El incendio de Niebla amenaza un embalse de Huelva y la Junta activa un plan de emergencia

La Consejería de Sostenibilidad prioriza la protección del embalse del Corumbel ante la erosión y las cenizas del incendio que arrasó 33.000 hectáreas en Huelva y Sevilla.

La Junta de Andalucía activa un plan de emergencia para proteger el embalse del Corumbel de la erosión tras el incendio de Niebla.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Junta activa un plan para frenar la erosión y la llegada de cenizas al embalse del Corumbel tras el incendio de Niebla.
  • ¿Dónde y quién? El embalse se ubica en La Palma del Condado, en la provincia de Huelva; intervienen la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente y los ayuntamientos afectados.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Se protege el agua potable que abastece a parte de la provincia de Huelva y se inicia la restauración de 33.000 hectáreas calcinadas.

El embalse del Corumbel, primera prioridad tras el fuego

El incendio de Niebla, el más complejo y uno de los más devastadores de las últimas décadas en Andalucía, arrasó más de 33.000 hectáreas. La mayor parte de la superficie calcinada se concentra en la provincia de Huelva; el resto se extendió hacia la provincia vecina.

Mientras se calculan los daños sobre la agricultura y la ganadería y sobre espacios naturales como La Pata del Caballo, la Junta y los ayuntamientos afectados han empezado a establecer las prioridades de intervención sobre infraestructuras hidráulicas y la masa forestal. Esos daños servirán de base para la declaración de zona catastrófica.

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La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha fijado una primera prioridad: el embalse del Corumbel, con 19 hectómetros cúbicos, ubicado en La Palma del Condado y que forma parte de la cuenca Chanza-Tinto-Odiel-Piedras, dependiente de la Junta.

“Se han detectado cauces de diferentes arroyos que vierten sus aguas al embalse y hay que realizar las actuaciones de emergencia lo antes posible para que se vea mínimamente afectado por la pérdida de suelo y la erosión”, advirtió la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Fina Martínez.

La consejera anunció que esta será la primera actuación de emergencia dentro del plan para frenar los efectos de la pérdida de suelo. El embalse se encuentra amenazado por la llegada de cenizas y arrastres; los trabajos de hidrotecnia buscarán minimizar la erosión y proteger el agua potable que abastece a una parte de la población de la provincia de Huelva.

Más de 33.000 hectáreas calcinadas ponen en riesgo el agua potable de miles de hogares onubenses si la erosión no se frena a tiempo.

Reforestación, zona catastrófica y debate político

plan emergencia Huelva

En paralelo, los equipos técnicos van a iniciar un plan de inspección sobre las 33.000 hectáreas arrasadas para determinar el impacto real en cada zona. El objetivo es definir una batería de medidas para la recuperación del suelo y atenuar el riesgo de nuevos incendios.

“Sabemos que hay que recorrer el monte para ver exactamente qué es lo que ha pasado. Debemos tener un conocimiento exacto y exhaustivo para poder actuar con la emergencia necesaria y evitar la pérdida de suelo”, añadió la consejera.

Este trabajo de inspecciones debe permitir determinar el impacto del fuego y la capacidad de regeneración natural. Los datos servirán de base para la recuperación de la masa forestal, un proceso en el que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, planteó la reducción progresiva de especies como el eucalipto.

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La Junta se ha comprometido a contar con los municipios para devolver al territorio su soporte ambiental, social y económico. El plan pasa por sustituir masas de especies exóticas por otras autóctonas como la encina o el alcornoque, adaptadas a las condiciones biológicas y orográficas de cada enclave.

La reunión con los alcaldes, el primer encuentro tras el incendio organizado por la consejera, tuvo lugar en Berrocal, uno de los municipios más afectados. Hasta allí se desplazaron representantes de Niebla, Paterna del Campo, Villarrasa, Zalamea la Real, Escacena, La Palma del Condado, Villalba del Alcor, El Campillo, Aznalcóllar y Valverde del Camino.

Todos estos municipios, además de otros de la provincia vecina, forman parte del expediente que tramita la Junta para obtener la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil. Esa declaración debe ser aprobada por el Gobierno de España, como ha ocurrido con otros incendios este verano.

Durante la reunión, la consejera hizo un llamamiento a la unidad entre administraciones: “O vamos todos juntos o difícilmente llegaremos a donde queremos llegar. Las actuaciones aisladas poco ayudan. Debemos avanzar todas de la mano”. El incendio de Niebla forma parte de un verano récord, con más de 57.500 hectáreas arrasadas en toda Andalucía.

El fuego se propagó por dos provincias, arrasó parajes naturales y zonas con extensa actividad agrícola y ganadera, y tardó casi 15 días en darse por extinguido. Su gestión está en el foco del debate político: el PSOE reclama una comparecencia urgente en el Parlamento del presidente andaluz, aunque de momento será el consejero de Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, quien acuda a la Cámara autonómica.

La Lectura Andaluza

El incendio de Niebla no es una emergencia aislada. Andalucía ha cerrado un verano que rompe todos los registros, con más de 57.500 hectáreas calcinadas en la comunidad, y la prioridad ahora se desplaza de la extinción a la restauración. En este escenario, la decisión de intervenir primero sobre la cuenca del embalse del Corumbel tiene una lógica clara: proteger el agua potable que abastece a una parte de la provincia de Huelva es proteger la vida cotidiana de miles de familias.

La lectura desde el territorio también pasa por la economía. Las 33.000 hectáreas arrasadas incluyen zonas agrícolas y ganaderas, espacios naturales como La Pata del Caballo y montes que generan empleo en municipios como Berrocal o Niebla. Recuperar el suelo y sustituir especies pirófitas como el eucalipto por encina y alcornoque no es solo una decisión ecológica: es una apuesta por devolver actividad a un medio rural que sufre despoblación y depende de la sanidad del monte.

Por delante quedan las inspecciones sobre el terreno, la tramitación de la zona catastrófica ante el Gobierno de España y la comparecencia del consejero de Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, en el Parlamento de Andalucía. Las actuaciones de hidrotecnia en el Corumbel deberían comenzar en las próximas semanas, antes de que lleguen las lluvias de otoño. Ese es el auténtico desafío: frenar la erosión antes de que el agua arrastre las cenizas al embalse.