Indonesia ha lanzado un programa de 100 GW solares, con una primera fase de 17 GW y 14 plantas ya en distintas etapas de desarrollo, para acelerar su transición energética y electrificar las zonas rurales. El Gobierno de Prabowo Subianto lo formalizó este martes con el inicio de las obras de un proyecto de 305 MW en Bali.
El plan, que el presidente calificó como una prioridad nacional, apunta a sumar 100 GW en apenas tres años, una cifra que supera la capacidad de generación eléctrica actual del país, situada en torno a 88 GW. Según el Ministerio de Energía y Recursos Minerales, la inversión necesaria ascenderá a aproximadamente 73.000 millones de dólares y permitirá crear más de 5,5 millones de empleos.
La primera fase movilizará 17 GW y ya tiene sobre el papel 14 plantas solares con una capacidad conjunta de 5,2 GW. De ellas, dos están en operación, seis en construcción y otras seis saldrán a licitación para inversores privados, según Reuters citado en el anuncio. El programa incluye instalaciones terrestres, flotantes, sobre cubiertas y sistemas descentralizados de menor escala.
Un plan de 73.000 millones para superar la capacidad eléctrica actual
El programa sustituye generación diésel y busca llevar electricidad a aldeas y pueblos rurales. También incorpora sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) para dar estabilidad a la red. El acto de lanzamiento coincidió con el inicio de la construcción de una planta de 305 MW junto a un sistema de almacenamiento de 1 GWh en Gilimanuk, al oeste de Bali, un proyecto de la eléctrica estatal PLN.
A diferencia de otros anuncios solares, Indonesia no ha fijado solo la potencia. Ha puesto cifras de inversión, de empleo y un calendario por fases. Vamos a los datos. El objetivo de 100 GW equivale a multiplicar por más de 60 veces la capacidad solar instalada actual, que cerró 2025 con 1,49 GW, según los registros oficiales.
El reto no está en las ceremonias de inauguración, sino en cuántos gigavatios quedan conectados a la red y generando electricidad fiable antes de 2029.
El think tank Institute for Essential Services Reform (IESR), con sede en Yakarta, es tajante: alcanzar 100 GW en menos de cuatro años es «muy ambicioso» y exige un enfoque innovador. Su director ejecutivo, Fabby Tumiwa, insiste en que el éxito no puede medirse por cuántos proyectos se inician, sino por cuántos gigavatios se construyen, se conectan y entregan electricidad fiable.
El IESR recomienda seis medidas prioritarias: aprobar ya un reglamento presidencial como marco legal, alinear el plan energético nacional y el plan de negocio de PLN, definir una cartera anual de proyectos hasta 2029, acelerar las licitaciones competitivas,, garantizar la preparación de la red y desarrollar una cadena de suministro nacional. El objetivo es que el programa no dependa únicamente de los proyectos de la eléctrica estatal.
El despliegue: terrestre, flotante, sobre cubierta y con baterías
El programa abarca todas las tecnologías solares. La meta es reemplazar el diésel en comunidades remotas, electrificar unas 80.000 aldeas y reforzar la independencia energética del archipiélago. El almacenamiento en baterías no es un accesorio: los sistemas BESS compensan la intermitencia y permiten inyectar la energía solar en las horas punta, lo que el IESR considera imprescindible para una red estable.
La primera fase, de 17 GW, supone un punto de partida relevante. Sin embargo, la cifra contrasta con la capacidad solar acumulada que Indonesia ha sido capaz de instalar hasta ahora. El país cerró 2025 con solo 1,49 GW solares. Pasar de ahí a 100 GW en tres años implica multiplicar por más de 66 veces lo instalado. La letra pequeña manda.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: No detallado en la fuente oficial; el programa sustituirá generación diésel, lo que implicará una reducción relevante de emisiones aún sin cuantificar.
- Capacidad / magnitud: 100 GW solares en total, con una primera fase de 17 GW y 14 plantas iniciales de 5,2 GW.
- Inversión: Unos 73.000 millones de dólares, según el Ministerio de Energía y Recursos Minerales.
- Equivalencia tangible: Más de 5,5 millones de empleos potenciales y electrificación para unas 80.000 aldeas rurales.

La presencia de baterías a escala de gigavatios-hora marca un salto técnico. El proyecto de Gilimanuk, con 305 MW solares y 1 GWh de almacenamiento, es el primero de una serie que, si se cumple lo anunciado, convertirá a Indonesia en uno de los mayores mercados solares del sudeste asiático. Ojo con el dato: el país no había alcanzado todavía los dos gigavatios solares al cierre de 2025, lo que hace de este programa un cambio estructural, no una evolución incremental.
El reto de ejecución no es menor. El IESR pide que el Gobierno reúna a ministerios, a PLN, a gobiernos locales, a la industria y a las entidades financieras bajo un único liderazgo. Sin esa coordinación, la ambición puede quedar en una secuencia de anuncios. El propio Tumiwa lo resume: lo difícil es traducir el compromiso político en un motor de ejecución capaz de entregar decenas de gigavatios solares cada año.
La letra pequeña de una ambición récord
El plan indonesio recuerda, en su dimensión, a los grandes programas solares de India y China, si bien con una base de partida mucho menor. India superó los 100 GW solares acumulados en 2025; Indonesia apenas rozaba los 1,49 GW. La diferencia es que Indonesia no parte de una cadena de suministro solar madura, por lo que el IESR plantea con acierto la necesidad de desarrollar una industria local y de no dejar todo el despliegue en manos de una sola empresa estatal. La apuesta por un modelo multitrayectoria, con licitaciones abiertas a inversores privados y proyectos descentralizados, es la única vía realista para alcanzar decenas de gigavatios anuales. Aun así, la disciplina presupuestaria será clave: los 73.000 millones de dólares no pueden obtenerlos todos del erario público, y la seguridad jurídica para el capital privado determinará la velocidad real de construcción. Dicho de otro modo: el éxito se medirá en 2029, no en discursos.
Para las próximas generaciones, el programa ofrece una doble lectura. Si se ejecuta, Indonesia evitará quedar encadenada al diésel y al carbón en un momento en que el sudeste asiático compite por inversión verde. Si se queda en la fase de promesas, el coste de oportunidad será alto: el país necesita triplicar su capacidad para sostener el crecimiento y garantizar el acceso a la energía en las islas más remotas.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: El paso de 1,49 GW a 100 GW solares evitaría la dependencia de miles de litros de diésel y estabilizaría el suministro en miles de aldeas.
- Modelo que cambia: La combinación de fotovoltaica terrestre, flotante y sobre cubierta con almacenamiento en baterías define un nuevo estándar para electrificar archipiélagos y zonas rurales.
- Para las próximas generaciones: Si se cumplen los plazos, Indonesia creará más de 5,5 millones de empleos y consolidará una red eléctrica más limpia y autónoma antes de 2029.
