

Para España, el duelo tiene una lectura indirecta pero real. Telefónica, Banco Santander, BBVA e Iberdrola operan en América Latina y dependen de redes y proveedores que, cada vez más, pasan por filtros de seguridad de Washington o de Pekín. La presión estadounidense sobre los gobiernos de la región acelera la fragmentación del mercado tecnológico latinoamericano. No es solo una cuestión de cables: define qué estándares, qué equipos y qué datos van a circular por la región en la próxima década.

La Lógica de Washington

La lectura de Washington no es nueva. La administración de Donald Trump considera que la expansión de Huawei y ZTE en el hemisferio es una amenaza de contrainteligencia, no una simple disputa comercial. El argumento de fondo repite el manual de la Section 232 (el artículo de la ley de comercio de 1962 que permite al presidente imponer aranceles por seguridad nacional), pero aplicado a la infraestructura digital: si un proveedor extranjero puede bloquear redes, robar datos o cooperar con servicios de inteligencia, la soberanía del país que lo instala queda comprometida. Por eso Segura no habla solo de comercio, sino de ‘soberanía’.

El precedente histórico más claro es el veto a Huawei que la administración Trump impulsó en 2018-2020 y que Joe Biden mantuvo después. La tesis de Washington no distingue entre partidos: incluso los demócratas aceptan que excluir a Pekín de las redes 5G es una cuestión de seguridad nacional. Lo que cambia es la agresividad. Ahora se exige públicamente a los socios que elijan bando y se traduce cada advertencia al español para que el mensaje llegue directo a la población.

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Para España y la Unión Europea, el pulso obliga a una decisión incómoda. Las empresas españolas necesitan operar en ambos mundos: vender en Estados Unidos, invertir en China y desplegar redes en América Latina. La próxima ventana relevante es la cumbre de jefes de Estado de las Américas o la reunión del Diálogo de Alto Nivel entre Estados Unidos y la región, todavía sin fecha cerrada. Mientras tanto, lo que se consolida es un tablero en el que elegir proveedor tecnológico equivale a elegir alianza geopolítica.

Ficha del Caso

  • El caso: La embajada china en Santo Domingo acusa a Washington de difamación después de que la legación estadounidense difundiera una advertencia sobre los riesgos de espionaje de la tecnología china.
  • Datos clave: Huawei y ZTE, señaladas por el Departamento de Estado; República Dominicana, nuevo escenario; antecedente en Panamá en mayo; llamada Bisonó-Rubio el sábado.
  • Para España: La fragmentación del mercado tecnológico latinoamericano afecta a Telefónica, Santander, BBVA e Iberdrola, y obliga a las empresas españolas a navegar entre filtros de Washington y Pekín.