El FC Barcelona suspende el homenaje a los campeones del mundo y promueve un acto de exaltación de la estelada en el Spotify Camp Nou.
La decisión, confirmada por el presidente Joan Laporta ante los medios del club, sustituye el reconocimiento a los internacionales españoles por un acto organizado por los hinchas independentistas. La previsión es desplegar 10.000 banderas durante el próximo partido como local contra el Athletic Club. Laporta ha justificado el giro en clave de libertad de expresión.
Según el dirigente, ‘España se define como un estado socialdemócrata y la estelada está en el marco de la libertad de expresión. Expresa la voluntad de ser libres. Es una manera de expresarse pacífica, y no incita al odio’. La idea, ha añadido, responde a los ‘deseos de libertad’ que otros símbolos también representan.
Una suspensión pactada con la Federación
El club ha trasladado a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) la decisión de cancelar el homenaje. ‘No haremos el homenaje. Nos hemos puesto en contacto con la Federación Española y lo han entendido perfectamente. El fútbol debe servir para unir y no generar ciertos enfrentamientos’, ha explicado Laporta.
La suspensión llega después de la polémica del uso de la bandera independentista en Elche, donde un socio menor de edad fue agredido en los aledaños del Estadio Martínez Valero. El Barça condenó el ‘uso desproporcionado de la fuerza’, por parte de la policía. Aquel incidente ha acelerado el regreso del perfil independentista del presidente.
Laporta había contenido su discurso independentista desde su regreso al club, pero el episodio de Elche lo ha devuelto al primer plano.
Por qué Tebas y Louzán se miran en el espejo
La nueva exhibición de la estelada choca de frente con las posiciones públicas del presidente de la Liga, Javier Tebas, y del presidente de la RFEF, Rafael Louzán. Tebas afirmó en 2016 que las esteladas ‘defienden la destrucción de España’. Louzán mantiene una dilatada trayectoria en el Partido Popular de Pontevedra.
Sin embargo, Laporta ha cultivado una relación pragmática con ambos. Los puentes tendidos con Tebas han suavizado las restricciones del fair play financiero y ha dado al Barça margen para fichar. La dirección del club es consciente de que la tensión identitaria puede erosionar ese colchón justo cuando las cuentas siguen frágiles.
Fuentes del club consultadas por esta redacción admiten que la decisión no es improvisada, sino que responde a un calendario sensible. La Diada del 11 de septiembre está a la vuelta de la esquina y el acto en el Spotify Camp Nou se produce en plena escalada simbólica antes de la manifestación independentista.
La ANC ha celebrado la decisión. En un comunicado difundido este miércoles, la entidad independentista ha calificado el acto de ‘victoria del independentismo’ y ha animado a los socios a llenar el Camp Nou de banderas esteladas. La convocatoria refuerza el vínculo entre el soberanismo civil y la masa social blaugrana.
El pasado independentista de Laporta, de DCat a Puigdemont
El presidente del Barça recupera con este movimiento una trayectoria política que ya ejerció tras su primera etapa en el club. En 2010 fundó Democràcia Catalana, integrada en la coalición Solidaritat Catalana per la Independència, que obtuvo 102.921 votos y cuatro escaños en el Parlament. Laporta encabezó aquella candidatura.
Su amistad con Carles Puigdemont también sigue intacta. Antes de regresar a Arístides Maillol en 2021, visitó al expresidente catalán en Waterloo en varias ocasiones. Tras ganar las elecciones del club en marzo de 2026, Laporta reconoció: ‘Me ha llamado Carles Puigdemont desde Waterloo’. La relación con el entorno de Junts sigue siendo un activo para el presidente azulgrana.
El episodio de Elche no ha cambiado las convicciones de Laporta. Las ha colocado, de nuevo, en primer plano. Lo que observamos es una doble presión: la presidencia del Barça debe equilibrar la representatividad catalanista con la necesidad de no romper los pactos con las instituciones deportivas de Madrid.
De hecho, el precedente más directo es el de la marxa culé a Montserrat por el 125 aniversario: Laporta agarró la estelada por el extremo para tapar la estrella y deslizó un leve ‘no’. Ese gesto, que hoy parece lejano, ilustra la incomodidad de un presidente que ya no quiere ocultar ‘los deseos de libertad’ de una parte de la masa social blaugrana.
El siguiente termómetro será la reacción de la RFEF y de la Liga ante el acto del Camp Nou. Si la tensión escala, la Diada del 11 de septiembre podría marcar un antes y un después en la ya frágil convivencia entre el club y las instituciones deportivas.
