Meta ha abandonado el plan que contemplaba recortar hasta el 60% de algunos equipos y sustituirlos por agentes de inteligencia artificial. El proyecto, bautizado internamente como Project OT, no llegó a ejecutarse.
La decisión, confirmada por la propia compañía a Reuters, deja en suspenso uno de los escenarios más agresivos de automatización del sector tecnológico.
Claves de la operación
- El plan preveía dos rondas de despidos. Meta confirmó que el proyecto exploraba recortes de plantilla y contemplaba ejecutarlos en dos fases.
- El recorte podía llegar al 60%. Algunos equipos habrían visto reducida su plantilla en ese porcentaje, aunque no se llegó a aprobar.
- No se ha confirmado qué áreas estaban expuestas. La empresa rehusó precisar qué unidades habrían soportado el ajuste.
El proyecto OT: la vía más agresiva hacia una Meta nativa en IA
Según Reuters, que cita a dos personas familiarizadas con los asuntos internos de la compañía, el plan se elaboró a principios de este año. Fue recogido internamente bajo el nombre en clave Project OT, acrónimo de organization transformation.
Meta confirmó a la agencia que el proyecto exploraba escenarios en los que algunos equipos habrían reducido su plantilla en un 60%. El plan contemplaba dos rondas de despidos consecutivas.
No obstante, la empresa rehusó confirmar qué áreas concretas estaba previsto recortar. No ha confirmado qué equipos habrían soportado el ajuste. La compañía suele canalizar este tipo de decisiones a través de su sala de prensa oficial, aunque en esta ocasión la confirmación llegó vía Reuters.
La iniciativa pretendía acelerar la conversión de Meta en una compañía nativa en IA, un giro estratégico que Mark Zuckerberg lleva defendiendo desde 2023. Un recorte tan profundo podía quebrar la operativa diaria.
Meta estudió recortar al 60% algunos equipos y terminó guardando el plan en el cajón: el reemplazo masivo de empleados por agentes de IA sigue sin estrenarse en la gran tecnología.
De haberse aprobado, habría superado en ambición a cualquier reestructuración anterior de Meta. Los recortes previos no contemplaban sustituir a los empleados por software, sino aliviar la cuenta de resultados.
El riesgo de ser la primera gran tecnológica en automatizar a esta escala
El abandono del plan revela una tensión incómoda para el sector: las tecnológicas siguen buscando rentabilidad, pero no hay aún un modelo seguro para delegar tareas complejas en agentes de IA sin supervisión humana. Los precedentes de 2025 en Silicon Valley muestran recortes ligados a la irrupción de la IA.
La diferencia es sustancial. La mayoría de empresas mantiene los recortes como ajuste financiero, no como una reingeniería estructural del modelo de empleo.
Desde el punto de vista laboral, el plan OT encendió las alarmas internas. Su existencia confirma que el reemplazo de trabajadores cualificados por agentes autónomos ya no es tabú en las capas altas de Meta.
Nuestra lectura: la resistencia interna y el miedo reputacional frenan el reemplazo total
Analizamos este contratiempo como una constatación de que ni siquiera Meta, pionera en rentabilizar la IA a escala publicitaria, ha encontrado el equilibrio entre automatización y estabilidad operativa.
En el mercado español, la sustitución del 60% de un departamento por agentes de IA no tiene equivalente en el IBEX 35. Telefónica e Indra han aplicado reestructuraciones moderadas, siempre con supervisión directa, y los grandes bancos han ligado la automatización a bajas acordadas, no a reemplazos cerrados de puestos cualificados.
El desenlace deja abierta una incógnita para los próximos trimestres: si Meta retoma una versión descafeinada del plan tras su próxima presentación de resultados. Los inversores llevan trimestres preguntando en las conferencias de resultados si el gasto en IA va acompañado de ahorros efectivos. El gasto en infraestructura de IA presionará a la dirección para buscar más eficiencia.

