Los fideos fríos con tomate llegaron a mi cocina un agosto en el que encender el fuego era un castigo.
No es un plato nuevo, pero resuelve la cena en menos de 10 minutos. Guardé el detalle la primera vez: no hay que triturar el tomate con la batidora. La salsa se vuelve acuosa. Aquí manda el rallador, la pulpa con cuerpo y el jugo natural. La mezcla de tomate rallado con vinagre de manzana y aceite de sésamo abraza los fideos sin necesidad de cocer más que la pasta. Y deja la cocina fresca.
El secreto del éxito
- Tomate rallado, no triturado: rallar el tomate con la parte gruesa extrae una pulpa con cuerpo y todo su jugo natural, sin agua añadida.
- Enfriado real de los fideos: pasar los noodles por agua fría corta la cocción en seco y evita que se apelmacen al servir.
- Aliño con vinagre y sésamo: el vinagre de manzana aporta frescor y el aceite de sésamo un punto tostado que convierte la salsa en algo más que tomate.
Ingredientes
- 4 tomates redondos maduros
- 1 cucharada (15 ml) de vinagre de manzana
- 1 cucharada (15 ml) de aceite de sésamo
- 1 cucharadita (5 ml) de sal
- 100 g de fideos udon o noodles gruesos
- 2 cucharadas de semillas de sésamo
- 2 cebolletas
- 2 cucharadas de salsa de soja
Lava los tomates y córtalos por la mitad. Rállalos con la parte gruesa del rallador sobre un plato hondo. Obtendrás una pulpa jugosa y sin piel: descarta los restos de piel que queden en la mano.
Sazona la pulpa con la sal, el vinagre de manzana, la salsa de soja y el aceite de sésamo. Remueve con suavidad para no deshacer la textura del tomate. Si tienes tiempo, deja que repose en la nevera mientras cueces la pasta.
Sabrás que el aliño está en su punto cuando el jugo del tomate asome en la superficie y el aroma a sésamo tostado llene la cocina sin que hayas tenido que subir el fuego.
Cuece los fideos siguiendo el tiempo del paquete. Suele ser de 3 a 5 minutos para los udon frescos. Escúrrelos y pásalos por agua fría sin miedo: conviene que queden bien fríos y sueltos. El contraste de temperatura con la salsa lo es todo.
No es el tomate ni los fideos lo que salva la cena: es no tener que encender nada más que el hervidor de pasta.
Sirve los fideos fríos sobre la base de tomate. Termina con la cebolleta picada y las semillas de sésamo por encima. No remuevas demasiado al montar: el contraste bonito también cuenta.
Variaciones y maridaje
Para maridar, una cerveza lager bien fría o un té helado con limón encajan con la frescura del plato. Si prefieres vino, un godello joven y con acidez es la apuesta segura.
Si no tienes fideos udon, puedes usar espaguetis de trigo cocidos y enfriados: la receta funciona igual. Evita los fideos de arroz, que tienden a quedarse pegajosos con el frío.
La propuesta ya es vegetariana y vegana si usas salsa de soja sin gluten o tamari. Para una versión sin gluten, elige fideos de arroz precocidos y enjuágalos bien con agua fría, o utiliza soba 100% trigo sarraceno.
La salsa de tomate aguanta hasta 24 horas en la nevera en un tarro cerrado. Los fideos cocidos, escurridos y guardados aparte, se mantienen 3 días y se refrescan con un golpe de agua fría antes de montar el plato.
